El Vaticano es sede esta semana de una nueva edición del Encuentro Mundial de Movimientos Populares.

El diario italiano Il Manifesto presentó una entrevista con Jõao Pedro Stédile, principal referente del MST brasileño, uno de los principales organizadores del Encuentro.

Por Geraldina Colotti (*)

Desde el miércoles 2 y hasta el sábado 5 se lleva a cabo en el Vaticano y junto al papa Bergoglio el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares sobre Tierra, Techo y Trabajo, temas sensibles a Francisco. “El papa Francisco conoce muy bien a todo Latinoamérica”, evaluó Jõao Pedro Stédile, principal referente del Movimento Sem Terra (MST) brasileño.

“Él sabe que las mayorías en todo el continente siguen explotadas por una minoría”, amplió el dirigente, que analizó la realidad continental y apuntó a las debilidades de los Estados nacionales ante la nueva coyuntura y a la “democracia hipócrita”, acosada por “golpes institucionales” y la “manipulación mediática” previa a las elecciones.

¿Cuál es el objetivo del III Encuentro por los Movimientos Populares y, en lo específico, para el MST?

Desde que Francisco asumió el pontificado manifestó de diversas formas la voluntad de construir un puente con los movimientos populares, de trabajadores excluidos, de pueblos nativos, indígenas, con gentes de todas etnias y religiones para analizar los dilemas de la humanidad, que afectan a la mayoría de la población. Con eso hemos construido un proceso permanente de diálogo. Realizamos un primer Encuentro en octubre de 2014, luego un Encuentro más latino y masivo en Bolivia, en agosto del 2015, y ahora damos seguimiento con este III Encuentro, reuniendo mas de doscientos compañeros de todos los continentes.

Ahora avanzaremos para debatir temas candentes de la humanidad que afectan a todos, como la democracia burguesa hipócrita que ya no respeta la voluntad de la población, la apropiación privada de los bienes comunes de la naturaleza, y los temas que nos llevan a los refugiados en todo el mundo. De ese diálogo fructífero siempre sacamos conclusiones, síntesis colectivas que nos ayudan después a hacer el debate político con nuestras bases sociales sobre los graves problemas que tenemos en el mundo, y que desafortunadamente son los mismos en todas partes: cuáles son sus causas y qué debemos hacer para enfrentarlos.

El tema del medio ambiente es central. Los asesinados de ambientalistas siguen aumentando, desde Honduras hasta Colombia. En Brasil, Temer está haciendo un desastre también en este punto con semillas transgénicas, y otros. Y Milagro Sala sigue detenida.

Sí, sí. En el primer Encuentro en Roma tuvimos la presencia de Berta Cáceres, que entregó un largo documento al papa sobre las agresiones del capital al medio ambiente y a los pueblos indígenas en todo Centroamérica. En este encuentro no vendrá. Fue asesinada. Y hay otros amenazados por el capital y sus gobiernos en diversos países, que no vendrán a este Encuentro.

Por eso, seguro que vamos a debatir con más profundidad los crímenes ambientales que se repiten en todo el mundo. ¿Y por qué aumentaron? Porque en los tiempos de crisis del capitalismo las grandes corporaciones aumentan sus presiones sobre la apropiación rápida y privada de los bienes de la naturaleza, porque es la forma más rápida de sacar ganancias extraordinarias, por la enorme diferencia entre el costo de extracción (valor de trabajo) y el precio de mercado, de bienes que son raros. En ese sentido, desde el primer Encuentro ya avanzamos bastante en las reflexiones y la encíclica Laudato Si, que recoge esas reflexiones comunes en la doctrina cristiana, pero también en las reflexiones de ambientalistas y de los movimientos populares. Esa encíclica es nuestro principal instrumento de conscientizacion y debate en todo el mundo. Francisco logró una síntesis sobre el problema ambiental, que ningún pensador de izquierda había hecho antes.

Desafortunatamente, muchas cosas han cambiado después el segundo Encuentro. ¿Cómo ha sido la organizacion y qué dificultades tuvo? Hablamos sobre todo de Brasil pero también de Argentina.

