por Hernán D’Andrea –

Varios asesores cercanos al presidente de la Nación deben estar pensando que, sin dudas, hubiera sido mucho más productivo para todos que Macri se hubiera quedado el miércoles tomando unos mates con Juliana o retozando un poco con Antonia por el hermoso paisaje del Centro Cumelén en Villa la Angostura.

No solo por el altercado que sufrió antes de llegar al acto de inauguración de un Centro de Interpretación Turística y Ambiental en Villa Traful, ya bastamente comentado, sino por su discurso en el lugar y algunas otras cosas que compartió con los que allí estaban.

Ya también han tenido amplia difusión sus apreciaciones acerca de la “deuda del MPN” con Neuquén y la catarata de críticas que surgieron al respecto, desde el vicegobernador a cargo del ejecutivo, Rolando Figueroa para abajo.

En otra actitud que llamó la atención, el presidente en tono de ofuscación, se podría decir que hasta increpó a un concejal de Bariloche que para colmo, justamente ese día lanzaba públicamente su precandidatura a diputado nacional con el acompañamiento de un sector del Pro de la ciudad cordillerana.

En efecto, en medio de los saludos que el mandatario brindaba amablemente al público que pudo entrar al acto de Traful, y habían ubicado detrás de unas vallas, se le acerca con intenciones de saludarlo y posiblemente sacarse una foto para la campaña del año que viene, un ciudadano que le dice: “soy el concejal (Daniel) González, de Bariloche y del Pro”, palabras más, palabras menos; y allí Macri le dice: “Bariloche…, tienen un cerro espectacular, dígale al intendente que se ponga las pilas y solucione el tema del Catedral”.

El edil que se había acercado entre timorato y pudoroso, quedó pasmado. Un colega y amigo del diario El Cordillerano fue testigo del acontecimiento, por lo que consultó al concejal sobre el tema. González dijo que “el presidente está mal informado, tiene mala información” y agregó otras consideraciones relacionadas con la empresa que tiene la concesión del centro de esquí de la que dijo que “gana 2,5 millones al año, no les costaría nada invertir un millón de pesos anuales y con ello habría modernización”.

El acercamiento con los pobladores sucedió en forma previa a la inauguración de un edificio que funcionará como centro de información y de convenciones.

Después, el discurso. Sabido es que el presidente no es un gran orador, pero ese día pareció estar más atravesado que otras veces. Sus allegados especularon con que podría ser por lo de los manifestantes, pero la mayoría de los presentes coincidió en señalar, que por el contrario, se lo veía distendido, amable, relajado, vestido informalmente, y con ganas de compartir el momento en ese hermoso escenario natural.

Comenzó su alocución diciendo “como ven mi voz está recuperada”. Y después, en positivo un habitual “vamos a crecer” ya que “salimos de años de estancamiento” y admitió que “termina un año duro, difícil” en el que “todos tuvimos que poner el hombro”.

Luego vino el párrafo que le dedicó al Movimiento Popular Neuquino y cerró con un sorpresivo, “Felicidades a todos, no chupen mucho y pásenla bien”.

Ahora bien, tanto en su afirmación de la deuda del gobierno de Neuquén como en el vehemente saludo con el concejal de su partido, los comentarios de quienes se vieron de alguna manera involucrados fueron coincidentes: “el presidente está mal informado”.

Lógicamente un presidente no puede estar al tanto de todo lo que pasa en cada rincón del país y para eso tienen asesores que lo informan sobre determinadas cuestiones que ocurren en los lugares que va a visitar, y le proponen la base de su alocución, algunos datos sobre la obra y las bondades del lugar, anuncios a realizar, etc. a lo que se suman los aportes de su gente cercana que vive en las regiones que visita.

En este caso en particular esos aportes lo realizaron horas antes de su viaje a Traful en su lugar de vacaciones, los diputados nacionales por Neuquén y Río Negro, respectivamente, Leandro López y Sergio Wisky. Consecuentemente si el presidente está mal informado de lo que sucede en Neuquén o en Río Negro o en Bariloche, la respuesta hay que buscarla por ese lado.

Durán Barba debe estar reflexionando que por suerte todo esto pasó cerca de las fiestas en que la gente tiene la mente puesta en otras cosas y en una pequeña villa de la lejana y despoblada Patagonia Argentina.

Fuente y foto: Va Con Firma