El contexto global de precios bajos para el petróleo la complica. Ya no mantendrá 33 equipos ociosos en la cuenca.

Un anuncio desagradable llegó de la voz de YPF: No se abonarán más los costos que le insumían 30 equipos petroleros que mantenía en la cuenca neuquina. El recorte fue comunicado ayer a las empresas contratadas por la compañía. Por este motivo, hay unos 1500 trabajadores que se quedarán sin empleo.
Según informó la empresa nacionalizada, la decisión implica ajustar una erogación varias veces millonaria por equipos que, en rigor, mantenía sin funcionar a pleno hace varios meses.
El personal afectado por la medida había sido incluido en abril al preventivo de crisis que en los hechos achicó gastos y disminuyó drásticamente los salarios de unos 2000 empleados, para no precipitar una cesantía definitiva.
Para la firma es “insostenible” mantener ese equipamiento ocioso con el actual “nivel de costos”, en un contexto en el que necesita hacerse aún más competitiva. El bajo precio del barril del petróleo a nivel mundial, la perspectiva de que en el corto plazo este nivel de precios se mantenga, se da de frente con la posibilidad de no optimizar sus recursos.
Pese a la decisión, YPF anunció que el plan de inversiones del 2017 se mantiene firme. Dentro de ese esquema, Loma Campana, el polo de no convencionales en Vaca Muerta, es una suerte de modelo a replicar, salvando las especificidades y gruesas diferencias entre producir convencionales y no convencionales. En este último campo, logró una importante reducción de costos. No obstante, en el balance general de toda la cuenca, para la compañía no hay margen con el actual precio de los hidrocarburos y las condiciones de logística, el otro factor con incidencia crucial.
Ayer, durante parte del día, el personal cesanteado comenzó a ser notificado por las empresas contratadas por la petrolera argentina para sus operaciones en diversos yacimientos de la provincia y el sur de Mendoza.
La información fue anunciada en medio de un clima de expectativas que, en rigor, apuntaban en otro sentido. De hecho, la Provincia viene planteando ante el gobierno nacional la necesidad de mantener el precio interno del barril, subsidiado en unos 15 dólares por encima del valor internacional en el marcado local, algo pensado como un estímulo que incluso en algunas áreas tampoco deja a la compañía un gran margen de maniobras.
De los 31 equipos que se bajan, diez son de perforación, otros 16 de workover y cinco de pulling.
Los equipos llevan varios meses en stand-by, es decir, casi sin ser utilizados, y se mantuvieron todo este tiempo casi como un gesto político para no precipitar los despidos que ahora sí se producen. Para YPF, “en el actual contexto de precios no hay aceleración posible” de sus operaciones en la provincia. Al mismo tiempo, en la empresa señalaron que la producción de gas sería una alternativa óptima sólo con un horizonte de precios sostenible.
Fuente: Minuto Neuquén