por Eric Nepomuceno –

La decisión adoptada por el juez del Supremo Tribunal Federal genera un fuerte impacto en el convulsionado escenario político de Brasil: tras ser apartado Calheiros de la presidencia del Senado, asume Jorge Viana, del mismo PT de la destituida presidenta Dilma Rousseff.

Poco antes de las siete de la noche de ayer una bomba estalló en Brasilia: Marco Aurelio Mello, polémico integrante del Supremo Tribunal Federal, determinó el inmediato alejamiento de Renan Calheiros de la presidencia del Senado. Su mandato ha sido preservado, pero su permanencia al frente de sus pares -así como la presidencia del Congreso – terminó antes del plazo establecido, que sería el primer día de febrero de 2017.

La determinación de Marco Aurelio Mello es provisional: tendrá que ser analizada, debatida y votada por el pleno del Supremo Tribunal Federal. No hay fecha para que eso ocurra. Mello atendió a un pedido de urgencia impetrado ayer mismo por la Red Sustentabilidad, el partido encabezado por Marina Silva, la evangélica que disputó y perdió frente a Dilma Rousseff dos elecciones presidenciales.

Ya en septiembre, la Red había recurrido al Supremo para que se prohíba que alguien que sea reo pueda integrar la línea sucesoria de la Presidencia de la República. Como presidente del Senado, Calheiros era el segundo en esa línea, después de Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados.

La votación en el pleno de la corte suprema era favorable a la petición (seis votos a cero, asegurando mayoría absoluta entre sus once integrantes) cuando el ministro Días Toffolli recurrió a una artimaña legal, el “pedido de vista”, postergando por tiempo indeterminado la decisión final.

La semana pasada Renan Calheiros finalmente se transformó en reo en el Supremo Tribunal Federal, a raíz de un escándalo ocurrido hace casi diez años. En 2007, cuando ocupaba la misma presidencia del Senado, Calheiros fue denunciado por corrupción: entre 2004 y 2006, la pensión mensual que él pagaba, por determinación judicial, a una hija tenida fuera de su matrimonio con una presentadora de la Red Globo, en verdad era pagada por una constructora. En total, la cifra alcanzó los 750 mil dólares al cambio medio de la época.

Calheiros no logró probar tener la renta suficiente para hacer frente a ese gasto. Claro que tenía, pero para demostrarlo se vería obligado a reconocer una evasión fiscal en sus declaraciones al Fisco.

Para no perder su mandato por quiebra de decoro, llegó a un acuerdo con sus pares. Renunció a la presidencia y, a ejemplo de lo que ahora determinó el juez Marco Aurelio Mello, mantuvo su mandato.

Monica Veloso, la periodista con quien el poderoso senador mantenía un romance público, siguió una trayectoria común en casos semejantes ocurridos en la política brasileña: exhibió sus anatómicos atributos en una edición especial de la revista Playboy, se mudó a otra ciudad y nunca más se supo de ella.

Calheiros, a su vez, también siguió una trayectoria común en casos semejantes ocurridos en la política brasileña: exhibió un poder construido a través de costumbres nada republicanas y mantuvo un rol de gran relieve dentro de su partido, el mismo PMDB de Temer, y del Congreso. Pero ahora pasó de poderoso aliado a poderoso alejado.

La decisión adoptada ayer trae un fuerte impacto al ya muy convulsionado escenario político brasileño. Para empezar, asume la presidencia del Senado Jorge Viana, del mismo PT de la destituida presidenta Dilma Rousseff.

Viana fue un ardoroso defensor del mandato obtenido por la defenestrada presidente durante el golpe institucional que instaló Michel Temer en el sillón presidencial.

El alejamiento de Calheiros ocurre cuando faltan 15 días para el receso en el Congreso. En este período están previstas votaciones de medidas cruciales para el gobierno de Temer. Tan pronto se supo que le tocará al PT comandar el Senado hasta el día uno de febrero del año que viene, los partidos de oposición empezaron a presionar para que esas pautas sean postergadas, lo que causaría aún más corrosión al ya muy corroído gobierno.

Además, la noticia coincide con la víspera de la homologación, por el mismo Supremo Tribunal Federal, de los acuerdos de ‘delación premiada’ firmados por la plana máxima del grupo Odebrecht, a comenzar con Emilio y su hijo Marcelo Odebrecht, accionistas controladores de la empresa. Ya se sabe que son por lo menos 200 políticos denunciados, muchos de ellos ocupando ministerios en el gobierno de Temer.

El domingo miles de personas ocuparon las calles de varias ciudades brasileñas exigiendo la inmediata destitución de Renan Calheiros de la presidencia del Senado. Lo acusaban de intentar impedir medidas de combate a la corrupción.

Los manifestantes eran, todos, fervorosos críticos al PT. Ayer, un juez de la corte suprema atendió a sus palabras de guerra. Y, con eso, entregó la presidencia del Senado al PT.

La vida anda llena de ironías en Brasil.

Fuente: Página 12

Foto: UOL