Todo se había hecho en forma tan acelerada, para dar respuesta a tantas familias, que llegó el momento de plantearse sí esta institución media tendría validez ante el Consejo Nacional de educación. Muchas gestiones se hicieron al respecto por parte de docentes-maestros que viajaban a Buenos Aires. Finalmente lo declararon instituto adscripto, primero, a la escuela normal de Zapala, y luego a una de Bariloche. Hasta allí debía viajar profesores y alumnos a rendir todas las materias, cómo alumnos regulares. Así fue durante tres años. En 1960 obtiene su autonomía, se crea el 4to año, la orientación sería Magisterio, título: Maestra Normal Nacional. Ya en esa época se habían incorporado al Sra. Enriqueta Treichel como secretaría, y doña Juana z. de López como preceptora.

En el libro de los “Cien años” recuerdan las hermanas Alba y Andina Ragusi. Que las primeras prácticas se dieron en la escuela Nº 5, y la primera maestra en dar una clase modelo fue la Sra. Perla Martiarena de Chidiak, con el tema:”Descubrimiento del Río de la Plata”

Respecto al habernos incorporado a la enseñanza oficial. Hay una anécdota:

“SNEP, Supervisión de escuelas privadas incorporadas a la enseñanza oficial, no le daba al ISSMA la inscripción definitiva, si antes el instituto no poseía un esqueleto y un piano…pero el personal docente se puso manos a la obra y los consigue, logramos la Adscripción! (Libro de Actas Nº 2)

Nosotros decíamos” El instituto cerrará sus puertas si el esqueleto no aparece y toca el piano”

Cuando ya los exámenes se tomaban acá, los compañeros de curso podían entrar con el alumno/a que rendí. Recuerda una alumna, que el Dr. Romanos, dando Anatomía, tomaba examen a un alumno que hacía su último curso acá, se iba a Chile, y era la última materia. No sabía nada. El Dr., para ayudarle, sabiendo la situación le dice: si me dice dónde tiene la clavícula, está aprobado. El alumno en cuestión comenzó lentamente a levantar la mano hacia el pecho, sus observadores decían en voz baja, sí, vas bien…hasta que llegó su mano al hombro pasó para atrás y señaló su espalda…

Sí, era el apogeo del enciclopedismo, con sus errores y aciertos. Y muchos aciertos, somos de las generaciones, que en general no tiene errores de ortografía, y escriben coherentemente. Bueno…no nos traumó el hecho de escribir 50 0 100 veces “había” en lugar de “avía”, ningún padre se quejaba por ello, y no nos mandaban al sicólogo…con los exámenes trimestrales y cuatrimestrales. Que si no aprobabas ibas a examen. Y era estudiar completo el trimestre o cuatrimestre, no importaba las notas parciales que tuvieras, sabíamos lo que eran poner la cola en la silla por horas, hacer apuntes, reglas nemotécnicas, etc. Hoy el llamado “culi-silla” agita a los alumnos, otras cosas los motivan, y a muchos padres les parece mal tantas horas de estudio…el celu, la compu, etc. Nosotros no los tuvimos, pero había otras distracciones: tocadiscos, radio, Corín Tellado, en fin…pero sabíamos que nos jugábamos el año, ya que rendíamos con esa forma todas las materias.

Y a veces se trampeaba un poco: el docente, una semana antes entregaba en rectoría un sobre sellado con lacre, con los temas a tomar. Osados compañeros varones, entraban por el techo de rectoría, abrían los sobres que había y copiaban temas…luego los repartían por las casa, hacíamos cadenas…era lo mismo, ponían casi todo lo estudiado…y siempre se comete un error, un día se tentaron con el frasco de dulce de doña Efilda (tenía una fábrica de deliciosos dulces casero), y se lo llevaron. Descubierto esto y con sospechas fueron desde ahí escondidos…

Canción de época:

“Nuestra escuela es un navío, la de Boyle, el capitán, la de Treichel el viento norte, y la de López el huracán!