Neuquén gritó campeón y hubo fiesta en el Ruca Che. Ante más de 5.500 personas, el Verde logró su segundo título en el Argentino de mayores y volvió a los primeros planos del básquet argentino. El círculo fue perfecto, porque a diferencia de la conquista de 1995, se dio en casa y el público lo disfrutó a pleno.

El 95-81 de la final suena a resultado cómodo, pero no fue así. Santa Fe fue un digno rival, que no se entregó nunca y, de hecho, cuando promediaba el último cuarto, llegó a ponerse a seis puntos.

Sin embargo, el dueño de casa siempre tuvo reacción y se apoyó en varios jugadores que mostraron un nivel descomunal. En lo más alto, Julián Tuti Ruiz, la joya de Pérfora que se llevó Quimsa hace un par de temporadas y decididamente es de otro nivel. En el recuerdo quedarán la bomba de ocho metros contra Mendoza, para destrabar un partido complicado y los 22 puntos de anoche. Apareció en las difíciles y fue vital.

Claro que para salir campeón hay que contar con un gran grupo y Neuquén lo tuvo. Todos hicieron su aporte y en el recuerdo quedarán la garra de Charly Sepúlveda y Guille Saavedra, el aporte del Negro Farías o la categoría del otro jugadorazo que dio Pérfora, Agustín Pérez Tapia. Lejos de achicarse, Lautaro Riego y Cristian Boudet se cascaron con jugadores más experimentados, Julián Fedele apareció con triples clave y los gallegos de Plottier, Francisco González y Santi Rodríguez, más el Chiqui Paredes, cumplieron. Para el final, Mario Sepúlveda, el capitán. Cerca de los 40, es el único que puede gritar “bicampeón”. Era un pibe cuando se coronó en el Cenard, en 1995; y anoche, con muchos minutos en cancha y 9 puntos, metió un combo tremendo.

Fuente y foto: Diario Rio Negro