X.

Urgenta se ufana con sobrada razón de sus recursos energéticos: ríos prodigiosos, vientos incesantes, vastedades minerales y fósiles que sólo aguardan ser empleadas para mover las mil ruedas de la velocidad. Nada ni nadie puede demorarse ni -horror supremo- detenerse.

Toda clase de ingenios y maquinarias transforman los fluidos, gases y cascotes del subsuelo en impulsos y combustiones, y la vida misma se pasa en sostener bien alto, siempre arriba, el ritmo del agitado corazón urgentino.