Desde el Hospital estamos para responder a cualquier consulta, desde las más simples hasta aquellas situaciones que conllevan riesgo de vida. Sabemos que en temporada –sobre todo de verano-, es muy intenso el tránsito no sólo de autos sino de motos, bicicletas; jóvenes y no tanto haciendo dedo. Toda esa gente, turistas y locales, tienen una historia, una vida, familias, amigos… y lamentablemente nosotros, todos, muchas veces por error u omisión, somos culpables que sucedan accidentes que, con la mejor de la suerte, son menores. La mayoría dejan secuelas y hasta sesgan la vida de muchas personas, por ende son historias particulares y familiares que terminan destruyéndose. Todos los accidentes son evitables, siempre hay alguien que toma una decisión correcta o incorrecta en cada situación que se da en una ruta (asfaltada o no), ya que las rutas, la montaña, la naturaleza , siempre permanecen en su lugar.

Estamos preparados para responder a la contingencia que se presente, aún en el peor de los escenarios debemos mantener más que nadie la calma y trabajar para salvar vidas y curar heridas; pero nosotros también somos parte de la sociedad, tenemos familias, amigos y sufrimos como cualquier persona ante una situación extrema.

No es un tema sencillo el de la accidentología en Argentina, se han escrito cientos, miles de páginas. Podemos hacer muchas consideraciones sobre el estado de las rutas y caminos, pero son los que tenemos, y somos los únicos responsables al momento de transitarlos. Tal vez pensar en el daño que podemos sufrir o generar a otras familias por exceso de velocidad o una mala decisión en un sobrepaso, en lo mucho que puede cambiar nuestra vida en una fracción de segundo, sea uno de los motivos para repensar lo que estamos haciendo. Cuanto tiempo podemos ganar acelerando donde no debemos, dejando “jugado” a  otro auto (familia). Ser solidarios en serio, pensar en nosotros y los que nos rodean de verdad, tal vez por ahí venga la cosa. Tu vida vale igual que la mía, tus derechos y obligaciones son los mismos que los míos… aprender a entender que la solidaridad y empatía no se predica, se practica todo el tiempo, todo el día.

Prensa Hospital San Martin de los Andes