El procesamiento es por “encubrimiento” de Pérez Corradi, prófugo por el triple crimen de General Rodríguez. El juez rechazó la recusación de Parrilli, quien objetó el trámite de esta causa y la difusión de grabaciones telefónicas. Cristina denunció una “persecución feroz”. Para la ex presidenta, hay “un entramado mediático, judicial” y de espías.

La embestida judicial contra el kirchnerismo alcanzó ayer al dirigente peronista neuquino y ex director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Oscar Parrilli, quien fue procesado por el juez federal Ariel Lijo por “encubrimiento agravado” de Ibar Pérez Corradi, quien estuvo prófugo cuatro años sindicado como autor intelectual del asesinato de tres personas en 2009 (el “triple crimen” de General Rodríguez, donde murieron Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina), y que fue capturado en 2016 tras una negociación de sus abogados con el gobierno de Mauricio Macri.

Paralelamente, desde Río Gallegos y sin mencionar la situación de Parrilli, la ex presidenta Cristina Kirchner advirtió sobre “todo un entramado mediático, judicial y de servicios con el objetivo de tapar la realidad, perseguir y hacer control social”, y aseguró ser víctima en ese contexto de “una persecución feroz con objetivos de proscripción, y también para tapar todo lo que está pasando”.

A su vez, ex titular de la AFI había recusado el viernes a Lijo, tanto por su actuación en la causa sobre supuesto encubrimiento de Pérez Corradi como por la difusión clandestina de conversaciones telefónicas entre el ex funcionario kirchnerista y la ex presidenta de la Nación.

Parrilli había argumentado la recusación mostrando pruebas de la “enemistad manifiesta” y “sospechas de falta de imparcialidad” del juez, quien sin embargo ayer rechazó ese planteo y ordenó el procesamiento del neuquino.

Según la resolución judicial, el director de Agencia Federal de Inteligencia durante 2015 ocultó un informe que contenía datos precisos del entonces prófugo Pérez Corradi, al no elevarlo a las sedes del Ministerio Publico Fiscal que perseguían su captura.

Afirma que el 13 de noviembre de ese año, dos agentes de la AFI asignados a la tarea concluyeron un informe donde, a partir de datos de un testigo de identidad reservada, aseguraron haber identificado a la mujer de Pérez Corradi, Gladys Delgado, y además a una persona de características fisonómicas similares a las del prófugo.

Lijo argumentó que ese informe estaba en condiciones de ser remitidos al Ministerio Público Fiscal, pero no se hizo por responsabilidad de Parrilli mientras este conducía el organismo de Inteligencia.

Huellas dactilares de la ex presidenta

Cristina Kirchner, al igual que en una ocasión anterior hace pocos meses, difundió un video del trámite que realizó en el Registro de Reincidencia de Río Gallegos, ubicado a cinco cuadras de su domicilio, donde le tomaron las huellas dactilares de forma digital.

“Cuando Bonadio me citó a hacer lo mismo en Comodoro Py y tuve que ir, pese a que me lo podían hacer acá, no me las tomaron bien. Salieron mal. Ni eso siquiera hacen bien. Ahora me notifican que puedo hacerlo con un certificado de reincidencia a cinco cuadras de mi casa”, explicó la ex presidenta.

Al referirse a la reciente citación de Bonadio, quien dispuso indagar en marzo a ella y a sus hijos Máximo y Florencia, dijo que el juez lo hizo “para lograr la foto de ingreso a Tribunales, iguales que cuando me hizo viajar para notificarme”. Comparó que “otro juez, Ercolini, me notificó acá en mi casa”, pero que cuando la citan buscan “la foto entrando a Comodoro Py, porque es un gobierno de fotos, de fotos de colectivos falsos, de fotos timbreos que no existen o que están acordados”.

Tras denunciar un intento de “intimidación” y de una “persecución feroz en su contra”, razonó que “si no sacan a mis hijos y a mí en las tapas de Clarín, tienen que sacar la desocupación, la falta de trabajo, las oficinas que cierran”, sentenció Cristina Kirchner.

Fuente: Va Con Firma