El Hospital de San Martín de los Andes se encuentra en una delicada instancia, que complica especialmente la realización de cirugías, tanto las programadas como las de emergencia. La incomprensible reducción de profesionales anestesiólogos por parte del Ministerio de Salud pública y Desarrollo social de la provincia coloca a esta institución sanitaria al límite de la debida prestación de uno de sus servicios más críticos.

Teniendo en cuenta que el Ramón Carrillo es cabecera del sistema de atención para una zona que incluye no sólo al departamento Lacar, sino también Huiliches, Los lagos y Catan Lil, no puede advertirse racionalidad alguna en la reducción de anestesistas en su plantilla.

Esta situación se produce desde el mes de mayo, y ha generado ya graves inconvenientes a los pacientes que vieron suspendidas o postergadas las intervenciones quirúrgicas a las que debían someterse, ocasionando agravamientos y complicando los cuadros clínicos, además de afectarlos emocional y psicológicamente.

Las consecuencias de esta reducción de personal tan imprescindible no pueden ser sino de creciente gravedad, por lo que el Defensor del Pueblo de la localidad ha tomado intervención, dirigiendo en principio una nota al propio Ricardo Corradi Diez, titular de la cartera de Salud provincial (cuyo texto completo puede leerse más abajo).

De esta muy detallada apelación, apuntamos y subrayamos una observación que resume esta crisis provocada por una decisión ministerial inexplicable: “se trata de la vulneración del derecho a una salud pública de calidad”. Un derecho al que no es posible renunciar.

 

San Martín de los Andes, 27 de octubre de 2016

Al señor Ministro de Salud Pública y

Desarrollo Social de la Provincia del Neuquén

Ricardo Corradi Diez

Nota Nº_140_/__2016_

 

Tengo el agrado de dirigirme a usted en mi calidad del Defensor del

Pueblo y del Ambiente de San Martín de los Andes, para imponerle de una

situación de extrema gravedad que involucra el servicio de Salud Pública de

esta ciudad, y afecta específicamente a la calidad de atención y al

ordenamiento de las cirugías programadas del Hospital Ramón Carillo.

En consecuencia, se trata de la vulneración del derecho a una salud

pública de calidad para los vecinos, vecinas y turistas de esta región, motivo de

impar interés para la intervención de esta Defensoría, fundada en la

presentación iniciada por requirentes de sus servicios.

Como naturalmente no escapa a su conocimiento, el Hospital Carrillo es

cabecera del sistema de Salud Pública para la amplia zona geográfica y, a la

vez, de dispersa población de los departamentos Catan Lil, Huilliches, Lácar y

Los Lagos. Así, su atención se ve incrementada no sólo por pacientes propios

de San Martín de los Andes, sino también por aquellas derivaciones por

urgencias, emergencias y especialidades que provienen de las localidades de

Las Coloradas, Junín de los Andes, Villa Traful, Villa la Angostura y parajes

próximos.

Un hecho de palmaria evidencia, según datos aportados por personal del

hospital a consultas de esta Defensoría, es que en el transcurso de un año las

cirugías programadas pasaron de una participación relativa próxima al 70 por

ciento del total a menos del 50 por ciento, con el consecuente incremento de

las cirugías por urgencias y emergencias.

Sin perjuicio de diversas razones eventuales que pudieran influir para tal

cambio de tendencia, los profesionales consultados en el área de Cirugía fueron

claramente coincidentes en considerar como denominador común de tal

problemática a la merma del plantel de anestesiólogos.

Conforme tales testimonios, el plantel de anestesiólogos se ha visto

reducido en igual lapso de cuatro a dos profesionales. Luego, el hecho de que

uno de ellos esté de guardia disminuye en igual proporción la disponibilidad

para las cirugías programadas, sin mencionar la eventualidad de licencias que

pudieran corresponder a estos profesionales o sobrevenirles por imponderables.

El impacto de tal carencia se refleja en un hecho incontrastable,

aportado como información por los cirujanos consultados: desde mayo no se

realizan visitas preanestésicas programadas en consultorio, sino a demanda del

profesional.

Luego, son recurrentes los casos de suspensión de cirugías programadas

con los pacientes ya en condiciones de preparación o, literalmente, a las

puertas del quirófano, precisamente por la falta de anestesiólogo.

Pero más vulnerable aún, conforme los apuntados testimonios, es la

situación en la que se ponen pacientes con patologías programadas operadas

en forma electiva, más sencillas y con menor morbimortalidad. Sin embargo,

producto del paso del tiempo y de la falta de intervención, tales patologías se

complejizan llegando a requerir cirugías de urgencia con aumento de la

morbimortalidad; tal es el caso, a simple modo de ejemplo entre los ya

ocurridos, de una hernia de operación electiva que se transformó en hernia

estrangulada con resección de intestino; vesícula programada en colecistitis o

pancreatitis, con varios casos.

No menos dramático por sus efectos clínicos y emocionales, es el caso de

dos pacientes con cirugía bariátrica, que luego de hacer un sacrificado

tratamiento que involucra 15 días de dieta líquida, se vieron privados de entrar

al quirófano apenas minutos antes de la hora y fecha en las que estaban

previstas sendas intervenciones.

Comprenderá usted, señor ministro, que si bien es de vital importancia

cubrir los servicios de anestesiología en situaciones de urgencia y emergencia,

lo cual a estas alturas está en efecto asegurado, no menos importante es

responder en tiempo y forma a las cirugías programadas, puesto que son una

pieza clave del sistema y de la calidad de prestación.

Tal aserto provoca que las consecuencias hasta aquí expuestas en punto

somero, tornen doblemente gravosa la carencia de anestesistas, si se asume

que el grueso de todas las intervenciones quirúrgicas, ya sean programadas,

por emergencia o por urgencia, tienen como único escenario a las salas de

quirófanos del hospital Ramón Carillo.

Urge entonces, como imprescindible, que las autoridades de Salud

Pública arbitren los medios para asegurar la incorporación al sistema y a la

plantilla del hospital Carillo, cuando menos de dos anestesiólogos para siquiera

retrotraer la situación del servicio a junio del pasado año.

Atento al tenor de tal carencia, esperamos una pronta respuesta en

beneficio de la calidad de la salud pública de los sanmartinenses. Aprovecho la

oportunidad para saludar a usted con distinguida consideración y desde ya

quedo a su disposición para todo cuanto fuese menester.

Fernando Bravo

Defensor del Pueblo y del Ambiente

San Martín de los Andes