En el mes de julio del año pasado, el escritor Mempo Giardinelli escribía y publicaba lo siguiente:

El Ministerio de Educación que conduce Esteban Bullrich en sus momentos libres –es decir cuando no va al club o la embajada americana a homenajear bandera e himno de ésa, su madre patria– ha venido tomando una serie de medidas que más que desafortunadas son perversas, y que ahora alcanzan el paroxismo de la maldad.

En siete meses han desmantelado los programas Jóvenes y Memoria, Educación y Prevención de Adicciones, Comunidad y Convivencia Escolar, y también los Centros de Actividades Infantiles (CAI) y de Actividades Juveniles (CAJ), que mantenían abiertas las escuelas los fines de semana con actividades artísticas y deportivas. Asimismo liquidaron el Plan Fines (para completar estudios), el de Mejoras Institucionales (PMI) y han discontinuado la compra y distribución gratuita de millones de libros a todas las escuelas del país.

Además, se cargaron todos los equipos técnicos de la Educación Intercultural Bilingüe (que atendía a la población que habla idiomas de pueblos originarios), el Programa de Educación Artística (desmantelaron las Orquestas Infantiles y Juveniles nacionales), y liquidaron el Programa de Educación en Contextos de Encierro (para las escuelas en cárceles, orfanatos y hospitales), y todos los programas de Educación para Jóvenes y Adultos. Y por supuesto eliminaron el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI), que en todos los niveles educativos se concentraba en la prevención de las distintas formas de violencia de género, bullying, abusos y discriminación. Y del cual la mañana del pasado miércoles 7, en la esquina del Ministerio de Educación, sobre calle Marcelo T. de Alvear, aparecieron muchas bolsas de basura llenas de estos materiales educativos.

Y ni se diga la destrucción de hecho del Plan Nacional de Lectura, hoy un sello con un par de funcionarios, que acaba de cancelar los contratos de unos 200 trabajadores tercerizados por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y en su mayoría se desempeñaban en sus cargos desde hacía siete años o más, precarizados vía contratos de la Unesco y algunas universidades nacionales.

Pero sin dudas lo más grave y repudiable de tan malsano accionar es el congelamiento de “Conectar igualdad”, el programa de computadoras fabricadas por más de 10 empresas nacionales y del cual se distribuyeron más de 5 millones de netbooks a niños y jóvenes de todos los niveles y en todo el territorio nacional. Y al que Naciones Unidas reconoció como uno de los planes para inclusión de jóvenes más importantes del planeta.

“Conectar Igualdad” fue mucho más que una distribución de máquinas, porque también desarrolló su propio software (llamado Huayra GNU/Linux), un sistema operativo libre y nacional que funcionó como alternativa al hegemónico Windows.

Lo que primero hicieron fue despedir a medio centenar de trabajadores del programa, con lo que se dejó en el aire a un millar más en las 23 provincias, a la vez que cancelaron la entrega de más de medio millón de netbooks ya compradas a una docena de proveedores diferentes por licitación. Y todo, haciendo correr acusaciones estúpidas como que los chicos usan las netbooks para jugar o que el programa era un “instrumento ideológico K”.

No casualmente, desde que en marzo las provincias dejaron de recibir financiamiento para contratar equipos técnicos de mantenimiento, reparaciones y reposición, esas máquinas se fueron desactivando y ya no se reponen. La desazón es palpable en miles de familias, chicos y docentes, habituados ya a este instrumento educativo argentino que fue fenomenal.

Pero no sólo es maligna esa desactivación, sino lo que el gobierno, y Macri y Bullrich en particular, se traen entre manos. Que no es otra cosa que un negocio fabuloso del cual hubo indicios en el reciente Foro Económico de Davos, donde el presidente Macri se reunió con los CEO de las tres empresas tecnológicas más grandes del mundo: Sheryl Sandberg (Facebook), Eric Schmidt (Google) y Satya Nadella (Microsoft).

Este último le ofreció al presidente argentino “software gratis para estudiantes”, como informaron diferentes medios del mundo. Y es claro que no fue un acto generoso, sino basado en el interés de la gigantesca empresa de que los niños argentinos se críen pensando que Windows y el paquete Office son “la” interfaz “natural” de un ordenador. Se sabe en todo el mundo que en materia tecnológica las corporaciones “primero regalan y después cobran”, y por eso Microsoft entrega algunos productos gratis a cambio de ganar licitaciones futuras y constituirse en proveedora. De hecho el verdadero y mejor negocio de Bill Gates es la venta de licencias de software.

O sea que, muy pronto, y una vez que desaparezca “Conectar Igualdad”, todo lo que hacía ese fantástico programa, y sus servicios tecnológicos conexos, probablemente quedarán a cargo de Microsoft. No fue casual que la semana pasada, durante su visita a los EE.UU. y según La Nación del 7 de Julio, Macri participó en Idaho de la Sun Valley Conference, que preside el Sr. Gates y de la cual participaron también Larry Page (Google); Mark Zuckerberg (Facebook); el magnate periodístico Rupert Murdoch y los CEO de Disney, Roger Iger, y de Coca-Cola, Muhtar Kent. Y es rumor fuerte que la empresa Prima S.A. y la editorial Tinta Roja, ambas del Grupo Clarín, que junto con Microsoft sostienen desde 2011 el “Plan Sarmiento” del GBCA, se preparan ya para el reemplazo.

