Por Adrián Fernández

Las imágenes son elocuentes. Edificios dañados, móviles policiales atacados, grupos portando elementos contundentes. Antes de esto, los organizadores de la marcha opositora al gobierno de Nicolás Maduro cambiaron la ruta sin previo aviso, salieron del camino establecido y chocaron con la policía.

La nutrida manifestación de este jueves en Caracas intentó defender las acciones de la mayoría derechista de la Asamblea Nacional y cuestionó a los jueces del Tribunal Supremo que declaró en desacato al Legislativo.

Como lo reportaron los medios nacionales e internacionales incluso los antichavistas el gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles, desvió de manera sorpresiva el curso de la concentración que, en principio, se iba a realizar en el este de Caracas.

Capriles ordenó cambiar la columna hacia la sede de la Defensoría del Pueblo, un camino por el que no estaba autorizado ya que a pocas cuadras de ahí, cerca del Palacio Federal Legislativo, marchaban varios miles de chavistas.

El gobierno venezolano recordó que esta decisión de desviar la marcha de su trayecto original recuerda lo ocurrido el 11 de abril de 2002, cuando también se desvió una movilización de la oposición y se desataron acciones violentas, con participación de francotiradores escondidos en los edificios, que dejaron 19 muertos.

Este jueves de entre los manifestantes opositores que caminaban por las principales arterias de Caracas se desprendieron grupos de personas encapuchadas y con máscaras antigases que atacaron edificios públicos y privados y vehículos.

La Policía Nacional Bolivariana dispersó con bombas lacrimógenas y agua a los grupos que intentaron cambiar la ruta establecida y a aquellos que protagonizaron acciones de violencia.

Los testimonios gráficos permitieron ver la respuesta moderada de las fuerzas de seguridad ante el ataque contra uno de los vehículos hidrantes que fue rodeado y atacado por manifestantes. Luego se supo, tenían orden de no caer en provocaciones.

Por la noche, el presidente Nicolás Maduro y varios líderes revolucionarios dieron detalles de lo que consideraron un plan violento para provocar a los miles de manifestantes chavistas que también marchaban por Caracas.

El vicepresidente de Venezuela, Tarek El Aissami, informó que la oposición “iba a concentrarse en el distribuidor Altamira, pero ya tenían planeado llegar hasta el centro de Caracas para crear violencia”.

“Hay que advertirle a los seguidores de la oposición: ustedes deben respetar la Constitución y hacerla respetar. No pueden seguir siendo utilizados y manipulados para que dirigentes los lleven a una emboscada para enlutar hogares y con ello intentar eliminar esta Constitución”, señaló El Aissami.

 

El diálogo continúa

 

El Presidente Maduro ratificó este jueves su compromiso con la continuidad del diálogo nacional con sectores políticos de la oposición venezolana. “La palabra y el diálogo en todas las circunstancias, yo estoy listo para hablar con quien haya que hablar”, dijo.

Más tarde, cuando las autoridades venezolanas confirmaron que la marcha de la oposición había finalizado con destrozos provocados por grupos violentos, Maduro aseguró que Venezuela “está en paz” porque la violencia fue neutralizada.

“Los pequeños focos violentos, con la autoridad de la Constitución fueron neutralizados y no lograron su objetivo que era llenar de violencia toda Caracas. Caracas a esta hora está en absoluta paz”, afirmó el Presidente.

Durante la tarde de este jueves varios miles de venezolanos se movilizaron para repudiar la acción de la Asamblea Nacional y la injerencia extranjera en los asuntos internos de Venezuela. El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, pidió estar en alerta ante lo que calificó como un intento de golpe.

Señaló que “el imperialismo les ha dado la orden (de golpear)”. Y reafirmó que “estamos hablando de gente que está dispuesta a matar a otra persona con tal de lograr sus objetivos (…) han pedido sangre, que sin sangre no va a haber un cambio en Venezuela”. Luego aclaró que “ni con sangre va a haber cambio en Venezuela”.

El también dirigente del Partido Socialista Freddy Bernal reafirmó que el Gobierno está apegado a la Constitución pero advirtió que “si llegara el momento de que cada hombre de este país y cada mujer tuviera que agarrar un (fusil) Kaláshnikov para defender la patria de Bolívar, estoy seguro que estaríamos dispuestos”.

Por su parte el ministro de las Comunas y Movimientos Sociales, Aristóbulo Istúriz, alertó que “la Organización de Estados Americanos (OEA) es el instrumento del imperialismo para golpear y dominar a nuestros pueblos”.

Por esa misma razón -señaló- “el secretario general de la Organización (Luis) Almagro nos da vergüenza, al pueblo le da pena que un latinoamericano se preste para ponerse al frente de un aparato de dominación a los pueblos y que lo haga como lo ha venido haciendo de manera arrastrada”.

Fue otra jornada tensa, difícil y violenta en Venezuela. Horas antes, Diosdado Cabello había revelado con audios que líderes de la oposición estaban armando un golpe de Estado violento para ejecutar este mes de abril. Uno de los implicados es Roberto Enríquez, presidente del Partido Social Cristiano (Copei) quien cuando la noticia tomó estado público solicitó asilo en embajada de Chile en Caracas.

 

(*) Columnista de la revista América XXI