Micaela, la  organización en la que estamos, Patria Grande hoy no quiere comunicados. Hoy estamos destrozados y por eso queremos decirte esto, pero a los cuatro vientos, y que lo escuchen todo y todas. Los que   destilan odio por el todos y todas, y los que aman cada día de la vida, al otro y a la otra.

Ya hablamos mucho de esto, hasta el hartazgo, o no. Quizás tengamos que tener infinitos abecedarios para seguir hablando. Porque si algo sobran son palabras. Si algo falta es Justicia. Es Estado. Es Gobierno.

Es una cuestión de Patriarcado lo que nos dejó sin Micaela. Pero también es una cuestión social. No es sólo eso aunque eso pareciera que lo es todo.

Está el patriarcado de los machos. Esta el patriarcado de las hembras macho. Y como dice una compañera,  SI,  PERO LOS MACHOS MATAN. Y las hembras machos o la sociedad macho ayuda a matar.

Te mató la justicia MACHO, Micaela, lo sabemos, la que se cree poderosa y le importa un carajo el más débil, la más vulnerable. Se ríen, comen pizza y escupen champán, no es una metáfora, es la verdad, ¿o dónde creemos que cenan los jueces sino es en el inodoro de la realeza? Se la creen. Si no ya hubieran hecho marchas para cambiar las cosas, se hubieran atrincherado, quién les dijo que  no podían manifestarse,  hacer paro, que no podían cortar, llamar a los medios, autoconvocarse, escrachar, cortar calles?, ¿Plutarco, Platón?  Dónde guardan su moral que nunca les pasa nada. Van armados, arman causas, inventan delitos. Se cagan en los demás.

Y Micaela no. Pero tampoco  ninguna de las mujeres asesinadas desde quién sabe cuando  hasta hoy.  Perdimos la cuenta de la morgue  del patriarcado. Porque cuando terminamos de recoger la ultima lágrima ya se viene el torrente de vuelta. Ninguna de ellas se cagaban en los demás. Iban a fiestas, se divertían, eran macanudas, se reían, algunas militaban y otras no, o sí no lo sabemos, eran lindas, altas, gordas, morochas, regordetas y súper flacas, eran rubias, pelirrojas, eran dulces, amargas, saladas. Era nuestras, las mujeres que nos alcanzan, las que no merecen lo que les pasó.  Con las que vivimos a diario. En realidad ni siquiera son ellas, las otras, somos nosotras. Nosotras mismas frente al espejo, no terminando de entender.

¿Quien sigue ahora? Habría que preguntarle a los jueces que llevan estas causas por lo menos que nos chiflen y nos digan a quién van a soltar ahora por buena conducta, o por varones. Hay de alguna manera algunita simpatía al falo. Al pene. Queremos recordarle a la Ley que ese  pene que le sirve de investidura  a sus señorías,   es no menos que  depredador.

Micaela, queremos que sepas que sabemos que te llevamos dentro. Que te contenemos. Que estás en cada mujer que estuvo antes, y ahora somos casi como un montón que nos habitan. Somos una ciudad Micaela. Y vamos a hacer algo con esto. Un país que no  cuida a sus hijas e hijos no merece tener cosecha.

¿Sabés que pasó Micaela después que empezamos a buscarte, y que tus compañeros de militancia te buscaban por todos los organismos oficiales?

Desde el Estado:  Nada. No pasó nada. El Concejo Nacional de Mujeres le echó la culpa al violador y al juez. Está en lo correcto. Pero  nosotros nos preguntamos: ¿Qué políticas de prevención sobre la  violencia de género realiza el Concejo Nacional Mujeres? ¿Qué políticas de prevención tiene este gobierno que cada vez achicó más el presupuesto? Un Gobierno que pretendió quitarle 67 millones de pesos del presupuesto al CNM, y tuvo que restituirlos frente a la reacción y la denuncia de organizaciones de la sociedad civil y el periodismo comprometido.  Un presidente que se jacta de decir que a las Micaelas les gusta que le digan qué lindo culo tenes. Presidente macho. Una funcionaria del Ministerio de la Modernización  dijo que si estabas en el Movimiento Evita tal vez por eso te pasó. Y nosotros no podemos menos que repudiarla, tendríamos que ir a su casa a escracharla. Pero también  podemos escrachar a todo el gobierno PRO que avala estas prácticas, de hablar, de insultar y amedrentar impunemente. Funcionarios machos, hembras machos, jueces macho. Penes machos. Que nos depredan.

Perdonanos tanta furia. Queremos ser como vos. Trabajar con la carencia para transformarla en abundancia. Queremos estar en la calle como estabas vos. Queremos reírnos como luciérnaga. Queremos destituir esta justicia y que se revolucione. Otro mundo es posible. Vos y nosotras lo sabemos. Vos y nosotras somos mucho más que dos.

Micaela, no nos fuimos, estamos acá. Ahora y siempre. Como los chicos del comedor en el que trabajabas. Como tu risa de luciérnaga, brillante.

Estamos Micaela, no te vayas. No nos fuimos. Estamos acá.

Vivas nos queremos.