Pereyra se puso en guardia y Macri no pisó Vaca Muerta. Hay bronca con Shell que cada vez importa más en detrimento del crudo neuquino.

La puja por la cotización del barril de petróleo en el mercado interno está al rojo vivo y ya repercute en los yacimientos neuquinos. Hay datos clave que encienden la alarma. Este año se cortó la pendiente ascendente que traía la producción de crudo neuquino. Entre enero y septiembre de 2016, la extracción cayó un dos por ciento. Mientras que el precio del barril Medanito, que se ubicó en los 67,5 dólares, hoy está en torno a los 64 dólares.

En paralelo, hoy hay en actividad un 35 % menos de equipos de perforación que hace un año atrás. Unas 34 plataformas perforan el subsuelo neuquino, contra las 50 que se registraron en el último trimestre de 2015.

En ese contexto poco auspicioso, el comportamiento del mercado y de las políticas que impulsa el ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, termina de configurar un cóctel explosivo para el petróleo neuquino. La mayor apertura a la importación de crudo y combustibles elaborados ya genera una sobreoferta de producción neuquina. La situación es delicada y amenaza con desatar una crisis aún mayor si Aranguren avanza con la decisión de liberar el mercado hacia fines de año y equiparar la cotización del barril interno a los valores internacionales, hoy en torno a los 46 dólares, casi un 30% por debajo del criollo.

Al pedido público del gobernador Omar Gutiérrez para que el barril criollo se mantenga en torno a los 63 dólares, se suma la presión del titular de los Petroleros Privados, Guillermo Pereyra, que horas antes de la anunciada visita de Mauricio Macri a Vaca Muerta, salió a decir que hay 800 petroleros parados en sus casas. Con ese panorama, el presidente desestimó –por tercera vez- su llegada a Loma Campana.

El malestar es evidente. Pereyra empieza a mandar fuertes señales a su socio político y parece comenzar a despegarse. Ayer anunció su voto a favor de la ley que declara la emergencia social por un año en todo el país y despertó las alarmas en la alianza Cambiemos. Este nuevo escenario transcurre con las negaciones a la adenda al convenio colectivo de trabajo estancadas.

El malestar en Neuquén es grande y las miradas apuntan a Shell, que encabeza las importaciones de gasoil: en los primeros 9 meses del año, incrementó las compras al exterior un 234%, en comparación con el mismo período de 2015. Axion, Pampa Energía (ex Petrobras) y OIl también las aumentaron aunque en menor medida, mientras que YPF las redujo un 14,6% pese a ser el mayor jugador del mercado de los combustibles.

La compañía que hasta el año pasado dirigía Aranguren es la mayor beneficiaria del cambio de escenario político. Es más rentable comprar la venta de combustible importado que vender gasoil refinado en el país por la cotización del barril criollo, y no parece haber voluntad de las autoridades energéticas nacionales de privilegiar el desarrollo de los yacimientos neuquinos. Así las cosas, Pereyra ya se puso en guardia.