por Héctor Mauriño –

El federalismo del MPN no hace eje en los principios sino en la conveniencia, es pragmático. Lo cual no quiere decir que no exista, ni que el MPN no tenga principios. En su momento Jorge Sapag, que algo debe saber porque es hijo de Elías Sapag, uno de los padres de la criatura, lo definió como “federalismo de concertación”. En ese entonces el trato era con el kirchnerismo. Ahora le toca al macrismo, pero es igual.

Por ejemplo, esta semana se supo que el gobierno local ve con buenos ojos la devaluación de la moneda, sencillamente porque buena parte de los ingresos y de los egresos de la provincia son en dólares y el denominado “retraso cambiario” que arrastra el gobierno nacional no lo beneficiaba.

Cuesta creer que el gobierno local no tenga presente que en este país una devaluación se traslada inevitablemente a los precios y la inflación termina por comerse los ingresos y engrosar los egresos. No por nada el ministro de Economía, Norberto Bruno, tras señalar que en la estructura económica de Neuquén “impacta más positivamente el incremento del dólar que la disminución del tipo de cambio”, aclaró que “obviamente, todo en su justa medida, porque si el dólar aumenta mucho puede generar una estampida de precios y un incremento de la inflación”.

Bruno también dijo que “Neuquén no está quebrada”. En realidad, el ministro les estaba respondiendo a dirigentes de la oposición como Ramón Rioseco y Horacio Quiroga, que periódicamente dibujan un horizonte de catástrofe de las finanzas provinciales. Pero tal vez debería haberlo planteado de otra forma, porque en el país de los argentinos toda aclaración es tomada como reafirmación de lo anterior.

El ministro reconoció que “este semestre los recursos no fueron los esperados” por el gobierno. En primer lugar, precisamente por el atraso del tipo de cambio y luego porque las inversiones en Vaca Muerta, que multiplicarán la producción de gas, recién se harán sentir en tres o cuatro años.

No lo dijo Bruno, pero a esto hay que agregar que hasta ahora la política hidrocarburífera del accionista de Shell Juanjo Aranguren, ha logrado que se produzca menos petróleo y que aún así las empresas -como la suya- ganen más. Aunque generen, claro, menos regalías.

Tampoco lo dijo el ministro, pero es un hecho que producto de las políticas de desindustrialización y desgravación impositiva a los poderosos -“campo”, mineras- que lleva adelante Macri, la coparticipación federal de impuestos se ha achicado.

No obstante todo esto, en el gobierno local aseguran que las cosas están bien y pintan mejor. Que Neuquén es la primera provincia en captación de inversiones per cápita, y la segunda después de Buenos Aires en términos absolutos. También, adelantan que esta semana que comienza se conocerá una nueva inversión de peso en la industria petrolera. “Es uno de los cuatro grandes proyectos en danza”, precisan aunque evitan decir de qué empresa.

Las finanzas no son el único aspecto en el que rige el federalismo pragmático. En Neuquén, como en el país de Cambiemos, hoy la economía es pro mercado, pero con matices. Esta semana se vio claramente que el MPN, un partido popular-desarrollista con arrestos conservadores, no está dispuesto a rifar su respaldo popular.

A diferencia del macrismo, que quiere poner en caja a los trabajadores para que ganen poco y si se resisten apelar al garrote, en Neuquén por ahora el gobierno se cuida de agarrar la porra y trata de dar alguna salida a los que pierden el trabajo.

Los ejemplos los proporcionaron las empleadas de Textil Neuquén, a las que el gobierno facilitó las cosas para que sigan trabajando organizadas en una cooperativa y los integrantes de la comunidad mapuche Campo Maripe, que luego de una ardua negociación levantaron la toma de las instalaciones de YPF en Loma Campana.

A las chicas de la ex Textil Neuquén, el gobierno logró que les pagaran la indemnización, les prestará las máquinas y les consiguió un empresario rosarino para que la cooperativa encamine su producción.

Según el gobierno, lo ocurrido es una muestra de cómo entiende que se deben encarar las “fricciones sociales” para defender los puestos de trabajo. Pero por las dudas, sus voceros aclaran que no buscan diferenciarse o criticar elípticamente al gobierno nacional.

En el caso de los mapuches, en el gobierno neuquino se estuvieron haciendo cruces para que una eventual represión de la Gendarmería, enviada por el gobierno de Cambiemos, no ocasionara un desmadre. Reconocen que por la tensión estuvieron algunas noches sin dormir. Se entiende: esta es la provincia de Fuentealba y las puebladas de Cutral Co, no es conveniente tentar al destino.

Ayer, después de 30 días, las cosas se terminaron de encaminar con la decisión de los Campo Maripe de retirarse del lugar a cambio, dice el gobierno, de la apertura de una “instancia de diálogo” en torno a los reclamos que la comunidad plantea sobre las tierras donde está el principal yacimiento de Vaca Muerta.

“No nos vamos a hacer los distraídos con los conflictos sociales, para nosotros lo esencial es mantener los puestos de trabajo”, dicen los hombres del gobierno, acaso sin reflexionar sobre el hecho de que una política nacional que usa el empleo como variable de ajuste de los trabajadores tarde o temprano terminará golpeándoles la puerta.

Otro tema que flota en el ambiente es la eventual eliminación de Ingresos Brutos, la principal fuente de financiamiento propia de la provincia, cuyo futuro está cuanto menos en entredicho en el marco de la reforma tributaria que encara el macrismo.

“Neuquén redujo al 3% la alícuota de Ingresos Brutos y es una de las provincias con menor presión tributaria. Buenos Aires, por ejemplo, tiene una del 4%”, dicen como al pasar los funcionarios. Y aclaran con optimismo: “en el momento en que se produzca la presión, veremos cómo se resiste”. Veremos.

Fuente: Va Con Firma