Ese es el tema de la democracia hipócrita y la falencia de los Estados. Vamos a profundizar ahora ese tema. No es sólo una ola de ofensiva de derecha. Es la falencia del viejo Estado burgués, creado por la burguesía industrial en la Europa del siglo XVIII y que ahora no funciona, siquiera para los intereses del capital financiero. Los Estados nacionales no sirven para el capital financiero y las corporaciones internacionales, que hacen lo que les da la gana… Y las elecciones no respetan más la voluntad popular, porque el voto es manipulado por la televisión, por el dinero de las empresas por la corrupción, y la consecuencia ha sido el escepticismo político de las masas. Tendremos un largo camino por delante, pero seguro que tenemos que pensar otro tipo de Estado, otras formas de democracia participativa, popular. Para eso hemos invitado, incluso, a la esposa de (el ex precandidato demócrata Bernie) Sanders de Estados Unidos, y a (el ex presidente uruguayo José) Pepe Mujica, para que debatan con nosotros en ese III Encuentro.

Por el Bicentenario de Argentina, el Papa envió un mensaje “bolivariano”. ¿Cómo se ve el tema de la Patria Grande en este Encuentro? ¿Y qué piensa del diálogo del Vaticano en Venezuela?

El papa Francisco conoce muy bien a todo Latinoamérica, desde los tiempos que ayudaba a coordinar los encuentros de CELAM (NdR: Consejo Episcopal Latinoamericano), incluso en el último realizado en Brasil, él fue el coordinador de la redacción del documento final. Creo que él tiene un compromiso fundamental, que busca en el Evangelio, con todos los pobres, los trabajadores. Y él sabe que las mayorías en todo el continente siguen explotadas por una minoría, el 1 por ciento de capitalistas, ahora subordinado a los intereses de las empresas trasnacionales y de los bancos extranjeros. Por eso siempre se posiciona a favor de los trabajadores y en contra los grandes corporaciones. Creo que aparte de las contradicciones del Estado del Vaticano, que tiene que mantener una diplomacia de buena vecindad con todos los demás Estados, el papa sabe lo que está pasando en Venezuela. Allí hay una disputa de quién se quedará con la renta petrolera. Se seguirá en inversiones sociales para todo el pueblo, o regresará a los intereses de una minoría. Claro que el país vive una grave crisis económica, como además todo el continente, desde México hasta Chile. Y todos los modelos económicos adoptados en las últimas décadas están en crisis. Es positivo que el papa tenga una postura de negociación en el caso de Venezuela, porque la derecha quiere guerra, quiere tumbar el gobierno, como ya lo hicieron en Honduras, Paraguay, y Brasil con golpes institucionales. O por la manipulación mediática como han hecho en México, Guatemala, Panamá, Perú, Colombia, Argentina, Chile… por citar algunos.

¿Y cómo están las luchas de los movimientos en Brasil? ¿Y en Latinoamérica?

Bien, Brasil vive una grave crisis económica, política, social y ambiental, como todo el continente. Frente a eso, los gobiernos subordinados a los intereses de Estados Unidos y sus empresas están implementando políticas aún más profundas del neoliberalismo, que significa quitar derechos de los trabajadores conquistados en siglos, apropiarse de los recursos públicos del presupuesto, reduciendo a un mínimo los gastos sociales de educación, salud…  Apropiándose de los recursos naturales e  implementando políticas de represión frente a  las movilizaciones.

Pero, en Brasil y en todas partes, hay reacciones, hay movilizaciones populares. Todavía estamos resistiendo, estamos en reflujo del movimiento de masas general, en todo continente, pero creo, por las condiciones objetivas de la situación política, que los problemas se agravarán y que más temprano de lo que piensan la clase trabajadora y la juventud saldrán a la calle, para no sólo protestar, sino exigir nuevos modelos de política económica, nuevos programas, nuevos gobiernos. En eso estamos, tratando de conscientizar la gente, organizar los movimientos populares para que luchen, y ver si en un futuro próximo se produce un reascenso del movimiento de masas, en Brasil y en varios países del continente que sufren con el neoliberalismo.Y es alentador, por acá, que la juventud empieza moverse y ya tenemos más de mil escuelas secundarias tomadas  por los estudiantes, y ahora empezaron las universidades. Ya son diez, incluso ayer (por el lunes 31) los estudiantes de la Universidad de Brasilia, la tomaron.

 

(*) Publicado en el diario Il Manifesto, de Roma, el miércoles 2 de noviembre de 2016.

Fuente: Agencia Paco Urondo