El referente del Movimiento Evita en Neuquén, Marcelo Zúñiga, afirma que, debido a las políticas del gobierno nacional, cada trabajador formal que queda sin empleo deja a cuatro personas de sectores populares sin ingresos. Afirma que “cree” en Cristina Kirchner, y que las fuerzas políticas que gobiernan la provincia y la capital, comparten responsabilidades por la desigualdad existente.

En una entrevista realizada por Mauricio Rojas para el magazine digital Va Con Firma (VCF), el dirigente apunta que “la merma del trabajo formal en la provincia” se nota “no sólo en el petróleo” sino “muchísimo” en la construcción, donde estima que “se perdieron unos 5.000 puestos” laborales, y advierte que “permanentemente surgen demandas de alimento y de qué hacer con el hambre en los barrios”. Asimismo, sostiene que el bono de 1.000 pesos ofrecido por el gobierno para fin de año “no existe, es una tomada de pelo”.

Miembro del consejo provincial y del congreso nacional del Partido Justicialista, el dirigente condujo durante el kirchnerismo la delegación local del ministerio de Trabajo de la Nación. “Creo en Cristina”, afirma, la considera “por encima de todos los dirigentes y estructuras”, valora su “aporte para construir una nueva mayoría, y habrá que ver cuáles son los próximos pasos”, dice.

Zúñiga opina que el intendente capitalino Horacio Quiroga “modernizó” la ciudad pero que en ella viven “ciudadanos de segunda, tercera y cuarta categoría, con pésimos servicios, rodeados de basura, y sin seguridad en sus barrios o casas”. Del actual gobierno provincial, valora la anunciada regularización de dos asentamientos, y que recupere espacios de deporte y cultura. No obstante, considera que si un partido gobierna más de 50 años la provincia, y otro casi 18 la capital, ambos comparten responsabilidades “por la desigualdad que hay en Neuquén”.

-¿Cómo está el Movimiento Evita como organización social y política ahora que son oposición? ¿Cómo han sido estos diez meses?

-Trabajando fuertemente en reconstruir un vínculo con la comunidad, con la sociedad, en el interior de la provincia y en Neuquén capital. Es un tiempo de mucha turbulencia política. Hacemos un esfuerzo muy grande por contener a la militancia. Tratar de incorporar cuáles son las demandas de la sociedad, nuevas o viejas, a las que el Estado no da respuestas, y junto a otros espacios políticos, construir una propuesta que permita aglutinar voluntades mayoritariamente y tener de alguna manera presencia electoral.

-Hablás del esfuerzo por contener a la militancia. Cuando ya no se es gobierno, ¿es más difícil que se milite?

-Nuestra fuerza preexiste a nuestra participación en gobiernos, tanto el nacional como los municipales en la provincia de Neuquén. Es lógico que cuesta y pesa cuando se ha construido es un vínculo con la comunidad caracterizado centralmente por la gestión estatal. Eso pesa mucho. Pero en nuestro caso, al preexistir a la participación en el Estado, predominan vínculos de otro tipo, la militancia también se construye con vínculos cotidianos en el territorio, la universidad, los barrios, en el campo. Y ahí predomina una relación generada básicamente a partir de continuar trabajando sobre aquellas necesidades de cada sector que no tienen respuestas, y en la posibilidad y la necesidad de organizar esas reivindicaciones.

 

-¿Cómo impactan en los barrios las políticas que aplica el gobierno nacional?

-Centralmente en la pérdida de trabajo. Hay una merma en el trabajo formal en nuestra provincia, y sobre todo en la Confluencia, no sólo en la industria petrolera, sino también en la pérdida de empleos en la construcción, que se nota muchísimo. Hay un parate en la ejecución del Procrear, que por cada familia que obtenía el crédito se generaban en promedio 4 puestos de trabajo. La industria de la construcción ha perdido alrededor de 5.000 puestos de trabajo, tanto en la obra pública como privada. En los sectores populares esto impacta cuatro veces más, porque por cada puesto de trabajo formal que se pierde, estadísticamente, hay cuatro personas que viven de la changa, del trabajo ocasional, y que también pierden su fuente de ingreso. Eso es letal. Arroja a la exclusión a ciudadanos que se había logrado incluir con políticas sociales o programas previsionales y asistenciales, que generaban un ingreso permanente desde la primera infancia hasta los adultos mayores.

