El petit show del aeropuerto Aviador Campos, mal conocido como Chapelco, protagonizado por un elenco estelar encabezado por un tal Mauricio Macri, con roles importantes de Omar Gutiérrez y Horacio Quiroga, se cumplió sin mayores novedades para la ciudadanía, que siguió escuchando acerca de obras futuras (muchas) y otras presentes (menos).

¿Para qué decidió Macri encabezar un acto en el que poco había que presentar, pues se trataba de una obra ya anunciada, licitada, y a punto de ejecutarse, en un aeropuerto que ha sido remodelado cada cinco años, sin llegar nunca a convertirse en la pieza fundamental para el turismo que se había soñado antes de tenerlo?

Las razones habría que buscarlas más en la política electoral del año antes que en lo que estrictamente hace a la gestión, al trabajo del gobierno.

Macri volvió a dejar en claro que en Neuquén hay dos oficialismos, y que ambos le responderán en un año difícil y sustancial para el resto de su gestión de cuatro años. Uno es el del MPN, aliado en los hechos, aunque arisco a la hora de alinearse filosóficamente. Al MPN, más allá de la disposición directa del gobernador Gutiérrez, le fue más natural y fácil la última década, con un peronismo distribuidor que acentuó el populismo. Pegarse a Macri a muchos les resulta indigesto, sobre todo cuando la popularidad del Presidente decae. Pero por ahora conviene, y en eso, el MPN es absolutamente sencillo, práctico, ejecutivo.

El otro oficialismo es el propio, el encarnado por Cambiemos con Quiroga, el PRO, la UCR y algo del ARI. Es el más demandante, pues se siente desplazado por el oficialismo de la conveniencia, y con algún celo hacia las actitudes del Presidente, que no oculta su pasión por ganarse a los gobernadores, sean del partido que sean y lleven el apellido que les haya tocado, y lo acaba de demostrar con Alicia Kirchner.

Ese oficialismo propio, es el que fue recibido especialmente tras el acto en el aeropuerto, la recorrida, y el diálogo con Gutiérrez, con larga enumeración de obras de por medio. “Hablamos de política” se dijo desde el sector, con una alegría conmovedora. “Hay que apoyar al presidente para que gane las elecciones este año”, sentenció Quiroga. Se refería a las nacionales, pero de una manera indirecta, a las propias, las capitalinas. Fue un tema ineludible: la capital no podrá ser entregada al MPN, señor Presidente.

Gestos, sonrisas, abrazos, amagues. Macri afirmando que se recuperaron 60 mil puestos de trabajo en una provincia que más bien está perdiendo en ese rubro. Macri haciendo gala de porteñería al decir que Pocahullo era un nombre difícil. Macri, en fin, siendo Macri a pleno, mientras a su alrededor todo era un poco impostado, un poco de conveniencia, aun para los propios, carne de la propia carne partidaria.

En dos días, en Viedma y San Martín de los Andes, se llenaron importantes espacios de la política, con poco, casi nada.

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