Seguramente al leer el título de mi carta de lectores tiendan a pensar que será una queja del servicio de internet (o que es lento, o que se corta o que no hay; he reclamado muchas veces por esto, logrando incluso que alguna vez me reintegren algo de dinero por el servicio cobrado pero no brindado), pero este no es el caso al momento de escribir estas líneas.

El mal servicio de Cotesma al que me refiero es el de reparaciones comunes: cuando un cable se rompe y hay que arreglarlo para que luego pueda haber teléfono o internet. Por eso se entenderá que estoy enviando estas líneas desde un servicio de internet que no es el mío, porque aún estoy sin él.

Sucede que están construyendo al lado de mi casa y el camionero que el miércoles pasado al mediodía trajo tierra para esta obra, por accidente o  torpe irresponsabilidad, al levantar la caja cortó el cable de la bajada de línea hacia mi vivienda. Por su puesto el camionero no me avisó lo que había pasado, demorando así la posibilidad de iniciar el reclamo lo antes posible.

Ese mismo miércoles, pasadas las 15 horas hago el primer llamado a Cotesma y me dicen que no podrán venir porque hacen arreglos hasta las 16 horas. “¿Por qué? Si quedan al menos tres horas más de luz”, les digo, pero no me dan mejores explicaciones. Sin embargo, les explico que trabajo en comunicación y que es muy importante por mi trabajo contar con este servicio, pidiéndole si puede comentarlo para que vean de hacerlo al día siguiente. “No se preocupe”, me calma, “lo pondremos como prioridad”. Jeje, pobre iluso. Conté a mi familia: “mañana lo vienen a arreglar, no se preocupen”.

Al día siguiente llamé, me dijeron que el trabajo estaban en la lista del día, que seguramente vendrían a arreglarlo. Ok, era jueves, los esperamos. No vinieron, volví a llamar. Ahí se atajaron de entrada: “Mire que por ley tenemos entre 48 y 72 horas para arreglarlo, eh?”. Seguro que mañana van, me dijeron. A esta altura del partido, el lector de estas líneas comprenderá que no vinieron el viernes, tampoco el sábado. Llamamos otras veces, algunos operadores nos respondieron bien, otros de muy mala manera, como si realmente nuestro llamado les molestara.

El sábado a eso de las 16 horas volví a llamar y les dije, “ya pasaron las 72 horas y no vinieron tampoco hoy”. Respuesta: “Es que son 72 horas a partir del día siguiente del reclamo”. Luego me explicaron que, como me dijeron cada día, el pedido de reparación estaba en lista, que el sábado estuvo en el sexto lugar, que seguro el domingo estaría en primero o segundo, que ya lo arreglarían. Aquí estoy, pasadas las horas, en prioridad y en lista cada día, pero sin el arreglo realizado, 6 días después de iniciar el reclamo. Ojo, no tener servicios tiene sus beneficios: he visitado con mi computadora a mis queridos vecinos para chequear y mandar mails, y me cebaron unos mates y compartieron sus novedades.

A Cotesma, para mejorar: ningún telefonista ningún día supo decirnos  en dónde estaban los técnicos que arreglan estos problemas, si realmente llegarían o no, si habría que esperarlos o tomarnos el día libre. En un momento del mundo en que la información es poder y servicio, aquí no la hay, no la tienen y no pueden conseguirla. Y si la tienen, no pueden brindarla. Luego, si tienen tantos reclamos y problemas como nos han explicado en algunas de las ocasiones en que hemos llamado, tal vez sea ya un indicador de que deben tener más gente en la calle, para no incumplir reiteradamente con las expectativas de sus maltratados clientes.

Seguramente a esta empresa, ¿nuestra cooperativa?, se le ocurrirá muchas cosas más para seguir mejorando a diario un servicio con muchos huecos. Y sobre todo para los que vivimos alejados del centro, quedando incomunicados, en zonas donde tampoco hay buena señal de celular. Tal vez haya que analizar también cómo se priorizan los arreglos.

Saludos cordiales, ojalá esto ayude a mejorar el servicio y a que cuando regrese a casa, mi familia vuelva tener teléfono e internet…

 

Fernando Sánchez

DNI: 22.619.192