Luego de algunas idas y vueltas que incluyeron denuncias mediáticas por su supuesto uso militar, la construcción de la nueva estación espacial china -que involucra al gobierno de ese país, a la provincia de Neuquén y a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), y que recibirá señales desde los 380.000 kilómetros de distancia que separan a la Tierra de la Luna-, la megaobra ya está terminada.

Apenas falta que la Encom dé el visto bueno al uso de las frecuencias designadas y que China determine el “Día D” del lanzamiento al espacio desde Asia de la sonda lunar Chang’e-5, cuando se estrenará formalmente la antena ubicada en plena Patagonia argentina.
En su emplazamiento el suelo es desértico, las napas de agua están secas y hay muy poca vegetación; el pueblo más cercano es Las Lajas, a unos 58 kilómetros.

Literalmente es la nada misma, pero por eso mismo el terreno es propicio para transmitir señales: no hay interferencias, es una olla entre montañas de la precordillera de los Andes.

Si bien en principio, el lanzamiento estaba previsto para el 2016, hubo demoras. En julio del año pasado, quien tiene a cargo el programa de exploración lunar Chang’e, Wu Weiren, postergó la fecha para ‘la segunda mitad del 2017’, y en enero último, el China Daily News reveló que la largada sería en “noviembre”, tras citar fuentes de la China Aerospace Scienceand Technology Corporation (CASC).

“Inicialmente la antena se utilizará para hacer soporte al proyecto de exploración lunar -con intercambio de datos, imágenes de las muestras recopiladas allí-, pero en un futuro también servirá para explorar Marte”, aventuraron las fuentes chinas.

En la relación bilateral china- argentina, 2017 es un año especial: el próximo 17 es el aniversario 45 de las relaciones diplomáticas entre ambos países y, además, está previsto que el presidente Macri visite al gigante asiático a principios de mayo.

El acuerdo bilateral que dio lugar a la creación de la estación espacial china en Neuquén establece una concesión por 50 años para investigar con fines pacíficos, en la que la Argentina tiene un 10 por ciento del tiempo de uso propio a través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).

El país prevé aprovechar el intercambio de información de datos y concretar proyectos de investigación con universidades nacionales, entre otros usos aún a determinar.

Otros aspectos del acuerdo involucraron la construcción de una escuela rural y de un troncal de tendido eléctrico, que demandó unos 10 millones de dólares, a cargo del gobierno chino.

El tendido eléctrico se construyó de forma tal que la Estación pueda recibir durante la transmisión hasta un mega de energía.

Si bien la inversión es china, el tendido es propiedad de la provincia neuquina, que prevé podrá abastecer con energía a zonas rurales.