por Héctor Mauriño –

A dos semanas de las PASO, esa instancia previa que servirá para prefigurar el resultado de las elecciones legislativas de octubre, las principales fuerzas políticas de la provincia se sumergen en los tramos finales de una campaña que ha sido corta y hasta ahora con pocas sorpresas.

En el caso del MPN, que apuesta a teñir de color local el resultado, la campaña tiene como eje la exaltación de lo neuquino, entendido como la práctica del pragmatismo en las relaciones con la Nación siempre en procura de algún saldo positivo para la provincia.

En ese esquema, conservar las dos o al menos una de las bancas que el partido provincial pone en juego es presentado en clave dramática, como la preservación del poder de decisión de la provincia de cara a la administración federal de turno.

En el MPN saben que la apuesta no es sencilla, porque en general en las elecciones legislativas de medio término la tendencia del electorado es a defender o sancionar al gobierno nacional. Pero en todo caso sus estrategas confían en que, tal y como se presentan las cosas en esta coyuntura histórica, las únicas dos fuerzas de peso que poseen “un sello”, son la propia y Cambiemos.

No piensan lo mismo del PJ. En todo caso sostienen esa fuerza está en busca de “recuperar” el sello, de alguna manera opacado por la experiencia del Frente para la Victoria y ahora puesto nuevamente en segundo plano por Unidad Ciudadana, el frente creado por Cristina Kirchner. En ese tren de cosas, sostienen que quien “no tiene sello” alguno es el candidato del Frente Neuquino, Ramón Rioseco.

En el oficialismo neuquino nadie ha visto una encuesta, pero cuando se le pide a sus dirigentes que arriesguen un resultado tienden a asegurar que, “por olfato”, su candidata, Alma “Chani” Sapag, saldrá primera; David Schlereth, el de Cambiemos, segundo y Rioseco tercero. No hablan de los demás.

En el terreno práctico la campaña emepenista consiste, como casi siempre, en darle dos o tres vueltas a la provincia. Lo hace la candidata y, claro, también como casi siempre el gobernador, cuestión de ligar la figura de la aspirante a la obra de gobierno.

Desde luego, el MPN no es el único que lo hace. Esta semana estuvo por aquí el ministro de Hacienda de Macri, Nicolás Dujovne, para darle un empujoncito al candidato de Cambiemos, David Schlereth. Eso sí, en esta oportunidad todo se desarrolló en un marco de armonía con el oficialismo provincial: no hubo patadas por abajo de la mesa para un gobierno que, hasta ahora y en casi todas las circunstancias se ha comportado como un aliado.

Así, Dujovne vino de campaña pero cuando le preguntaron por el endeudamiento provincial, frecuentemente cuestionado por el representante local de Cambiemos, el intendente Quiroga, se cuidó muy bien de cuestionarlo y por el contrario sostuvo que que está dentro de “parámetros razonables”. ¡Vaya!

Donde la campaña emepenista patinó un poco fue con la reforma laboral que prepara el macrismo para bajarle el salario a la gente. El gobernador Gutiérrez se pronunció más o menos a favor y luego dijo todo lo contrario. Sus colaboradores más cercanos dicen que fue tergiversado y él mismo salió a explicar que nunca habló de flexibilización y que defiende el trabajo, coherentemente con la historia sindical, política y económica del partido provincial al que pertenece.

En el caso de Cambiemos, trascendió que esa fuerza maneja una encuesta que da a su candidato el tercer lugar pero muy cercano a los dos primeros. Schlereth arrancó de bastante abajo y le surgió un contrincante, Alejandro Vidal, de Cambiemos Por Vos.

No parece, tampoco, que Quiroga le esté poniendo demasiado el pecho a las balas, pero en todo caso los estrategas de esa fuerza piensan que, al fin y al cabo, el presidente del Deliberante no tendrá problemas porque “la gente del palo buscará al candidato de Macri y a otra cosa”.

De hecho, ya se exhiben en las principales calles de la ciudad los afiches que muestran al antiguo contador de la iglesia evangélica AMEN al lado del presidente y del lord mayor de esta ciudad.

Rioseco sí dice que tiene encuestas. Y ha pasado de pregonar que estas lo daban primero a afirmar que sacará dos diputados (!!). El candidato del Frente Neuquino, está persuadido de que en esta elección se vota parecido a una provincial y que la cuestión es ofrecerse como alternativa al MPN.

Para los íntimos del parlamentario del Mercosur, sólo tendrán diputados dos fuerzas políticas: la suya y el MPN, y el resultado de las PASO “será una catástrofe para la clase política neuquina” porque los partidos tradicionales tendrán una “muy mala” performance. Este sector da por hecho que ni el candidato de Unidad Ciudadana ni el de Cambiemos tendrán algo para celebrar después de los comicios.

En cambio, cerca del postulante kirchnerista Darío Martínez las cosas se ven muy diferentes. En su entorno reconocen que arrancó abajo, pero aseguran que desde entonces no ha hecho más que crecer. Sostienen que el mérito mayor es el tipo de campaña encarado por Cristina, que “hace eje en las múltiples necesidades que padece la gente” con el gobierno antipopular de Macri.

Advierten, precisamente, que en actos y recorridas sólo escuchan las quejas por “la profunda recesión, el fantasma del desempleo y el temor por la pérdida de pensiones y jubilaciones”.

Aseguran que la mayoría se identifica con Cristina y con Martínez. Aunque admiten que ese nivel de adhesión es mayor en la capital que en el interior, donde no les va tan bien. Destacan que no son pocos los que identifican al candidato por sus denuncias contra Macri a raíz del escándalo de los Panama Papers.

Para este sector, que no lo admite pero compite con Rioseco, este último se equivoca si piensa que en esta elección la gente quiere votar contra el MPN porque en realidad lo quiere hacer contra Macri.

En breve se sabrá quiénes tenían razón.

Fuente: Va Con Firma