 

-¿Esas familias que quedan excluidas necesitan buscar comida en comedores, en merenderos?

-Sí, lamentablemente sí. Es algo con lo que hay que pelear todos los días. Perder el empleo acarrea la dificultad del acceso a bienes de consumo, a servicios y a necesidades básicas, entre ellos la cuestión de la alimentación, la vivienda. Han surgido y surgen permanentemente demandas individuales o institucionales respecto del alimento y de qué hacer con el hambre en los barrios.

 

-Ahora están haciendo un relevamiento territorial, ¿en qué consiste?

-Es un relevamiento de tomas, villas y asentamientos, es de barrios populares. Es una iniciativa de varias organizaciones nacionales, como la nuestra o la organización Techo. En Neuquén participan organizaciones locales, comisiones vecinales y estudiantes universitarios. El objetivo es relevar en un corto tiempo a alrededor de 7.200 familias que habitan en 46 asentamientos y tomas irregulares en la ciudad. Tenemos ese supuesto básico. Eso nos trae un indicador de 36 mil personas, que son los que peor la están pasando, en una ciudad donde el intendente Quiroga lleva más de 15 años al frente del municipio. Quiroga cambió Neuquén en su fisonomía, en la modernización, en la instalación de los grandes shoppings, pero por otro lado generó una desigualdad importante en cuanto al acceso a los bienes culturales, sociales, económicos y habitacionales de un sector de la sociedad. Ese sector justamente es el que estamos relevando, para identificar cuántas familias son, cómo se componen, cuál es la actividad laboral si es que la tienen, de qué viven, cómo resuelven su vida, si perciben o no alguna política social del Estado, y en función de ello exigirle al gobierno respuestas inmediatas.

 

-Lo que Macri vino a hacer al país, ¿lo hace Quiroga en Neuquén?

-Sí, sin dudas, expresa eso. El propio Quiroga se plantea como el paladín de la lucha contra el populismo y contra la presencia del Estado en los ciudadanos. Es un adversario político importante, tiene un reconocimiento avalado electoralmente, pero eso no lo exime de ser el responsable de que se haya construido una sociedad estructuralmente desigual. Hay ciudadanos en Neuquén que acceden a servicios de primera, plazas céntricas, shoppings, etcétera, y ciudadanos de segunda, tercera, y cuarta categoría, que sufren pésimos servicios, viven rodeados de basura, no tienen seguridad ciudadana en sus barrios o en sus casas, que viven permanentemente en la exclusión y la marginación, sin la presencia y la mirada de un Estado que debiera proteger a su población.

-Decías que el intendente Horacio Quiroga es responsable de la desigualdad social que hay en Neuquén. ¿Cuál es tu opinión del gobierno de la provincia?

-El gobierno de la provincia en los últimos años ha generado cierta infraestructura en materia de vivienda y recientemente el anuncio de regularización de dos asentamientos es importante en materia de viviendas. Desde el 10 de diciembre se ha visto una presencia permanente en recuperación de espacios que el municipio ha abandonado, como son el deporte y la cultura. Saludamos eso, es algo muy novedoso y necesario, un buen gesto por parte del gobierno de la provincia. Pero también entendemos que un gobierno que lleva adelante la gestión durante 50 años en la provincia, y un gobierno municipal que va a cumplir casi 18 o 20 años a cargo de la ciudad, tienen responsabilidades compartidas en relación con la desigualdad que hay en Neuquén.

-¿Para el Movimiento Evita cuál es el rol de peronismo en Neuquén?

