Un viaje a las entrañas del tarifazo

Tal y como hemos afirmado desde este Observatorio, el material remitido al ENARGAS por el Ministerio de Energía de cara a la audiencia pública viola no sólo la Constitución Nacional sino también lo dispuesto por la Corte Suprema desde que resulta imposible para la ciudadanía participante en la audiencia opinar sobre la “razonabilidad” o no de la nueva tarifa del servicio público de gas. Entre el material enviado al ENARGAS por la Cámara de empresas que ocupa el Ministerio de Energía destaca el documento “Informe de situación de los precios del gas”. Las mentiras flagrantes allí plasmadas son incontables, sobresaliendo sin dudas la siguiente: “las condiciones actuales del sistema…” están caracterizadas “por la caída en la producción de gas”. Si bien hemos refutado oportunamente esta falacia, pronunciada sin pausa desde el 10 de diciembre a esta parte, agregamos aquí una serie de datos adicionales que recomendamos a la ciudadanía tenga presente de cara a las audiencias públicas. Para facilitar la comprensión hemos elaborado un gráfico ilustrativo al respecto. Pero si en los datos técnicos encontramos la estafa, en el pensamiento y en las declaraciones del mercadismo encontramos la razón profunda, única y genuina del tarifazo: el enriquecimiento de las corporaciones a costa del empobrecimiento generalizado de las clases populares.

¿Nos quedábamos sin gas?

Según datos del Ministerio de Energía y Minería de la Nación, la producción total de gas para el primer semestre de 2014 fue de 20.444 millones de m3, en 2015 de 21.162 millones y en 2016 de 22.237 millones. En nuestro trabajo titulado “Hacia la Audiencia Pública: producción nacional de gas entre 2012 y junio de 2016 (que no te tomen por zonzo)” (30/08/2016), señalamos que “La variación entre 2012 y 2013 fue del -7%, es decir, una producción que cayó de 22.151 Mm3 a 20.165 Mm3. Entre 2013 y 2014, la variación se había reducido a -0,8%, para convertirse en positiva entre 2014 y 2015 en un 3,5% y casi duplicarse entre 2015 y 2016 (5,1%). En otras palabras, la recuperación de la producción nacional de gas natural entre el mínimo de 2014 y 2016 (primer semestre) fue del 8,7%, y un 0,4% superior a la de 2012, año de la recuperación de YPF e implementación del nuevo marco regulatorio en materia hidrocarburífera”.

¿Veníamos importando cada vez más gas?

La recuperación de la producción de gas a partir de 2013 y hasta inclusive el mes de junio de 2016, implicó una fuerte sustitución de gas importado de acuerdo a datos del ENARGAS. En nuestro informe “El Ministerio de Energía confirma que el tarifazo gasífero es una aberración” (18/07/2016), destacábamos que “En 2015 la demanda nacional de gas natural por redes aumentó 1,9%, la producción gasífera un 3,6%, mientras que los volúmenes de importación de gas boliviano y de GNL disminuyeron en conjunto 14,6%”. En efecto y como fuera planteado en igual informe, “el significativo aumento en la producción nacional de gas natural en 2015 permitió sustituir grandes volúmenes de gas natural importado… En el caso de la importación de gas boliviano, los volúmenes descendieron 9,2%, mientras que en el caso de la importación de gas natural licuado (GNL) los volúmenes disminuyeron 19,5%”.

La producción nacional y las tres principales productoras

El relato macrista justifica el tarifazo por verificarse una caída (inexistente) de la producción de gas, supuestamente consecuencia de una desinversión por parte de las principales productoras que lleva lustros. La ilustración de abajo demuestra que las tres principales empresas productoras del upstream gasífero vienen realizando inversiones con anterioridad al tarifazo. Y es más, la positiva evolución de muchos de los yacimiento más importantes (en volumen pero sobre todo en potencial en cuanto al autoabastecimiento) permitieron ir reemplazando gas “viejo” con tight gas, en otro ejemplo contundente del éxito del Plan Gas (premiaba a las petroleras que mejoraban su producción con gas “nuevo”). Cabe aclarar que bajo el esquema macrista se está subsidiando yacimientos “viejos” en declinación.

Fuente: OETEC-ID (Observatorio de la Energía, Tecnología e

Infraestructura para el Desarrollo)