por Horacio Rovelli –
En el gobierno de los Kirchner los empresarios que operan en nuestro país ganaron mucha plata por la ampliación del mercado local al incrementarse el poder adquisitivo de la población y el empleo, y por los acuerdos con la región, con tasas de ganancias óptimas, pero en lugar de aumentar la oferta (y para ello la inversión), prefirieron aumentar los precios y fugar capitales, porque nuestros sectores dominantes, del cual el actual Presidente argentino es hijo, piensan en un país para ellos, que no condicione sus ganancias, y prefieren subordinarse al capital extranjero a que los trabajadores de esta Nación tengan un mejor nivel de vida, que estudien y se capaciten, siempre tienen el miedo de que se organicen y le disputen el poder, ahora acrecentado por el miedo a no poder competir, lo que refuerza su lógica dependiente y subordinada al capital internacional.
Entonces lo que buscan y es el verdadero objetivo de los planes de Martínez de Hoz, de Cavallo, y de Macri, es generar condiciones para ingresar y detraer capitales del país sin ningún límite, y solamente invertir en los contados casos en que la tasa de ganancia sea muy altas como pueden ser los nichos agropecuarios y mineros en gran escala, o donde tiene un mercado cautivo por concentración económica como puede ser, por ejemplo, el energético, el de medicamentos, el de la leche, el del aluminio, y el del acero, pero siempre temerosos al desembarco del capital internacional, del cual se subordinan como socio menor o directamente le ceden por venta.
Las inversiones son siempre de corto plazo, contrariando el sentido de una inversión, y sin importarle el grado de de predación que generan, caso concreto el modelo sojero que implica por su aplicación en nuestro país grandes extensiones, con maquinaria e insumos (semillas híbridas, plaguicidas, fertilizantes, etc.) intensivos, sin considerar el impacto ambiental que provocan (inundaciones, enfermedades respiratorias, contaminación, etc.).
Para solventar ese camino le es imprescindible destruir el sistema de control de cambio armado por la administración anterior, permitiéndoles ingresar y sacar capitales sin coto alguno, con el pretexto de que la economía debe ser abierta e integrada al mundo y que es el camino lógico y natural para fijar el valor del dólar.
En ese marco el gobierno adopta cinco medidas que interactúan entre sí:
a) El gobierno anterior disponía de plazos máximos para que los exportadores conviertan en pesos los dólares obtenidos. No bien asumió Macri le autorizó a las empresas exportadoras tomarse hasta 365 días para liquidar una operación, ahora, desde el primer día hábil de 2017, las exportadoras de servicios (royalties o patente, turismo, servicios profesionales de todo tipo, correos, fletes, seguros, etc.) no tienen ningún límite de tiempo para ingresar al país los dólares que reciben por esos servicios.
b) Por el Comunicado “A” 6128 del BCRA le permite a las entidades financieras incrementar la tenencia de dólares del 15 al 25% de su patrimonio.
c) Mediante el decreto 616/2005 se fijaba en un plazo mínimo de 365 días que debía permanecer en el país el ingreso de capitales, cualquiera sea el concepto, evitando el ingreso de capitales especulativos o golondrinas. En diciembre de 2015 Alfonso Prat-Gay lo modificó y redujo ese plazo a 120 días, por la Resolución Nº 1 de Enero de 2017 del Ministerio de Hacienda se eliminó todo plazo.
d) Por Comunicación A 6137 de enero 2017 del Banco Central, se eliminó el tope que impedía comprar más de U$s 2.500 por ventanilla al mes pagando con pesos en efectivo para residentes y de U$s 10.000 en caso de no residentes.
e) El punto anterior se agrava porque no bien asumió Federico Sturzenegger la presidencia del BCRA, se eliminó el requisito de validación y registración fiscal previa en el Programa de Consulta de Operaciones Cambiarias de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para poder efectuar las transacciones y se resolvió que las personas físicas y jurídicas podrían comprar libremente moneda extranjera y otros activos externos, primero por hasta dos millones de dólares mensuales, y después en mayo 2016, se elevó el monto máximo mensual de compra de dólares a cinco millones.
Por supuesto que necesitan administrar esa situación por ellos mismos, de allí que el CEO del HSBC, Gabriel Martino, que el BCRA de la gestión anterior le quitó la licencia por incumplimiento en los deberes de prevención del lavado de activos en septiembre de 2015, por facilitar la fuga de capitales a través de la apertura de 4.040 cuentas sin declarar en su filial en Suiza, el gobierno de Macri, a comienzo del año 2016, hizo lugar a una cautelar presentada por el banquero y recuperó sus permisos para desempeñarse en el sistema financiero al frente de la entidad bancaria. Pero el círculo se cierra cuando se sabe que el HSBC es uno de los bancos que más le prestó al gobierno de Macri, y desde el 28 de diciembre de 2016, su Jefe de Mesa de Dinero, Esteban Bertella, pasó a ser Gerente Principal de Operaciones de Mercado del BCRA, que es el área que se encarga de la administración de las reservas internacionales y la autorización del giro de utilidades de las firmas multinacionales.