-El peronismo tiene en los sectores populares, su razón y su conciencia. Necesitamos construir una agenda en la ciudad que unifique y contenga a los peronistas que están en clubes barriales, comisiones vecinales, sindicatos, cientos de jóvenes que participan en ONG culturales, y encontrar los ejes para aglutinar las voluntades mayoritarias tras la idea de una ciudad moderna y pujante, pero con un Estado presente y amigo de sus vecinos. Necesitamos construir fuerza y acuerdos para una política agresiva de loteos sociales con servicios, de regularización de asentamientos, y de regulación del mercado inmobiliario que tiene de rehén a más de 100 mil neuquinos. También de defensa del ambiente, y el aprovechamiento de los dos ríos que nos circundan para riego y para recreación de las familias, el deporte y la promoción cultural. Son ejes que rescatamos del sentir cotidiano. Hay por delante una gran oportunidad, y si somos capaces de construir agenda y propuesta, podremos recuperar la representación pérdida para los vecinos de la capital, y un espacio fundamental para el peronismo provincial.

-Si crece el conflicto, ¿el peronismo tiene que participar o mantenerse al margen?

-Hay que acompañar todo el proceso de organización y movilización de nuestro pueblo en relación con las situaciones de conflictividad social. No se puede estar ausente de los problemas que se van generando. Tratar de ayudar a encauzarlos, a organizarlos y a gestionar ante el Estado las respuestas necesarias. El relevamiento de barrios populares es una iniciativa que va en ese sentido, determinar en qué condiciones viven los vecinos, y exigirle respuestas al Estado municipal, provincial y nacional. No hay que estar al margen de los problemas. Para que el peronismo exista en la ciudad y en la provincia tiene que incorporar la agenda de los sectores populares, y construir propuestas creíbles y confiables.

-El Gobierno de Macri avanzó con todo lo que se propuso. ¿Faltó movilización?

-Ha habido un nivel de movilización importante y creo que va a ir en crecimiento. Está por verse la resolución de lo que va a hacer la CGT, si habilita o no un paro, pero la movilización fue importante hasta acá, y crecieron los niveles de coordinación y trabajo en unidad. Se ha normalizado la CGT por un lado, y por otro, con una coordinación de organizaciones populares, se presentó en el Senado el proyecto de salario social complementario para trabajadores que no tengan empleo o resuelvan su vida de modo informal, y sus ingresos no lleguen al salario mínimo, vital y móvil. Las iniciativas van a ir en crecimiento, entre ellas la movilización, la coordinación de las organizaciones en la calle, y si el gobierno no toma nota de que tiene que retroceder y cambiar el rumbo, la conflictividad se va a incrementar. Eso es altamente peligroso para la propia comunidad y para el Estado, que es en definitiva el garante de la gobernabilidad y de la paz social.

-¿El gobierno puede responder con represión?

-Lamentablemente sí. Este modelo no cierra si no es con una dosis de represión importante. Eso también vemos que se va a incrementar.

-¿El bono de 1.000 pesos que anunció el gobierno para jubilados de la mínima, pensionados y AUH, alcanza?

-No existe. Lo ha dicho la propia Cristina, tanto la canasta básica familiar como cualquier otro instrumento de referencia para el Estado en términos económicos, debe tener como referencia lo que le pasa al ciudadano y al trabajador común. Esos 1.000 pesos de un bono de fin de año no existen, es una tomada de pelo.

-¿Qué opinás de Cristina?

Creo en ella, sigue siendo la líder de todo un espacio político en Argentina, y también ejerce un  liderazgo importante en Latinoamérica. Es interesante su posición de aportar y ayudar a construir una nueva mayoría, y habrá que ver cuáles son los próximos pasos. Cristina está por encima de todos los dirigentes y las estructuras políticas de nuestro país. Ha hecho un gran aporte, sigue siendo la líder popular más reconocida en los últimos años, y creemos que es parte de la resolución de los problemas que tienen los argentinos.