El Ministro del Interior Rogelio Frigerio fue ayer a la Cámara Alta a defender el cambio del sistema tradicional de boletas de papel a uno digital.

Según consigna Clarín, ayer a la tarde en un poblado Salón de las Provincias del Senado, fue el arranque formal del debate de la reforma electoral. Al oficialismo el horizonte le asoma turbio porque hay un núcleo duro de la mayoritaria bancada del FpV que hoy aparece dispuesta a impedir que el voto sea con boleta electrónica y a que el conteo sea también electrónico.

Para lograr la aprobación de la iniciativa, que ya cuenta con media sanción de Diputados, la Casa Rosada se propone lograr la fractura del principal bloque opositor, según admiten en el oficialismo. Esa es la única alternativa que tiene para lograr su sanción, se sincera el matutino oficialista. Por lo que cabe esperar ahora una instancia de aprietes, seducciones y sanguchitos de alta gama.

La inseguridad informática según los expertos

Días atrás, expertos en tecnología e informática de distintas universidades nacionales lanzaron hoy una campaña contra la posibilidad de que se instaure en la Argentina el sistema de voto electrónico, una posibilidad contemplada en el proyecto de reforma política que se discute en el Congreso. Los técnicos, responsables de departamentos de Tecnología y Computación de casas de estudio como la Universidad de Buenos Aires (UBA), el Famaf de la Universidad Nacional de Córdoba, entre otras, convocaron hoy a una conferencia de prensa en el Pabellón 1 de Ciudad Universitaria, donde explicaron los fundamentos de su negativa y sus preocupaciones.

“Los abajo firmantes, departamentos universitarios e institutos de investigación de informática, computación y sistemas deseamos comunicar a la población nuestra preocupación por el proyecto de boleta única electrónica que se discute actualmente en el Congreso de la nación”, dijeron hace unos días para anunciar el lanzamiento de la campaña, que se formalizó hoy.

“Los sistemas informáticos son inherentemente inseguros. Es imposible en lo práctico y en muchos casos desde lo matemático construir un software libre de errores. Esto particularmente se aplica a los sistemas para el voto electrónico. Todos los sistemas tienen vulnerabilidades. Es importante comparar la magnitud de un error en un sistema informático y en un sistema manual. En un sistema manual un error afecta a una urna, en muchos casos si faltan boletas por ejemplo. En un sistema informático, un error -voluntario o involuntario-  puede comprometer el resultado total de la elección”, advirtió Sebastián Uchitel, director del Instituto UBA/CONICET de Investigación en Ciencias de la Computación.

“¿Cuántos de los 40 millones de argentinos van a poder encontrar un error en este sistema? Realmente muy pocos. Ceder el derecho de poder auditar el sistema de voto electrónico a un grupo muy pequeño de expertos es un riesgo enorme y, en definitiva, es una cesión de derechos”, explicó Uchitel.

Por su parte, Javier Blanco, profesor titular de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación de la Universidad Nacional de Córdoba y director de la maestría Tecnología, Políticas, Culturas del Centro de Estudios Avanzados, y las Facultades de Filosofía y Humanidades y de Artes, señaló que “uno de los motivos por los cuales se declaró inconstitucional el voto electrónico en Alemania es por el hecho de que cualquier ciudadano tiene que poder entender el proceso por el cual está eligiendo a sus autoridades, a su gobierno. Eso implicaba una opacidad en los artefactos electrónicos. Cualquier ciudadano tiene que poder entender el proceso por el cual está eligiendo, es una noción básica de la democracia”.

Quien quiera oir que oiga

También fijó su posición Marcelo Arroyo, docente e investigador del Depto de Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional de Río Cuarto:  “El sistema que se propone no es diferente a los que se ha usado en otros lugares del mundo. Debemos reconocer que en cada lugar donde insertamos una computadora estamos asumiendo un riesgo. A posteriori, se demostraron las vulnerabilidades del sistema de voto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires y fueron problemas graves”.

Dante Zanarini, docente e investigador del Departamento de Ciencias de la Computación, de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura, de la Universidad Nacional de Rosario, dijo que “con este sistema, el voto dejaría de ser secreto y seguro. No tenemos una garantía de que no haya errores en el sistema por más auditado que sea. Nuestras objeciones aplican a cualquier sistema que incorpore tecnología para reemplazar el mecanismo manual. En el caso de la emisión del voto no es una buena idea”.

“Como informáticos tenemos la responsabilidad de decir claramente que no hay forma práctica de garantizar y fiscalizar que el software utilizado en el momento de la elección no ha sido modificado. Cualquier dispositivo electrónico oscurece y pone en duda la elección del ciudadano y pone en peligro el secreto del mismo. La más simple duda de que el voto no sea secreto, ya condiciona la democracia y puede llevar a la época de fraude en la Argentina, anterior a la Ley Saenz Peña. La transparencia y confiabilidad en el proceso eleccionario, se logra en la dirección contraria. Votar con un lápiz, en una boleta única de papel, es toda la tecnología que se necesita para corregir la debilidad del sistema actual de votación. Esperemos que el Congreso Nacional tenga en cuenta estas opiniones, cuidando los principios del voto secreto y universal”, opinó Claudio Vaucheret, decano de la Facultad de Informática de la Universidad Nacional del Comahue.

Fuentes: Clarín /  El Cronista

Lectura recomendada: El fraude electrónico.  Natalia Zuazo / Revista Independencias