Alumnos egresados de la EPET 21 con orientación en Energías Renovables nos cuentan sobre su trabajo en la planta SIRVE como promotores, creando conciencia y enseñando nuevos hábitos.

Así es, San Martín de los Andes desde hace cinco años posee una planta de separación de residuos recuperables, llamada SIRVe (Separación Inteligente de Residuos Vecinales). El circuito es de la siguiente manera: una vez que llega nuestra basura a la planta, se descarga en una tolva donde un operario la empuja hacia la cinta (cinta de separación) por donde van a pasar todos y cada uno de nuestros desechos para su separación. Entonces algunos operarios recogerán solamente el papel; otros, solo el plástico; otros, el nylon y así con cada tipo de residuo recuperable.

Todo tipo de material recuperado, separado y clasificado se compacta en forma de cubos. Estos fardos se almacenan en la planta hasta tener una cantidad suficiente para trasladarlos e intercambiarlos por camiones, camionetas, repuestos y/o elementos de seguridad por nombrar algunos ejemplos. O sea, la planta se autoabastece. Hasta hoy se consiguió, por intercambio, mobiliario urbano, como por ejemplo bancos y mesas para plazas, y un vehículo que servirá para mejorar el servicio de recolección de SIRVe. Por otro lado, se está trabajando en un proyecto para realizar sendas peatonales, ciclovías, veredas, etc. a partir del plástico y del vidrio recuperado en la planta.

Una vez que ya no se puede seguir separando nada más de la cinta, los residuos restantes van a otra máquina compactadora; y esa cápsula (de hasta 4000 kg) se envía al relleno sanitario.

 

Aprendimos que sin las manos humanas día a día, la planta no funcionaría en absoluto. “¡Qué importante son esas manos!”, pensamos. Comprendimos la importancia de, no solo qué residuos deben llegar a la planta, sino del estado en que deben llegar; y que la otra pata de este emprendimiento es la comunidad y su compromiso por limpiar, separar y tirar en los cestos correspondientes la basura.

En las escuelas comenzamos mostrando fotos de nuestro relleno sanitario. Al observarlo, tanto las maestras como los niños quedaban en silencio: “Esta basura es de todos nosotros, somos responsables de este montículo enorme”. Entonces iniciamos la charla sobre el funcionamiento de la planta, los operarios y todo el trabajo que allí se hace. Finalizamos con acuerdos de responsabilidad y compromiso.

Salimos de las escuelas esperanzados de que algún día, toda la población de esta ciudad como una localidad unida, contribuirá al medio ambiente haciendo uso de esta planta. A veces nos fuimos algo tristes porque, claro, como toda experiencia tiene sus altos y sus bajos.

Fuente y foto: Prensa Municipal