El diputado del MPN Claudio Domínguez puso el dedo en la llaga esta semana con un tema que el gobierno considera, al parecer, no sólo importante sino también urgente. “No se puede decir que se va aprobar la reforma política antes de fin de año cuando se debatió sólo una hora”, disparó el legislador.

Domínguez hizo responsable al presidente de su bloque, Mario Pilatti, al señalar que la reforma “siempre se pone en el último punto del orden del día y nunca se alcanza a tocar” y dejó flotando la duda respecto de si dentro del propio bloque del oficialismo hay voluntad de sacar adelante el asunto.

Más allá de que cualquiera puede tener un mal día, en la hermenéutica política neuquina una actitud como la de Domínguez no puede sino desconcertar, porque en el MPN nunca queda del todo claro de dónde provienen los disparos cuando apuntan para arriba.

El gobernador Omar Gutiérrez ha dicho, palabra más palabra menos, que la reforma saldrá antes de fin de año y el vicegobernador Rolando Figueroa, que es prioritaria. Es decir, han coincidido en términos generales sobre el asunto. O casi, porque bien mirado no es exactamente lo mismo “este año” que “prioritario.

Ocurre que este año termina dentro de apenas unos 40 días y en ese plazo el proyecto de ley de reforma enviado por el Ejecutivo tendría que lograr despacho de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Presupuesto y Hacienda, pasar al recinto y ser aprobado en algunas de las contadas sesiones que quedan hasta el 31 de diciembre.

En el Frente para la Victoria y sus aliados, sostienen que el proyecto del oficialismo tiene uno de sus ejes en la boleta electrónica, un mecanismo de votación que es impulsado a nivel nacional por el gobierno de Cambiemos y que suscita rechazo de un amplio sector de la oposición.

Para este sector, por ese y otros motivos el proyecto del oficialismo neuquino “no logra consenso” y el lapso de tiempo que resta para sacarlo este año es “demasiado acotado”.

Aseguran que entre los aliados del gobierno, como los legisladores Carlos Sánchez, Sergio Gallia y Francisco Rols, el tema “no camina” fundamentalmente porque prevé la eliminación de las listas colectoras, que en la mayoría de los casos fueron precisamente las que los llevaron al lugar que ocupan.

Por el contrario, los diputados opositores hacen hincapié en la defensa de su propio proyecto, que rechaza el uso de la boleta electrónica y propone el uso de la boleta única de papel, similar a la que se utiliza en Córdoba.

Sostienen, que con “una hoja de papel y una birome” el ciudadano vota tranquilo sin sobresaltos ni suspicacias sobre la posibilidad de que su voto sea adulterado por algún ignoto mecanismo electrónico.

Por lo demás, no entienden la urgencia del Ejecutivo por sacar adelante una reforma electoral que recién se implementará en 2019, y recuerdan que las dos elecciones que tendrá la provincia el año próximo –las PASO y las legislativas- se rigen por la ley electoral nacional, y las municipales de Neuquén por la Carta Orgánica y las ordenanzas locales.

En ese tren de cosas, infieren que es la necesidad de coincidir con el gobierno nacional la que impulsa a Gutiérrez a “hacer los deberes”.

Alegan que es el macrismo a nivel nacional el que tiene urgencia, porque viene bregando desde principios de año en el Congreso para sacar adelante su propia reforma con boleta electrónica incluida y tiene como plazo máximo para lograrlo marzo próximo, de otra forma no podría aplicarla en las elecciones del año próximo.

En las esferas oficiales neuquinas la cosa se ve diferente. Para empezar, el cruce entre Domínguez y Pilatti es considerado un hecho intrascendente, producto de un rapto de humor, pero desprovisto de trasfondo político.

Para explicar el apuro por sacar adelante el proyecto, sostienen que se trata de “un compromiso del gobernador” enunciado al asumir en diciembre de 2015 y ratificado en su discurso de inicio de sesiones ordinarias de la Legislatura del 1 de marzo pasado.

Contrariamente a lo que plantean las fuerzas opositoras, destacan que la boleta electrónica no es el motivo principal de la reforma sino algunos aspectos trascendentes para la población, como la paridad de género en la conformación de las listas y las campañas limitadas en el tiempo, con acceso equitativo a los espacios de publicidad para todos los partidos.

Consideran que la reforma política, junto con otras iniciativas impulsadas desde el gobierno, como el acceso a la información, el defensor del pueblo y la impersonalidad en la comunicación de los actos de gobierno, constituyen “un sello que identifica una nueva etapa” en la provincia.

Confían en que sus aliados van a ponderar el listado de aspectos positivos que contiene la reforma y terminarán aceptando los cambios en relación a las listas.

Los estrategas del gobierno aseguran que la boleta electrónica forma parte de una idea “moderna”, que “se puso de moda” y la gente “la reclama”. Aunque reconocen que en el futuro bastaría con que se detecte una mínima falla en el sistema para que la gente lo termine lapidando.

Rechazan el supuesto alineamiento con el gobierno nacional en este punto y hacen hincapié en su independencia de criterios, como ocurrió -dicen- con el protocolo antidisturbios, el ingreso de carne de cerdo o el barril criollo. “Cuando estamos de acuerdo es sí; cuando no, nos plantamos”, sintetizan.

Precisamente, Gutiérrez retomará el martes las negociaciones en torno a su reclamo de un piso para el valor del crudo producido en el país. Será en una reunión de la que participarán no solamente el ministro de Energía Juan José Aranguren, sino también su par de Interior, Rogelio Frigerio y el presidente de YPF, Miguel Angel Gutiérrez.

Para el equipo del gobernador esta mesa ampliada, sobre todo con la presencia de Frigerio, el ministro más político del macrismo, le otorga a Neuquén más posibilidades de ser escuchada en su propuesta de apostar plenamente al desarrollo de Vaca Muerta.

La apreciación no parece del todo errada, si se tiene en cuenta que en la semana que concluye arreciaron las sospechas contra Aranguren al tomar estado público que Shell, la empresa de la que es accionista, es por estos días la mayor importadora de gasoil.

No es el único tema que llevará al gobernador a los despachos porteños. Gutiérrez le propuso al gobierno nacional una reunión de gobernadores para discutir la paritaria docente del año próximo. “El salario de los maestros lo pagan las provincias, no puede ser que lo negocie exclusivamente el gobierno nacional, que es justamente el que no los paga”, resumen en el Ejecutivo neuquino.