Una excursión a un país amargo, de tan rico.

 

XXXV.

El encanallamiento adopta, como todo en Urgenta, las características de una carrera. Inspirados por el magno ejemplo del Príncipe -un sujeto tan avieso y sinvergüenza que parece una torpe caricatura-, los urgentinos se lanzan a una vertiginosa competencia por emularlo.

Por superarse, hombres y mujeres se fastidian entre sí cunto es posible. El ventajeo, la rapiña, el fraude y la estafa a toda escala se observan aquí como fenómenos de una perentoria y cruel naturaleza.

Los primeros puestos en esa carrera son claramente ocupados por el Ungido, su corte y sus familias, quienes al acaparar las mayores porciones de la producción canallesca nacional impiden que las gentes vulgares degeneren hasta alcanzarlos. Por supuesto, nadie se vanagloria de esta equívoca virtud.