 
Disponen de los mecanismos y de los CEOs para ingresar y sacar capitales, y han ido acelerando los plazos ante la falta de reacción de los organismos públicos dentro del propio Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo y del Poder Judicial encargados de su fiscalización, frente a la pasividad de la población que va tomando todo esto con naturalidad como si no hubiéramos vivido la experiencia en las gestiones de Martínez de Hoz y de Cavallo que hicieron exactamente lo mismo, y así nos fue.
El aceleramiento de los plazos se debe a los infinitos errores que tuvo la administración macrista, equivocándose desde el principio cuando devaluaron fuertemente sosteniendo que no se iban a aumentar los precios porque ya se había descontado por el dólar paralelo; continuado con que sí se controla la base monetaria, la inflación crece igual que se acrecienta dicha base; para finalizar con que pagándole lo que quisieron los fondos buitres, iba a llegar una lluvia de inversiones…
INSUSTENTABILIDAD FISCAL:
El modelo macrista, con un poco más de un año de gestión demuestra que es insustentable, no puede seguir por el trilema generado:
a) Déficit Fiscal: Opera con un terrible déficit fiscal de $ 544.000 millones, esto es aproximadamente U$s 34.000 millones, el 6,2% del PIB;
b) La deuda cuasi fiscal de la gestión de Macri, reflejado en la LEBAC (Letras del BCRA) asciende a $ 333.139 millones, con lo cual el pasivo no monetario del BCRA al 28/12/2016 es de $629.320 millones, convertidos a dólares aproximadamente unos U$s 39.300 millones (el 7% del PIB) que devengó intereses este año por el equivalente a U$s 11.000 millones (casi el doble de los que ingresó al fisco nacional por la multa del blanqueo de capitales por $ 106.760 millones convertido en dólares unos U$s 6.670 millones);
c) Déficit Comercial: Según las estimaciones que el macrismo hizo en el Presupuesto Nacional 2017, las importaciones superan a las exportaciones en el año 2016 en U$s 646 millones, 2017 en U$s 1.866 millones, 2018 en U$s 3.800 millones; y en el año 2019 en U$s 4.929 millones, o sea que en el gobierno de Macri necesita tomar deuda por U$s 11.241 millones solo para financiar el déficit comercial
Todo en un marco de híper endeudamiento que hizo que el gobierno nacional tomara deuda externa por U$s 58.500 millones como mínimo, cuando la deuda al 31/12/2015 reconocida por el gobierno de Macri y publicada en la página web de la Secretaría de Finanzas de la Nación ascendía a U$s 222.703 millones, por un lado y por el otro, la población de nuestro país (obviamente compran más cuando más plata tienen) adquirió U$s 26.060 Millones en el año 2016, con lo que infieren que el dólar está atrasado y que son mucho más baratos los productos extranjeros como lo demuestra el record de turistas y de tours de compra a los países vecinos.
Nuestro país ha estado varias veces en esta triste situación, nunca en forma tan violenta y rápida, el Plan de Martínez de Hoz sobrevivió siete años, y el de la Convertibilidad casi once años, pero debemos recordar que todos ellos fracasaron (y también el Plan Austral) cuando la suma del déficit fiscal y la deuda del BCRA superaba el 13% del PIB, y encima se incurría en un creciente déficit comercial, como le está sucediendo a este gobierno, con lo que el único camino que le queda es el endeudamiento, pero el mismo va a quedar supeditado a la capacidad de repago.
 
Y en esto juegan las elecciones de medio término de octubre de este año, dado que sin aval de la población el gobierno derrapa y con ello el tipo de cambio.
Hoy, el gobierno depende de los bancos (del país y del exterior) que le compren los “pases” y las LEBAC del BCRA, y las Letras del Tesoro y demás títulos públicos que el Estado emita. El dólar futuro a enero 2017 da una tasa menor que la que pagan en pesos los títulos de deuda argentino a esa fecha (Valor de dólar a Octubre 2017 del ROFEX es de $ 19,05.-) pero el “trilema” no se revierte, y eso lo saben los “banqueros” y prestamistas de toda laya, por eso el gobierno debe garantizarle poder comprar rápida su deuda (acortando los plazos, caso los “pases” del BCRA a 7 días) y levantar todas las restricciones para que se pasen a dólares y lo fuguen como hicieron tantas veces.
El gobierno de Macri es totalmente dependiente de tomar deuda, y no genera capacidad de repago de la misma, a medida que se acrecienta la deuda, paradójicamente se atrasa el tipo de cambio y con ello se acrecienta el déficit comercial, con lo que la posibilidad de la corrida cambiaria se potencializa.
Fuente: rambletamble.blogspot