Hernán Boan es un vecino de nuestra localidad dedicado a un oficio poco común: es luthier especializado en la construcción de instrumentos de cuerda frotada, principalmente en double bass.

No obstante su juventud, Hernán ya acumula 10 años de experiencia individual, a partir de haberse desempeñado durante 8 años como ayudante del Maestro Alberto Solari en la ciudad de Buenos Aires.

Dentro de sus clientes se encuentran reconocidos artistas en el campo de la música popular latinoamericana, jazz y tango, así como también contrabajistas de las principales orquestas clásicas de Argentina, Chile y Colombia. Sus instrumentos ya suenan en las manos de Oscar Carnero, de la Filarmónica Nacional Argentina, Nelson Aburto, de la Orquesta Provincial de Neuquen, ya hacen bases en el jazz con Nicolás Ojeda y Pablo Carbajal Ambo (Chile), y en el tango con Juan Miguens y muchos otros.

Hernán construye sus instrumentos de manera totalmente artesanal, desde la elección de la madera hasta la terminaciones más finas, donde combina formas escultóricas, respetando la tradición y agregando capacidad artística y sólida experiencia en maderas nativas de la Patagonia argentina.

En diálogo con TSN, Hernán Boan señala que a pesar de los adelantos tecnológicos, la lutheria sigue siendo un trabajo artesanal y revalorando eso por sobre la capacidad industrial, hoy en día se registra una preferencia por el trabajo artesanal sobre el industrial. En cambio, los avances en la tecnología comunicacional permiten que su trabajo sea conocido y apreciado a escala global, lo que también lo ha puesto en contacto con un público interesado en el aprendizaje de este noble instrumento.

Actualmente, se multiplican por todas partes del mundo la enseñanza y las clínicas de contrabajo, algo que históricamente se enfocaba puntualmente en el violin y el cello.

La lutheria de este tipo de instrumentos de cuerda frotada, además del aspecto sonoro tiene mucho de escultórico y de oficio sobre la madera. En San Martín de los Andes hay varios luthieres, y aunque cada cual se dedica principalmente a una especialidad constructiva (guitarras criollas y eléctricas, laúdes, charangos, ronrocos, etc.), todos conocen y utilizan las maderas nativas.

La tradición en instrumentos de cuerda frotada (violín, viola, violoncello, contrabajo) es claramente europea, pero en la actualidad se viene produciendo una innovación en cuanto al uso de materiales, con la incorporación y combinación de maderas, fibras, metales y aleaciones. Esto ha llevado a producir ciertas modificaciones en los aspectos técnicos de la lutheria europea tradicional, aunque de todas formas siguen predominando los conceptos esenciales del oficio.

Las corrientes migratorias que llegaron a nuestro país trajeron consigo a grandes exponentes en todas las artes y oficios, y la luthería no fue la excepción. Aquí en la Patagonia, en este siglo XXI, Hernán Boan sigue esos pasos, con profundo respeto y notable calidad.

Por ultimo no quiso dejar de destacar la labor de las orquestas juveniles, que han permitido a niños y jóvenes acceder a instrumentos que hace 20 años era imposible, generando músicos de gran nivel. También genero en provincias olvidadas desde la cultura macrocefala que todo lo enfoca en Buenos Aires la presencia de docentes formadores.