El secretario de la presidencia, Geddel Vieira Lima, estaba acusado de presionar a otro ministro por un negocio inmobiliario; ya renunciaron seis miembros del gabinete

Un escándalo por supuesto tráfico de influencias en el gobierno brasileño provocó ayer la sexta renuncia en seis meses en el gabinete del presidente Michel Temer , un récord que salpicó al jefe del Estado y alentó a la debilitada oposición, que se plantea incluso solicitar un juicio político.

La crisis estalló con la renuncia del ministro de la Secretaría de Gobierno, Geddel Vieira Lima, mano derecha de Temer, que fue denunciado por el ex ministro de Cultura Marcelo Calero de someterlo a presiones para sacar adelante negocios personales.

Según Calero, la presión apuntaba a permitir la construcción de un edificio de 30 pisos en la ciudad de Salvador y en el que Vieira Lima compró un departamento de pozo. El proyecto no fue autorizado por el Ministerio de Cultura y habría dado lugar a las presiones de Vieira Lima e incluso del propio Temer, lo que llevó a Calero a presentar su renuncia la semana pasada.

El caso de Vieira Lima agravó el estigma de la falta de honestidad que campea en la sede del gobierno, que arrancó su gestión en mayo pasado con la promesa de terminar con los escándalos que rodearon a los gobiernos de sus predecesores, Dilma Rousseff y Lula da Silva.

“Con sólo seis meses de vida este gobierno ya parece un gobierno viejo” por su rápido desgaste, escribió ayer Fabio Zanini, del diario Folha de S. Paulo. Miriam Leitao, columnista del diario O Globo, señaló por su parte que Temer “cometió el error de demorar en sacar a Vieira Lima”.

La mayoría de los analistas coincidieron en que Temer intentó mantenerlo en el cargo, pero cambió de idea cuando ganó estado público que él mismo quiso torcer las cosas a favor de Vieira Lima en el caso del departamento.

Según trascendió, existe una grabación donde Temer presiona durante una reunión a Calero para que dé luz verde al millonario negocio inmobiliario. Al día siguiente de esa reunión, Calero presentó la renuncia y denunció las presiones en una entrevista periodística. El vocero de Temer, Alexandre Parola, confirmó la conversación del presidente con Calero, pero dijo que lo hizo para solucionar “divergencias” entre sus ministros y que sólo pidió una “solución técnica” para el caso inmobiliario.

Operador

Vieira Lima era el principal negociador del gobierno con el Congreso, donde se tramita un duro paquete de medidas de austeridad para sanear las cuentas públicas, recuperar la confianza de los inversores e intentar sacar al país de su peor recesión en más de un siglo.

El mismo Temer negó horas más tarde haber presionado a su ministro de Cultura y afirmó que el escándalo tiene “efecto cero” en la agenda para las reformas económicas. “El que me conoce sabe que no soy de andar presionando o disciplinando a nadie; lo que yo hablé fueron cosas normales”, dijo en declaraciones a la Agencia Estado.

La salida de Vieira Lima fue precedida por la de Calero y la de los titulares de Planificación, Transparencia, Turismo, así como el abogado general de la Unión.

El Partido Socialismo y Libertad (PSOL) anunció que presentará un pedido de destitución contra Temer por lo que considera un crimen de responsabilidad. Pero las chances de que se pueda siquiera iniciar un juicio político como el que le costó la presidencia a Dilma son improbables.

Los ministros en desgracia

Romero Jucá

Ex Ministro de Planificación

Fabiano Silveira

Ex Ministro de Transparencia

Henrique E. Alves

Ex Ministro de Turismo

Fabio M. Osorio

Ex abogado general del Estado

Marcelo Calero

Ex Ministro de Cultura

Geddel Vieira Lima

Ex Secretario de Gobierno

 

Agencias ANSA, EFE, DPA y AFP