Una plataforma en Internet facilita un antiguo dilema de todo oyente : la posibilidad de, cuando el usuario lo necesite, disponer de los contenidos de más de 820 emisoras, AM y FM, para escucharlos en vivo o diferido, para volverlos a oír si se lo perdieron y para generar recortes con fines propios o para compartir en las redes sociales. El menú pertenece mayoritariamente a emisoras del país, se encuentran también señales de Internet y otras de Uruguay, Colombia, Brasil y Venezuela.

En 2008 el estudiante avanzado de Ingeniería en sistemas y programador Guillermo Narvaja, con su socia Milena Armada pensaron y perfilaron la idea de Radio Cut, aunque recién pudieron ponerla en marcha en 2013. Desde entonces, originaron metodologías novedosas en el modo de disponer, guardar y distribuir los contenidos radiales. Al momento aguardan en lista de espera más de 400 radios que aspiran a sumarse a esa red y contactarse con los 800 mil “usuarios únicos” que ya tiene el sistema, oyentes de 800 mil horas mensuales de audio. Cincuenta mil usuarios por día entran a escuchar algo de su interés y unos 1000 crean recortes, que en muchos casos se viralizan en las redes, especialmente en Facebook.

La imaginación del profano puede equiparar el dispositivo tecnológico de Radio Cut con el de Google o Wikipedia. No es así. Según describe Narvaja, “nosotros compramos espacios de tiempo, procesamiento y almacenamiento en ‘la nube’ de Google. El alquiler de ese servicio nos cuesta 2000 dólares mensuales.” Por búsquedas en Internet, por publicaciones especializadas y luego de una visita reciente a los Estados Unidos, Narvaja sabe que no existe una iniciativa similar: “Miles de oyentes agrupados en una especie de comunidad, dispuestos a escuchar, clasificar, ordenar y que esos recortes puedan compartirse.” Cuando alguien califica su emprendimiento como revolucionario, él prefiere poner paños de cautela: “Lo revolucionario es que el recortador sea un oyente activo que, a la manera de un involuntario editor distribuya esa información en las redes sociales”. Con la experiencia acumulada, Narvaja no descarta ingresar en algún momento a  mercados extranjeros.

El producto básico de esta emisora virtual, gigantesca, que incluye a centenares de radios, es gratuito. Reciben ingresos por la admisión de cuñas publicitarias de empresas de primera línea; por la adhesión a “cuentas premium” que permiten descargar audios sin interferencias de publicidad y por el servicio a otras empresas que monitorean medios. Esa recaudación les alcanza para liquidar las facturas de Google pero no para mantener al sistema completo. “En realidad –aclara Narvaja– nuestro sostén económico es un software para empresas llamado Fierro, de control de stock, facturación y gestión administrativa. De eso vivimos”.

Narvaja siente que pese a sus vínculos cercanos con cerca de un millar de radios, la plataforma sigue siendo “libre de orientación política e independiente. Sin embargo alguien nos llamó ‘Radio Kut’ porque teníamos muchos recortes kirchneristas. Eso lo deciden los usuarios”. Próxima a cumplir su primer lustro de actividad, Radio Cut, con más de 2 millones y medio de horas almacenadas es el mayor archivo clasificado y ordenado de la radio argentina. A pesar de, según Narvaja, su “carácter colaborativo y de acceso irrestricto” tuvieron un par de sobresaltos relacionados con derechos de autor y uso de marcas. En noviembre de 2016, el Grupo Clarín exigió, vía cautelar, que cesaran de difundir los contenidos de Radio Mitre. El monopolio argumentó: “Tenemos nuestra propia Web. Queremos mantener la propiedad y la exclusividad de esos contenidos.” Desde entonces la emisora no figura en la grilla .Y en abril pasado una decisión de índole parecida sacó del aire ‘cutiano’ a una AM y a cuatro FM pertenecientes al Grupo Indalo. En relación a ambos casos, Narvaja mantiene la esperanza de, diálogos mediante, recuperar las autorizaciones correspondientes.

También indica que están en conversaciones con la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA) para establecer un “convenio marco” por el que las radios intervinientes en el sistema participen de los ingresos de la plataforma, como ya sucede con los convenios pactados entre las empresas discográficas y Spotify. “Por el momento –dice Narvaja– seguimos pensando que la gratuidad es razonable porque, claramente, somos una vía más de difusión de los contenidos de cada radio”.

La charla deriva hacia el futuro de este medio. Narvaja afirma que “en los Estados Unidos, piensan que tal como la escuchamos hoy y acá es algo del pasado. Creen mucho en los podcasts, o sea en una radio en Internet, por demanda, cada vez más cercana a las necesidades específicas del que escucha. Creo que en adelante no cambiará lo esencial del medio: el vivo, la inmediatez, el acompañamiento, pero sí cambiará y mucho la tecnología. Tal vez, de aquí a no mucho tiempo, deje de ser gratis y quien quiera saltear la publicidad o la música podrá hacerlo pero pagando un abono”. Con semejante cantidad de material acumulado, ¿Radio Cut podría convertirse en una ‘super radio de radios’? Narvaja duda, cree que no, pero en tren de imaginar suelta una presunción: “Por el momento mantenemos el compromiso de no tomar responsabilidades editoriales. Pero, si alguna vez hiciéramos un programa, su conductor sería un robot con capacidad para elegir los mejores recortes del día. No es lo que la gente hoy espera de nosotros. Y tampoco queremos ser el Netflix de la radio.”

Desde que están en actividad nunca tuvieron “caídas del sistema” dramáticas. A lo sumo, algún que otro desmayo de un par de horas por algunos picos de tráfico. Radio Cut lleva un muy detallado registro (diario, mensual, anual) de los recortes más reproducidos. Hay algunos históricos: la información alrededor del suicidio de Nisman; un audio en el que Elizabeth Vernaci describe un día difícil de la movilera Mercedes Ninci; los detalles del despido de Víctor Hugo Morales difundido en vivo por Radio Continental y el formidable blooper del presidente brasileño Michel Temer cuando, al día siguiente de su asunción, responde a un llamado de un periodista de Radio El Mundo desde Buenos Aires y durante varios minutos confunde a su interlocutor con el presidente Macri. El equívoco fue suceso en las principales radios y estaciones de TV brasileñas. En lo que va de 2017, el podio de los 100 audios más escuchados (hasta la primera semana de julio) lo integran el diálogo telefónico en el que la expresidenta Cristina Kirchner habla con Parrili y le dice pelotudo con 105.427 reproducciones, seguido por unas escuchas difundidas por Majul con 70.841 clicks. El tercer puesto, con 58.905 escuchas, es una opinión de Pergolini acerca del recital del Indio Solari en Olavarría. «

Números que impresionan, encerrados en un clic

*Tras conectarse con radiocut.fm se abre un impresionante abanico de opciones.

*Más de 820 emisoras de amplitud modulada, de frecuencia modulada y de Internet, cifra que crece semana a semana.

*400 radios integran una lista de espera, aguardando turno para subirse a esta plataforma.

*800 mil “usuarios únicos”.

*Las transmisiones no son en vivo: salen con un retraso aproximado de tres minutos y con una calidad de transmisión cercana a los 16 kbits, un poco menor al del streaming y parecido al aire radial, pero sin interferencias.

*Almacena, en buena calidad de audio, unas 800 mil horas mensuales. Actualmente conserva un archivo estimado en 2 millones y medio de horas de sonido radial.

*Es seguida, en promedio, por 50 mil oyentes por día.Unos 1000 crean recortes para ingresar a las redes sociales.

Fuente y foto: Tiempo Argentino