Luego de las quejas expresadas a través de una nota periodística días atrás sobre el mal estado de las calles, las vecinas y vecinos de Chacra 32 asistieron al inesperado despliegue de personal y maquinarias trabajando en lo que parecían ser los arreglos necesarios.

En la entrada del barrio, además, abrieron una zanja a modo de canal para el desborde de los líquidos cloacales de la planta de tratamiento de las 92 Viviendas que funciona en el predio del SIRVe. Desde entonces, la zanja ha quedado abierta, sin vallas ni señalización alguna, en un sector de paso obligado, de nula visibilidad nocturna ya que nunca se dispuso allí luminaria alguna.

Al parecer, la solución a este peligroso emparche es la construcción de una nueva planta paralela a la que ya está funcionando, y cuyo costo de operación mensual estimado es de 50 mil pesos. Respecto del estado de las calles, urge la necesidad de volver a enripiarlas, luego de las obras de la red cloacal. Sólo pasar la motoniveladora no mejora la transitabilidad, que se vuelve imposible con un día o dos de lluvia.

La acumulación de reclamos sin atención por parte del municipio generó un pedido de los vecinos para que se haga presente el Defensor del Pueblo, quien concurrirá este mediodía para tomar contacto directo con las problemáticas denunciadas. Las mismas incluyen a la empresa provincial de energía (EPEN), a quien se le viene solicitando la implementación de una tarifa diferenciada, ya que tratándose de un sector al que no llega el servicio de gas, los termotanques, calefones, cocinas y calefactores son eléctricos, llevando el costo de consumo, durante el año pasado, a 3 mil pesos.