La mañana en Arroyito despuntaba fría. La combi en la que los docentes de San Martín de los Andes viajaban se hace un lugar entre una veintena de uniformados y comienzan a descender.

ATEN había realizado más de setenta pedidos de audiencia al entonces gobernador de la provincia, Jorge Omar Sobisch sin obtener respuesta. Durante el mes  de marzo de 2007  las medidas de fuerza del sindicato fueron en aumento. Movilizaciones, caminata desde Zapala hacia la Capital, cortes de ruta esporádicos. Nada lograba sentar al gobierno en una mesa de negociaciones. Se acercaba Semana Santa y el corte de Arroyito impediría el flujo de turismo hacia la cordillera.

Cuando aún no habían terminado de bajar de la combi, el primer estruendo de una granada de gas lacrimógena dio la señal de ataque y acto seguido una lluvia de balas de goma cayó sobre los miles de docentes que  preparaban  la retirada.  De ahí en más, lo que sucedió fue una cacería criminal por parte del estado provincial y sus fuerzas de seguridad. Los docentes ya estaban regresando hacia la capital cuando la policía los perseguía, encerraba y disparaba. Así fue como el Cabo Primero Darío Poblete toma su lanzagranadas y dispara el gas mortal a la luneta del Fiat 147 en el que viajaba Carlos. La granada se aloja en su cabeza y lo deja agónico sobre la ruta.

El día 5 de abril de 2007, finalmente muere Carlos Fuentealba asesinado por luchar en defensa de un salario digno y por la educación pública. Al día de hoy sólo fue sentenciado y encarcelado Darío Poblete, al autor material del asesinato. Los trabajadores de la educación siguen exigiendo una justicia completa en la que se juzgue a todos los responsables del operativo como el entonces Comisario Mario Rinzafri y el Gobernador Sobisch.

En la tarde de hoy una nutrida columna de docentes marchó por las calles de San Martín de los Andes pidiendo “Justicia completa” para Carlos Fuentealba. La movilización finalizó en el repintado mural, homenaje al maestro asesinado en Arroyito en 2007.