por Héctor Mauriño –

Estas semanas son de intensas negociaciones entre el gobernador Omar Gutiérrez, el gobierno nacional, las empresas petroleras y el gremio del sector, con miras a alcanzar lo que para el neuquino debiera ser “un plan integral para el desarrollo de la cuenca Neuquina” y para las autoridades federales un intento de reformular la política energética, llevándola a estándares acordes con el mercado internacional y sin mayores preocupaciones por el mercado interno.

El malo de esta película es el accionista de Shell con cargo en el gabinete nacional, Juan José Aranguren, quien quería liberar este año el mercado hidrocarburífero eliminando el barril criollo, hoy a 63 dólares, para equipararlo con el precio internacional.

Pero el problema real no es “Juanjo” -tal el paquete sobrenombre del funcionario- sino el presidente Macri, a quien sólo las permanentes presiones del gobernador Omar Gutiérrez y del senador gremialista Guillermo Pereyra, un aliado de Cambiemos, habrían convencido de que el cambio debe hacerse de manera más gradual a lo largo del próximo año.

En ese tren de cosas, se suceden las negociaciones entre las partes -esta semana Gutiérrez volverá a mantener encuentros con todos los actores en Buenos Aires-, con la idea, al menos en lo que respecta a Aranguren, de alcanzar un acuerdo que pueda ser anunciado el próximo 13, Día del Petróleo.

“Esto puede terminar bien, regular o mal”, admitió un hombre cercano al gobernador, pero remarcó que pase lo que pase Gutiérrez “no se baja” de una serie de definiciones consideradas estratégicas para la provincia, entre las cuales se cuentan un “precio sostén” sin techo para el barril; la eliminación de las retenciones y la extensión del plan gas. Además de terminar con la importación de combustibles y contar, de ahora en más, con la posibilidad de exportar crudo una vez satisfecha la demanda interna.

El tema es que la idea de hacer más atractiva Vaca Muerta para las inversiones extranjeras, pasa también por una flexibilización de las condiciones laborales y la eliminación de una serie de puestos de trabajo en la industria que son considerados superfluos por Nación.

Una muestra de ello se pudo observar esta semana con la sorpresiva -o no tanto- decisión de YPF de bajar 33 equipos que mantenía stand by desde diciembre del año pasado, y poner al borde del despido a unos 1.600 trabajadores que estaban en preventivo de crisis.

En medio de esta puja, por si faltaba algo, se conoció esta semana la decisión de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de recortar la producción de crudo, lo que inmediatamente disparó el barril de 46 a 50 dólares, achicando la distancia entre el precio interno del crudo y el internacional.

“La madre de todo es que haya más inversiones y para eso hace falta un plan integral, con objetivos de corto, mediano y largo plazo”, sintetizó el hombre de confianza del gobernador. Agregó que para eso es necesario que vengan más empresas con ganas de invertir pero también que las que ya están presenten flujos de lo que aportarán en 2017.

Explicó que este año se invirtieron en la cuenca neuquina 4.000 millones de dólares y se hicieron 340 pozos, 224 de ellos convencionales y 116 no convencionales.

“Hoy -se entusiasmó interlocutor- el 32% del petróleo y el 37% del gas que produce Neuquén es no convencional. Hay un avance, pero vamos por más y para ello hace falta un plan integral”.

Lejos de estos razonamientos, y cerca del año electoral que comienza dentro de 30 días, el nuevo plan hidrocarburífero activó las críticas que se formulan desde hace tiempo desde la oposición.

“Van a pagar un costo tremendo, su política petrolera es un ‘zagzig’, ni siquiera en zigzag”, resumió, cáustico, un operador de “Pechi” Quiroga, al hablar de lo que ese sector considera la errática política hidrocarburífera del MPN a lo largo de la historia.

Para Cambiemos de Neuquén, las negociaciones de Macri con Gutiérrez son “el abrazo del oso”. Aseguran que el presidente “le va a decir que sí porque lo necesita, como necesita a todos los gobernadores, pero luego va a hacer lo que él quiere”.

Para el diputado del Parlasur Ramón Rioseco, el gobernador “no sabe dónde  esconderse, porque avaló el ajuste neoliberal” que están aplicando sobre la política energética argentina.

Sostuvo que Gutiérrez “no ignora que en menos de 10 días va a firmar un nuevo acuerdo, “en el que va a haber nada más que promesas de inversiones a cambio de un nuevo estatuto para el no convencional”.

En una entrevista publicada en Va Con Firma, el ex intendente de Cutral Co asegura que si bajan el barril criollo 5 ó 6 dólares, como piensa que ocurrirá, “vamos a tener 400 o 500 millones de pesos menos de regalías” y se perderán “unos 800 ó 900 puestos de trabajo, además de los 1.000 parados que ya existen”.

Desde el gobierno provincial son prudentes con el resultado de las negociaciones que están llevando adelante, pero ven las cosas de otro modo.

Sostienen que hacer un pozo no convencional cuesta ahora en la Argentina más de 9 millones de dólares -al comienzo costaba más de 15- y en Estados Unidos sólo 7, 6 millones, y que en esas condiciones el ajuste de YPF era poco menos que inevitable.

Por lo demás, aseguran que de producirse despidos los petroleros cobrarán fuertes indemnizaciones en dólares y contarán con un subsidio durante un año. Esto puede ser doloroso pero es un mal necesario para atraer más inversiones y potenciar Vaca Muerta, sentencian.

Respecto al aumento del barril provocado por decisión de la OPEP, sostienen que si llega a 60 dólares, la discusión con Nación “deviene abstracta”, porque ese precio sumado a los costos de importación equivale al valor actual del barril criollo.

Fuente: Va Con Firma