Por Graciela Rendon

Primero de abril, en las redes sociales el 1°A. Voy a comprar cerquita de donde está la Marcha. ¿Qué digo?, ¡ninguna marcha! :  la Manifestación. Porque ya habían avisado antes que ellos no marchan.  Y bueno, cerquita voy viendo gente. Me animo a mirar, no quiero, pero en el fondo quiero. Todos somos voyeristas de nuestros sentimientos, porque en definitiva, quería saber qué  pensaba yo de lo que viera ahí. Ya casi llego y se me cruzan dos hombres, con un andar muy inestable, dos beodos, para el academicismo, dos borrachines si se quiere. Si estuviéramos en Zapala diríamos dos changarines.  Me los choco, y una de ellos dice ¡perdón!, yo asiento, les cedo el paso y el otro dice ¡gracias!, arrastrando el Gracias. Era casi una metáfora de las veces que han tenido que arrastrar el agradecer.  Y siguen, me miran, se miran, y hablan ente ellos.

-Vamo  pallá, ahí está la gente, vamo que vamo a llegar tarde.

-¿Vo estás seguro que es ahí?

-Sí pué, ahí me dijeron que dan pan y trabajo.

-¿Estás seguro?

-No sé, bah no estoy muy seguro, creo que es acá, a ver vamo a ver.

Vienen atrás mío tres mujeres, me pasan. Caminan rápido. Las miro, hago el perfil, clase media, supongo, o no, clase media media, o media un cuarto o un cuarto de media.  Cuando llegan a la par de los beodos, se vuelven inseguras.

-Che pará, ¿y éstos?

-Ay sí, no me gustan, vayamos por el otro lado. Dos agarrados con una bandera argentina, una tercera dirigía.

-Eeeeee señooooooraaaaa….-arrastraba la vocal el  alcohólico.

-Apurate María del Carmen, vamos, vamos, vamos –la que dirige

-No te puedo creer que esta gente va a la manifestación – dice una de las dirigidas. No tiene idea- remata.

-Bueno dejalos, no sabés qué te pueden hacer.  Vamos chicas apúrense, mirá ahí está Chiche y Rolo… Uf qué respiro.

Los borrachines se paran en la esquina. Miran a María del Carmen,  y a la envuelta en la bandera y a la amiga de Chiche y Paco. Y se miran entre ellos. Son borrachos pero no boludos.

-Che José, ¿ése no es el patrón de tu hijo, el que le paga en negro?

-Sí, esa mierda es – con énfasis

-Ché José, mirá con quién está…pero mirá hombre, mirá…con el abogado ése que vos querías ir para que le paguen bien a tu hijo.

-Entonce acá no es la del pan y trabajo…puta madre che….mirá ¿ésa no es la contadora que te dijo que vendieras el campito ése que ya no usás para nada, te acordás que te dijo eso? ¿que ahí podían hacer casas, y  que ella te ayudaba a venderlo pero vos tenías que pagarle con la mitá?…te acordás che, ¿cómo se llama esa vieja?

-Callate boludo…mejor nos vamo, acá no hay nada pa’ nosotros, ¡¿qué va a haber acá pan y trabajo?!… vamono boludo,   ¿qué andamo haciendo acá?

 

-Ay Paco, Chiche, qué bueno verlos, pasamos un mal momento….no sabés, ¡dos borrachines!

-Bueno tampoco para tanto, dice la que lleva la bandera como manta.

-Sí, pero nos seguían che, por la calle, nos querían hablar, seguro que querían vino

-O choripan –se ríe.

-Buá tampoco exageremos, estos borrachitos vienen solo por vino., pero por suerte se volvieron, pobres se dieron cuenta que no entendían nada, si ni la palabra democracia conocen, saben que tienen que ir a votar, pero no más de ahí, pobre gente, años aliméntadoles la vagancia, ¡que querés! Si fueran gente de trabajo, ahorrativa, seria, responsable, capaz que estarían mejor económicamente.

Chiche agrega: -Pan y Circo María del Carmen, así son los gobiernos populistas.  Y la contadora Lali, Lily o Loli (no llegué a escuchar)  apoya con un sí, sí, es así. Levanta la mano y saluda. A un joven alto, delgado y rubio, parece un concejal.

-Qué bueno que viniste – dice Chiche – porque viste que esto no es político pero tampoco la pavada, representantes de las instituciones tienen que estar. El flaco alto de la institución se ríe.  Agrega: no pensé que iba a ver tantos, eh.

-Qué bien – dice Paco porque el Estado tiene que estar.

-El Estado, el inservible Estado hay que componerlo y hacerlo servible, dice el estatal de la institución.

Aparecen Chiqui, Denis y Cuqui. -Qué bueno verlos chicos -dicen a coro.

-Ché, ¡no sabés!  Mi empleada me preguntó para qué era la movida, me quedé de una pieza, no sabía cómo explicárselo. Te cuento que ella va a todas las marchas, pero no entiende nada. El institucional se ríe y dice:

Bueno, hay gente que se creyó una parte de la historia, doce años de curro, con el tema de los derechos humanos ni hablar, con el tema del trabajo fueron años de beneficencia, y todos repiten como loros,  si  hubieran conocido la historia completa.

-Si es verdad -dice Paco.

-¿Qué historia? –pregunta la mujer abanderada o embanderada. Paco responde: toda la historia, en general, digo. El concejal alto y delgado aclara, yo hablaba de la de los desaparecidos.

-¡Ah esa! Dice María del Carmen, ay por Dios ¡basta con eso! ¿¡Y los que mataron los desaparecidos!?

-Che, paren. Se detiene con estoicismo el rubio  estatal del  concejo deliberante. –están cantando el Himno, basta, cantemos.

Las manos en el corazón. El pecho erguido. Los ojos al cielo donde están los colores de la celeste y blanca.

Pensando en San Martín y Belgrano, me voy regresando.  Por fin cruzo la calle. Desde la otra vereda puedo ver clarita la grieta.  Larga y profunda. Una grieta imposible de tapar.

Regreso sobre mis pasos y busco a los borrachines.  Tengo una data para darles, sé  que buscan: Techo, Pan y Trabajo, pero no en una manifestación.  Buscan una marcha. De las que tuercen la historia. Sé donde hay y cuándo. Allá voy.