“No se encuentra previsto dentro del Plan Estratégico del año 2016 del FGS”, respondió escueto el jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, en su exposición en la Cámara de Diputados el pasado 27 de abril, cuando fue interrogado sobre si la administración macrista pensaba avanzar con el gerenciamiento privado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses.

Sin embargo, la semana pasada se conoció la noticia de que el FGS anunciaba la venta por 156 millones de dólares del 11,85 % del capital social que poseía en la empresa Petrobras Argentina a la compañía Pampa Energía, una de las proveedoras de electricidad más grandes del país. Días antes, el gobierno había intentado condonar a las distribuidoras eléctricas una deuda cercana a los 19 mil millones de pesos.

 

Ante esto, el diputado nacional Juan Carlos Díaz Roig consideró que el fondo que respalda el pago de las jubilaciones “tuvo una gran pérdida por la devaluación. Tiene 55 mil millones de dólares. Para pagarles a los jubilados va a bajar a 40 mil millones”.

Además, el legislador formoseño desmintió otra aseveración del discurso oficialista: “La crisis de litigiosidad que dijeron no es tal, no hay 400 mil juicios. El 2 por mil de las primeras liquidaciones hace reclamos. Cada mil nuevos jubilados, sólo cuatro hacen juicios. La reparación ha sido una excusa para el blanqueo y la venta de las acciones del FGS”.

 

“No existen los 2,8 millones de jubilados mal liquidados. Hay 6 millones de jubilados. 3.600.000 son de moratoria, así que no hay posibilidad de reajuste porque no hubo aporte. Quedan 2,4 millones, de esos hay 400 o 500 mil que están cobrando conforme a juicios firmes. Quedan 2 millones, no 2,8. Y están los 400 mil que ellos dicen que están en juicio. No pueden quedar más de 500 mil que tengan los haberes mal liquidados. ¿La ANSeS nunca hizo una liquidación bien? Si fuera cierto que hay 2,8 millones de litigiosidad, estaría todo colapsado”, detalló Díaz Roig.

Ayer, en La Nación, el periodista Carlos Pagni escribió, en medio de rumores de salida para Peña: “El método de Macri es la fragmentación. Es fóbico a la delegación de autoridad. Por eso su equipo prescinde de dos roles. Carece de un jefe de Gabinete y de un ministro de Economía. Marcos Peña es un dirigente valiosísimo. Honesto, talentoso, profesa una concepción original de la política. Pero es un ministro de comunicación estratégica. No alguien en quien el Presidente delegue la gestión cotidiana. Es decir, no es un Larreta. Y es probable que no lo quiera ser”.

 

Fuente: Indiepolitik.blogspot