Lorena Durdos, nos cuenta que es mamá de tres chicos ( 6, 8 y 11 años) en la escuela N*117 de Villa Lago Meliquina, lugar que eligieron para vivir y poder proyectar a futuro. Ante el compromiso con la escuela primaria y todo el trabajo realizado con el grupo de padres y madres que siempre están presentes, surge una problemática por parte de muchas familias, no sólo de la escuela, sino de todo el pueblo, que es el secundario para los chicos egresados.

Es así, que con Gabriel Gómez, un docente barilochense, futuro meliquino, empezaron a soñar en algún día poder concretar una escuela secundaria en nuestro pueblo. Fueron progresando y decidieron pasar de los sueños a poner manos a la obra. Para esto, Gabriel se acerca a la supervisión de educación media, en San Martín de los Andes, donde le dan todos los puntos a seguir para poder concretar un proyecto armado y escrito. Les cuentan también del plan 159, un plan de la provincia para secundarios rurales y hasta le dijeron que si presentaban el proyecto antes de las vacaciones de invierno, era más probable que pudieran tratarlo.

Es así que empezaron  armar el proyecto, concurriendo a la escuela de Lago Hermoso, para hacer un censo de alumnos y egresados, los chicos que siguen el secundario y los que abandonan; lo mismo hicieron con la escuela de Payla Menuko (que finalmente decidió apoyar el proyecto pero no dar datos de los chicos por temor a que los obliguen a ir si o si a Meliquina). Hicieron un gran esfuerzo para llegar a tiempo y presentar el proyecto terminado, pero cuando lo hicieron, después de haberse esperanzados, les contestaron con un simple “no da la matrícula “ por mail. Se dan cuenta por las historias de las familias, lo hablado con las directoras y los números, de algo un tanto aterrador: la gran mayoría de los chicos no termina el secundario.

Nos  explica el por qué: Los chicos egresados de estas escuelas deben tomar la trafic 5.30 hs, por el recorrido de la misma (Río hermoso, Meliquina, Filo Hua hum y estancias) para llegar a San Martín a las 8 hs, ir a la escuela y volver a las 18 hs con el mismo transporte, para llegar a las 20, 21 hs al pueblo nuevamente. Esto es así todo el año, con un invierno muy nevador y con un recorrido de 14 km de ripio hasta la ruta.

Es este el principal motivo de deserción escolar y trae, a su vez, aparejada otras cuestiones, la decisión de la familia a irse del pueblo para no hacer pasar a sus hijos por tremendo sacrificio, o ver con quién dejan a sus hijos en San Martín.

No todos tienen la posibilidad de llevar a los chicos toda la semana o alquilar un departamento para que se queden o

sencillamente tampoco tienen parientes para dejarlos nos cuenta Lorena.

Y surge una necesidad aún mas importante, la situación de Nicolás. Él es un chico autista, de Río Hermoso, que debería empezar este año el secundario. Los padres pensaron como opción llevarlo a una escuela secundaria integradora privada. Pero ante la negativa de vacante por parte de esta escuela, los padres quedaron a la deriva buscando alternativas, porque ir a una escuela común, en un aula con 40 chicos, no es la mejor opción para Nico. Aún teniendo un alto coeficiente intelectual y 13 años, Nico en su mente es un niño pequeño y el temor de los padres es lo que puedan hacerle los otros chicos. Para él, sería ideal ir a un secundario cerca de su entorno, donde no tenga que padecer el transporte por su condición, ni el acoso posible por parte de otros chicos, ni tenga que adaptarse a tanta cantidad de alumnos. Aún si se creára el secundario en Meliquina, él necesita de un profesor/a integradora, pero sería sumamente más fácil para él.

Es Nicolás la fuerza motivadora para luchar por esto, luchar por el secundario en nuestro pueblo.

La provincia no debería invertir en un edificio nuevo, la escuela primaria serviría perfectamente. Y el gasto de transporte se volcaría en los sueldos de los docentes. Se trata de generar los cargos y comenzar. En el proyecto se ve reflejado todo esto, los censos, las firmas de los padres, la situación de los chicos, todo lo que relato. Hasta hicieron una lista de posibles docentes que viven en el pueblo, la currícula a seguir durante el año, el PEI, todo bien completo como para poder demostrar que es posible, que no es ninguna locura y que la matrícula en el pueblo está creciendo cada vez más. De hecho, si hablamos de un secundario “rural” es precisamente porque no hay 40 chicos egresados de un séptimo grado. Es un pueblo pequeño que cada día crece más. Esto sería darle un empujón hacia más crecimiento, habría familias que volverían, habría reinserción escolar de aquellos que dejaron los estudios y la decisión final de otros tantos que están por venir a vivir a Meliquina y tienen hijos.

Por todo esto es que siguen insistiendo y lograron dar con Marisol Llanca, de la unidad de gestión, secretaría general, en Neuquén, que se acercó hasta su casa para conocer en detalle la situación y se comprometió a seguir de cerca en Neuquén el proyecto junto al Ingeniero Dacharry. También pudieron darle una copia a Guillermina Ruibal, directora de protocolo del Vice Gobernador Figueroa. Y seguir adelante tratando de dar a conocer la realidad de Nicolás y la necesidad del secundario en donde les den voz y una mano en esto.

Adjuntamos la copia del proyecto y carta de Liliana, mamá de Nicolás.