Empieza la cuenta atrás: para este 8 de marzo multitud de organizaciones de mujeres y de asociaciones ligadas al ámbito social han convocado un “paro de empleo, cuidados y consumo” con proyección global. Así, más de 30 países se unen para denunciar la desigualdad entre mujeres y hombres, la violencia machista, la brecha salarial o la criminalización del aborto.

En España, más que secundar una huelga al estilo tradicional, lo que se propone es una movilización abierta y dinámica: paros parciales (de doce a doce y media de la mañana) y paros intermitentes (de 12 a 14 horas, de 18 a 20 horas y de 21 a 23 horas) en la jornada laboral, concentraciones, renunciar a las tareas de ‘amor’ y ‘cuidados’, rechazar el consumo de bienes y servicios de empresas sexistas… En cuanto a la huelga, está convocada oficialmente por la Confederación Intersindical y cuenta con el apoyo de UGT y CC.OO. De esta forma, aquella persona que lo desee puede comunicar a su empresa que quiere acogerse a su derecho a huelga. Esta iniciativa está inspirada en el Día Libre de las Mujeres, celebrado en Islandia el 24 de octubre 1975. Entonces, el 90% de las mujeres de este país, animadas por el colectivo de corte feminista de las Red Stocking,  abandonaron sus puestos de trabajo para marchar en una protesta multitudinaria a favor de sus derechos. En los últimos meses, otros países del mundo también han rescatado esta iniciativa.

En Argentina, se realizó una huelga nacional contra la violencia machista el 19 de octubre de 2016. El detonante fue el brutal asesinato de Lucía Pérez, de 16 años, que tras ser violada y empalada por Matías Farías (23 años) y Juan Pablo Offidani (41 años) murió de un paro cardíaco.

Fue el movimiento Ni Una Menos quien potenció la huelga, no solo por Lucía sino por todas aquellas cuya vida acaba en feminicidio: cada 30 horas una mujer es asesinada en Argentina. Ese mismo mes, las mujeres polacas, se manifestaban masivamente en contra de la posible prohibición del aborto y la criminalización del mismo (dado que contemplaba la imposición de penas de cárcel). El paro también está reforzado por las movilizaciones feministas contra Donald Trump celebradas en EEUU el 21 de enero.

No se trata de una protesta exclusiva de las mujeres. La ciudadanía juega un papel fundamental en la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres. No podemos olvidar que la igualdad entre los géneros no se reduce a la equidad, sino que es una cuestión de justicia y de derechos humanos. Nosotras no solo nos queremos vivas, luchamos para ser libres de violencia por el hecho de ser mujeres, de acoso sexual y acoso callejero, violaciones, brecha salarial, maternidad forzada, techo de cristal, estereotipos y silencios que nos han borrado de la historia y de la cultura.

El Paro de Mujeres también debe contemplar un gesto significativo por parte de los hombres, sobre todo de aquellos que tienen conciencia feminista o nociones sobre igualdad de género.