 

Esto agrega Gustavo Bombini, quien fuera coordinador del Plan Nacional de Lectura:

La Dirección Nacional que acaban de disolver es la dirección pedagógica del Ministerio y en ella (con distintas denominaciones, con distintas directoras y en mi caso, de manera discontinua) trabajé 16 años.
En esa Dirección Nacional desplegamos Campaña y Plan Nacional de Lectura (según la época, 2000 y 2003 a 2007) en la versión más comprometida con la formación de docentes, con la práctica de aula y con la formación de equipos técnicos en las provincias. Desde ese Plan Nacional de Lectura dimos los primeros pasos en la compra de libros de literatura y literatura infantil, de divulgación científica, pedagógicos y didácticos (Biblioteca PIIE, PROMER para Escuelas Rurales, Colección de Cien libros para las secundarias) que luego serían políticas sostenidas en el Ministerio hasta el 2015 y que dieron gran impulso a la industria editorial nacional.
Desde esa Dirección Nacional y también para la Subsecretaría de Calidad y Equidad desarrollamos entre 2010 y 2015 el más amibicioso proyecto editorial de la historia del Ministerio de Educación de la Nación que es (era?) la Coordinación de Materiales Educativos, donde desarrollamos un catálogo de cientos de publicaciones para los distintos niveles educativos (destaco en Primaria la colección “Piedra Libre” que coordinamos con Patricia Madonni para pibes que volvían a la escuela con sobreedad en la que trabajaron los mejores ilustradores de literatura infantil del país), para las distintas modalidades (destaco todas las publicaciones para EIB y los materiales para los Postítulos de Educación en Contextos de Encierro), para áreas curriculares (destaco la reimpresión y nueva edición de NAPS y de Cuadernos para el Aula) para el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (destaco los 4 millones de Cuadernillos impresos para familias y comunidad), para el trabajo de enseñanza en secundaria (destaco la producción virtual de propuesta ENTRAMA).
Estoy orgulloso de haber sido el coordinador de estos proyectos, junto a equipos de compañeros, todos profesionales de gran jerarquía, creatividad y compromiso en el Ministerio nacional y lo mismo con los equipos jurisdiccionales con los que fuimos trabajando. Lamento enormemente esta novedad que acabo de leer.

¿Este era el cambio de Cambiemos?

Este es un día triste para la educación pública en la Argentina, y para mí. Aquellos fueron “mis mejores años” en la Gestión educativa….

La escritora española Elena Fortún que vivió en la Argentina en los años 40 y publicaba literatura infantil en la Editorial Aguilar, le escribía en una carta del 5 de junio de 1949 a su amiga la escritora Carmen Laforet: “Te aseguro que para tus niñas este país sería una bendición. Aquí la vida es de los niños. Todo es para ellos, todo se hace por ellos. La escuela (que es única) tiene una importancia tal en la vida de la nación que se tengan o no hijos pequeños, se está al tanto de su apertura en marzo, de sus fiestas, de sus exámenes… La ciudad está invadida de criaturas con delantales blancos”.

Y el maestro y poeta Rafa Urretabizkaya concluye (y deja abierto):

Gustavo Bombini nos habla aquí de los libros que llegaron a todas las escuelas durante estos años. Y más, porque son los libros que marcaron una diferencia en la vida de los pibes. Que permitieron a los docentes armar recorridos lectores maravillosos sabiendo que de arranque “todos tienen” y haciéndose cargo entonces de que “todos van a poder”. Son las cajas de colores, entre otros materiales. Un verdadero tesoro.
Junto a algunos compañerxs de todos el país estuvimos en el Primer encuentro de Poesía en la Escuela, en el Ministerio de Educación, ahí se habló de la caja de poesía. Baqueteado como se viene a veces, junto al entusiasmo transcurría un pesimismo medio apichonado que decía: será?. Fue. Al otro año se presentó y pronto llegó a todos los colegios la Caja de poesía Juan Gelman, tesoro también.
En las bibliotecas PIIE que nombra Gustavo llegó un libro llamado Escuela y Poesía de los cubanos Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez. Ese libro dice que “leer poesía en público”, leer a los estudiantes, “es como plantar un árbol fuera del patio de uno”. Es decir un acto de confianza, de esperanza. Ese árbol fuera de tu patio es todo lo contrario a un “tome y daca”. El árbol se pone porque se cree que dará sombra hermosa, fruta, que permitirá colocar una hamaca, aunque como está fuera de tu patio tal vez lo ramonee una chiva o se pueda secar. Así todos estos libros maravillosos en todas las escuelas, para todos los estudiantes y profes y maestras, fuera del patio cerrado y como en las casas y escuelas que felizmente ya poseen una biblioteca de calidad. Pasa que si siempre tienen los mismos, se haga esto de manera más sutil o más guaranga, nos corremos hacia una sociedad de ricos y esclavos.
Un horror que vacíen estos programas, otro que no hagamos nada.