Con la liberación, el último 21 de diciembre, del ex policía Gustavo Prellezo, autor material del crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas, al cumplirse 20 años del asesinato ya no queda preso ninguno de los condenados por esta causa.

“La liberación de Prellezo por buena conducta es cachetazo, por más que se hayan cumplido los plazos procesales establecidos. La Justicia lo premia por buena conducta.

El se recibió en estos de abogado en la cárcel, pero nunca le pidió perdón a la familia de José Luis y eso debería ser parte de la resocialización”, remarca el periodista Gabriel Michi.

Prellezo fue condenado a prisión perpetua por el asesinato, pero en 2010 fue beneficiado con una prisión domiciliaria, de la que ahora fue liberado, aunque Michi considera que no se cumplió de manera adecuada.

“Al principio le colocaron una tobillera magnética, pero como no funcionaba bien quedó en condiciones de hace lo que quería. Salía, se paseaba por dónde tenía ganas”, sostiene el periodista.

En cuanto al jefe de Seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos, fue condenado como instigador del crimen de cabezas y hace dos años la Justicia dio por terminada su condena, en la actualidad reparte su tiempo entre la zona norte del Gran Buenos Aires, donde habita, y Corrientes, provincia en la cual administra unos campos.

En tanto que el policía Sergio Camaratta condenado a prisión perpetua, murió el 3 de abril de 2015 y el efectivo de la bonaerense Aníbal Luna condenado a prisión perpetua se encuentra beneficiado “por un régimen especial” y se encuentra en libertad en la localidad bonaerense de General Madariaga.

Lo mismo sucede con el ex comisario Alberto “La Liebre” Gómez, comisario de Pinamar al momento del asesinato y condenado por haber liberado la zona la noche del crimen, y que en la actualidad goza de un régimen de “libertad asistida”.

En cuanto a la banda de los “Horneros”, el grupo de delincuentes que fueron reclutados por Prellezo y que participaron en este crimen, tuvieron casi todos una suerte similar a la de Ríos y los uniformados.

José Luis Auge, condenado, fue liberado en 2004, y Sergio Gustavo González resultó liberado en febrero de 2006 por reducción de pena a 20 años, pero ese beneficio se le conculcó al quedar envuelto en una causa por drogas.

Mientras que Horacio Anselmo Braga, sentenciado a 18 años de prisión quedó en libertad el 25 de enero de 2007, y Héctor Retana murió en 2001 en la cárcel de Olmos.

“La metodología bajo la cual se ejecutó el asesinato de José Luis quedó muy clara. (Alfredo) Yabrán daba las órdenes, (Gregorio) Ríos como jefe de seguridad lo secundaba y Prellezo mandaba a los Horneros. Eso es lo que se probó en la Justicia”, subraya Michi.

“Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente”, había dicho Yabrán en una entrevista, a las cuales accedía siempre y cuando fueran sin ser fotografiado.

El 25 de enero de 1997 Cabezas apareció asesinado en su auto incinerado en una cava de General Madariaga. Había recibido amenazas de muerte.

Yabrán fue investigado como autor intelectual del crimen, pero se suicidó el 20 de mayo de 1998, sin llegar a juicio.