Se acaba de ir el primer mes del año y como Hospital estamos preocupados, por momentos sin respuesta ante situaciones que por razones obvias nos tocan de cerca, ya que somos los encargados de asistir pacientes en situaciones críticas –accidentes, incendios, etc.-, y nuestra desazón está relacionada con que este primer mes de 2017 se llevó vidas de muchos sanmartinenses en situaciones que en la mayoría de los casos eran evitables.

Cuando el personal de salud se prepara para asistir un paciente lo hace para ayudarlo, para que sobreviva de una situación grave, para acompañarlo a salir de los dolores físicos y del alma. La muerte es parte de nuestras vidas, pero creemos que cuando se truncan vidas de niños y vecinos a los que todavía les quedan cosas por hacer en este mundo, nadie lo puede entender, aún nosotros que estamos en contacto directo con esa línea que sabemos es delgada: la que separa la vida de la muerte.

Queremos que todos, todos… sí, todos, repensemos qué nos está pasando.

Que nos tomemos un tiempo para pensar en forma individual o en familia lo importante que es la vida, disfrutar con nuestros seres queridos, con los amigos. Nada, absolutamente nada es más importante que la VIDA, ni el dinero, ni lo material, ni un auto… nada.

No queremos que el resto del año sea así, uno acepta el dolor, está para curar, para ayudar, pero no pensamos en resignarnos y que las cosas pasan porque tienen que pasar. Aún en la contradicción de saber que muchas veces nos toca informar la peor de las noticias, o de dar un pronóstico poco alentador, queremos ver bien a toda la comunidad.

Reflexionemos, pensemos qué nos pasa, cuánto de las cosas que suceden pueden evitarse, tomemos un tiempo para poner freno a los impulsos, a las malas decisiones. No estamos para sacar conclusiones de los hechos públicos que se llevaron varias vidas este enero, en su mayoría de vecinos de la ciudad, pero no es cuestión de resignarnos y que las cosas pasen porque es el destino.

Nosotros también somos parte de esta comunidad y nos genera mucha impotencia ver tanto dolor. Reflexionemos cada uno desde su lugar qué está pasando, para poder cambiar el rumbo de las cosas y que nuestra sociedad esté un poco mejor.

Dr. Juan R. Cabrera

Director Hospital Ramón Carrillo