por Osvaldo Pellín –

Los votantes del oficialismo están en la larga vigilia de esperar un éxito que esta gestión claramente no alcanzará. Deberán blindarse con el silencio, como lo ha hecho esa gran red social informal de los choferes de taxis y trabajadores por cuenta propia, que fueron el target primordial de la elección de Cambiemos. Hoy los viajes por la ciudad se hacen en silencio cuando antes la diatriba por la realidad era la norma.

Los simpatizantes de Cambiemos deben vivir en una contradicción difícil de sobrellevar. No ha habido una sola medida del gobierno, que se correspondiera con la felicidad prometida o hubiese sido coherente con el tiempo de la alegría que anunciaban.

Los que celebran a Macri, los que no ven la instauración de un régimen plutocrático injusto y explotador, sería bueno que se pronunciaran acerca de la detención ilegal por más de un año calendario de Milagro Sala, que reflexionaran acerca del Estado de Derecho vulnerado que esa injusta medida entraña. Sería bueno que mostraran alguna solidaridad con los colegas de prensa injustamente despedidos de sus puestos de trabajo. Estaría muy bien que se pronunciaran acerca de la vertiginosa deuda externa que se está contrayendo. Por lo menos parecería elegante que dijeran una palabra acerca de los numerosos actos sospechosos de corrupción ya ocurridos durante esta administración, así como de una  legislación claramente dirigida, no al bien común como debería ser,  sino para el beneficio de una minoría influyente o rica o poderosa, que ha convertido al Congreso Nacional en un deplorable cuerpo colegiado, donde después de muchos años de vida democrática no se distingue el oficialismo de la oposición. De haber sido esta docilidad la que hubiese tenido que enfrentar De la Rúa, se hubiese podido ahorrar unos cuantos pesos de su Banelco.

¿No desmiente todo esto y mucho más, los fundamentos de una adhesión preelectoral?

¿No es más perdonable la excusa del error personal como elector, que la persistencia en seguir justificando un modelo claramente arbitrario e injusto?

En este momento los votantes de Cambiemos están en la larga vigilia de esperar un éxito que esta gestión claramente no alcanzará. Deberán blindarse con el silencio como lo ha hecho esa gran red social informal de  los choferes de taxis y trabajadores por cuenta propia, que fueron el targetprimordial de la elección de Cambiemos. Hoy los viajes por la ciudad se hacen en silencio cuando antes la diatriba por la realidad era la norma.

De los que fueron militantes de la alianza que nos gobierna, sobreviven solo  aquellos que por su rol institucional no tienen más remedio que justificar lo injustificable y mostrarse en el escenario público, discurriendo acerca de la implantación de la ortodoxia del pensamiento único en economía, con el apoyo de la oligarquía. Eso mismo ha demostrado a lo largo de la historia su reiterado fracaso.

Como la dictadura militar que debió perder una guerra para irse y con los gobiernos de Menem y De la Rúa que también sellaron con muertes inocentes sus respectivas gestiones.

En fin, “simpatizantes” de Cambiemos que se han golpeado el pecho en aras de un ética que no veían en el gobierno de los K, para cuya corrección quisieron el poder, hoy son víctimas de un brutal desencanto.

No es posible creer que toda esa ciudadanía permanezca en un silencio cómplice y no aporte a que se cumplimenten los principios de honestidad y buen gobierno que pregonaron en la campaña. Dudo que crean que este camino emprendido por Cambiemos llevará al país a su engrandecimiento y prosperidad.  Más vale esperemos pobreza y represión, conflictos sociales y entrega del patrimonio nacional, como ocurriera con la dictadura militar de dolorosa memoria.

Hay una certeza bastante compartida, de un destino fatal para la Nación argentina, de seguir por este camino del neoliberalismo recargado que han emprendido Macri y sus muchachos. Ellos, los simpatizantes y votantes de Cambiemos,  tienen una gran responsabilidad de todo lo que ocurre porque son el sostén, la legitimidad, claro que menguada, del gobierno de Macri.

La negación de lo que ocurrirá tarde o temprano, hará eclosión también en esos simpatizantes, acerca de los cuales cabe preguntarse qué harán, no ya con su responsabilidad civil, puesto que a los que no han gobernado les cabe las generales de la ley en democracia, han adherido a una idea y el peso del fracaso no les cabe.

La duda recae en donde pondrán su culpa, su ingenuidad o su ceguera.

Fuente: VCF