Es probable que fueran artesanos asiáticos los que establecieron la manufactura del vidrio en Egipto, de donde proceden las primeras vasijas producidas durante el reinado de Tutmosis III (1504-1450 a.C.). La fabricación del vidrio floreció en Egipto y Mesopotamia hasta el 1200 a.C. y posteriormente cesó casi por completo durante varios siglos. Egipto produjo un vidrio claro, que contenía sílice pura; lo coloreaban de azul y verde. Además de vasos hacían figurillas, amuletos y cuentas, así como piezas vítreas para incrustaciones en muebles. En el siglo IX a.C. Siria y Mesopotamia fueron centros productores de vidrio, y la industria se difundió por toda la región del Mediterráneo. Durante la época helenística Egipto se convirtió, gracias al vidrio manufacturado en Alejandría, en el principal proveedor de objetos de vidrio de las cortes reales. Sin embargo, fue en las costas fenicias donde se desarrolló el importante descubrimiento del vidrio soplado en el siglo I a.C. Durante la época romana la manufactura del vidrio se extendió por el Imperio, desde Roma hasta Alemania.

Hoy en diferentes partes del mundo podemos encontrarnos con trabajadores del vidrio utilizando diversas técnicas. La vitrofusión es una de ellas, el arte de generar arte en vidrio.

No hace falta viajar al Medio Oriente para encontrar a quienes se dedican a dar formas, colores y figuras al vidrio. En San Martín de los Andes, visitamos el taller de Gabriela Pavlicek quien desde hace varios años viene trabajando y enseñando como poner el vidrio al servicio de la creatividad.

En su taller–hogar, en uno de los barrios de San Martín de los Andes, Gabriela recibe a sus alumnas con quienes mates y música de por medio comparte sus conocimientos.

El taller es un cosmos de colores, y formas por construir. Por donde se mire se encontrarán piezas colgadas, muestrarios, colores, posibilidades de combinación y diferentes universos listas para crear. Es sin dudas un encuentro con los sentidos. El horno especial está allí, a la espera ansiosa de recibir aquellas producción a fin de darle la cocción final.

 

En el año 2009, Gabriela de profesión docente de Educación Física, sufrió un accidente, el cual la inmovilizó por meses. Las muletas y reiteradas intervenciones quirúrgicas terminaron siendo el motor de búsqueda a lo que se transformaría en su nueva pasión.

El encierro y la quietud trasmutó en creación y alegría, en colores y formas, en alternativa y arte. Algo nuevo aparecía en su vida, vendría a resignificaría aquel dolor por la pérdida de lo que había sido su razón de ser, la docencia.

Al cabo de unos años, ya había realizado cursos y tomado clases en diferentes partes de la Argentina y en el exterior, como en Barcelona y Nueva York.

Hoy no sólo vende sus piezas, sino que sigue profesionalizando su arte. Y lo más importante puede seguir ejerciendo su amor por la docencia, pero ahora el movimiento y el color está en el vidrio.

Después de recorrer sus estanterías y ver como trabajaba el vidrio, soplete en mano, compartimos unos mates y nos despedimos de esta hacedora artística de nuestra ciudad.

Gaby Vidrios, como aparece en Facebook, es una opción más a la hora de elegir actividades que nos saquen del circuito cotidiano.

Contacto: gabycuervapav@hotmail.com