Las personas migrantes y refugiadas están sufriendo en gran medida los efectos de la ola de frío polar que ha dejado más de 80 muertos en diversos países de Europa. El pasado viernes se hallaron los cuerpos congelados de dos inmigrantes iraquíes en Bulgaria, cerca de la frontera con Turquía. En los Balcanes y en Grecia, los termómetros han marcado temperaturas inusuales: solo en Lesbos se han llegado a registrar siete grados bajo cero, con una sensación térmica de menos 15.

En la isla griega, las nevadas han caído sobre las tiendas del campo de detención de refugiados de Moria. Unas 5.500 personas continúan retenidas en este campamento, lo que supone casi el doble de su capacidad. Según MSF, en algunas de las lonas de los campos de las islas griegas “se han registrado temperaturas de cero grados”.

 

Las organizaciones que trabajan sobre el terreno coinciden en denunciar la “grave falta de preparación” de los campos en las islas de Lesbos y Samos. Solo en esta última, según Acnur, más de 700 personas viven en tiendas sin calefacción. Tras la fuerte nevada que tuvo lugar en el país heleno, la Agencia de la ONU en colaboración con  las autoridades griegas ha anunciado el trasladado de 130 solicitantes de asilo especialmente vulnerables a hoteles de la zona pero finalmente fueron reubicados 75. En conversación con eldiario.es, desde Acnur reconocen que continúan preocupados por la situación de los refugiados que aún permanecen en estos campos.

“Estamos indignados al ver que, a pesar de las promesas, los refugiados y los migrantes están varados a la intemperie. Viven bajo la nieve y la lluvia helada, con un acceso limitado al agua caliente, casi sin calefacción, mientras las temperaturas bajo cero son insoportables”, ha denunciado Clement Perrin, coordinador general de MSF en Grecia, que opera en 20 localidades del país.

David Zorrakino, voluntario en el campo de Vasilika, al norte de Grecia, cuenta que llevan siete días sin agua. “Todo está completamente helado, los cortes de luz son constantes, no hay agua corriente ni ducha y los baños están en mal estado”, explica Zorrakino.

“Es una situación que se veía venir y no hemos sido capaces de crear las condiciones necesarias para que los que huyen de conflicto tengan una recepción mas humana”, sostiene José Félix Hoyo, presidente de la delegación española de Médicos del Mundo, en una conversación con eldiario.es. La organización, que presta atención primaria en Moria y otros campos griegos, ha constatado “un aumento de las infecciones respiratorias, los episodios de congelación y las neumonías” con la llegada del invierno.

Las “pobres condiciones de vida” también son, afirman los psicólogos de MSF, la causa o un factor determinante en las dificultades psicológicas de las personas atendidas. Algunas llegan a autolesionarse, como este refugiado sirio que relata sus meses en Moria: “La situación del campamento ha ido cada vez a peor. Ellos no sienten nuestro dolor, tienen sus propias casas, duermen en sus propias camas, nosotros no les importamos”.

Asimismo, “son preocupantes” las condiciones de hacinamiento en los llamados hotspots, centros cerrados de identificación y registro donde las personas han improvisado campamentos con tiendas que no están acondicionadas para el frío, alerta María Jesús Vega, portavoz de Acnur en España. “Las condiciones son deplorables, no reúnen los estándares humanitarios mínimos”, critica Vega.

Fuente: eldiario.es