Neuquén – “Fijate si son dos kilos”, dice una mujer de pelo crespo mientras deposita sobre el mostrador una bolsita con cebollas, que se venden a veinte pesos los dos kilos, en un almacén bien surtido. Ella, como tantos clientes, busca precios en los comercios del oeste, donde la crisis llegó traducida en una fuerte caída de las ventas.

“Está feo el panorama”, señala Oscar, a cargo del sector de carnicería de un almacén sobre Avenida del Trabajador. De las cuatro personas que trabajaban en el local ahora quedan apenas dos, por una reducción de personal obligada por la caída de las ventas que, según Oscar, fue del 50%.

Los mercaditos de barrio no son como los supermercados. En ellos, el pitido del escáner se cambia por las conversaciones entre vecinos y la insípida música ambiente se convierte en los sonidos del noticiero, con primicias que sorprenden a vendedores y clientes por igual. En los multirrubros, las sonrisas ensayadas de las cajeras se transforman en el trato afable de los almaceneros, que llaman por su nombre a los compradores de siempre.

“26% aumentó la facturación de los supermercados en 2016. El porcentaje de más que facturaron los grandes comercios fue inferior al de la inflación, que -según la Dirección de Estadística y Censos de la provincia- superó el 36%. Esto indica que la venta por volumen tuvo una caída marcada en 2016.”

Aunque cada vez les sea más difícil pagar las cuentas, Miriam dice que no hay que desanimarse y reproduce una cumbia alegre que suena por todo su local sobre calle Moritán. A pesar de ese contexto, admite que es difícil, sobre todo cuando ve a los clientes de hace años comprando dos o tres verduras o un puñadito de carne que apenas rinde para darles algo de gusto a los guisos.

Julia, desde un almacén sobre calle República de Italia, asegura que son cada vez menos los que llegan a aprovechar los buenos precios que ella ofrece para las compras en cantidad. “Compran lo justo y necesario, y no llevan nada más”, dice, y relata cómo las ventas de gaseosas se cambiaron por las de sobres de jugo en polvo.

“La gente viene porque acá te cuentan sus cosas, es un clima más familiar; pero no podemos competir con las tarjetas de crédito que tienen los supermercados”. Julia Culliqueo A cargo del autoservicio Los Chicos

Si bien los casos son variados, los almaceneros aseguraron que son cada vez menos los que hacen grandes pedidos. La mayoría compra pocos artículos y el listado se reduce aún más hacia fin de mes. Aunque hay quienes piden fiado, sólo unos pocos clientes de confianza tienen su cuenta corriente activada.

¿Cómo sobreviven los almacenes con clientes que compran cada vez menos? Reducen personal y reciben ayuda de la familia entera. Padres e hijos trabajan incluso hasta las 11 de la noche, una buena hora para competir con los hipermercados, que a esa altura ya están cerrados.

“La gente nos elige porque ya tenemos los mismos precios que en el supermercado y acá se compra mucho más rápido”, dice Yanina, mientras supervisa las ventas en su local sobre Avenida del Trabajador y espera que reinicien las clases para vender más. “Cuando se mueven los chicos, se mueve todo, como una cadena”, afirma.

“Notamos que la gente pregunta mucho por los precios y compra fiambre al mediodía para no gastar en una comida; ya no compran tanto vino ni cosas para tortas”. Miriam Fuentes Dueña del minimercado Mirita

 

TRES PREGUNTAS A…

Pablo Ala Rue. Decano de Economía de la UNCo

1. ¿Por qué caen las ventas en los almacenes?

Convergen causas. La primera es la caída del salario real por inflación y aumento de tarifas, que afecta sobre todo a los más vulnerables, donde los alimentos y los servicios representan el factor más importante del salario. Otra es la concentración de la comercialización en los grandes hipermercados. Además, incluye el factor local de la caída de la actividad petrolera.

2. ¿Hay estrategias para sortear la crisis?

Es muy difícil pensar que ante un problema estructural puedan salir adelante con promociones y fidelización de clientes, pero podrían implementar una forma de trabajo cooperativo o formar pequeñas redes para comprar en conjunto a los proveedores.

3. ¿Cómo continuará la situación?

Depende mucho de las paritarias. Sólo si hay un proceso de recuperación salarial podrá revertirse el ciclo. Algunos ven con malos ojos la recomposición para los sectores populares, pero ellos consumen el 100% de sus ingresos y eso es algo que funcionó en la Argentina.

“Se nota mucho cómo van cambiando las ventas según la época del mes; ahora a fin de mes casi no entra nadie a comprar y ya no hacen compras grandes”. Oscar Rodríguez Dueño del mercado Los Argentinos

La crisis se siente en todo el comercio

NEUQUÉN

La actividad comercial en general está en baja en esta provincia como en el resto del país. Así lo refleja el relevamiento mensual que hace la CAME.

Según esa fuente, el primer bimestre de 2017 acumuló una baja promedio anual del 3,3%. En la comparación interanual todos los rubros tuvieron descensos. Entre los que más declinaron figuran Jugueterías (-6%), Calzados (-6,6%) y Joyerías y Relojerías (-7,1%). Las cantidades vendidas por los comercios minoristas finalizaron febrero con una caída del 4,1% frente a igual mes del año pasado. Con ese resultado, las ventas acumularon una baja promedio anual del 3,3% en el primer bimestre. En febrero el consumo minorista se mantuvo sin repuntar y en cierta forma se vio algo afectado por la complejidad inicial que generó el programa Precios Transparentes, que por algunos días llevó a reducir las compras en cuotas.

Fuente: La Mañana del Neuquén