Para el Gobierno no hay tres sin cuatro ni cuatro sin cinco, al menos en lo que refiere al aumento de las cuotas de las empresas de medicina prepaga, que hoy fueron autorizadas a aplicar una suba del 5 por ciento desde el mes próximo y reclaman otra suba similar para el mes de octubre que la administración macrista se apresta a aprobarles. Las prepagas ya habían habían incrementado sus cuotas en febrero, julio y agosto.

El nuevo aumento de la medicina prepaga fue establecido por medio de una resolución del Ministerio de Salud publicada hoy en el Boletín Oficial. “Autorízase a todas las Entidades de Medicina Prepaga inscriptas en el Registro Nacional de Entidades de Medicina Prepaga un aumento general, complementario y acumulativo del valor de las cuotas mensuales que deben abonar sus usuarios, de aquel que fuera aprobado en mayo de 2017 mediante Resolución N° 613-E/2017, de 5 por ciento a partir del primero de septiembre de 2017”, dice el texto.

El incremento se acumula a los anteriores. Lo único que deben hacer ahora las empresas es comunicarlo fehacientemente a sus afiliados. Una vez que entre en vigencia, el aumento total a lo largo de este 2017 será del 23,5 por ciento. Pero la cuenta no termina ahí: las empresas ya pidieron volver a subir sus cuotas otro 5 por ciento en octubre y solo falta que el Ejecutivo lo oficialice. Así llegarán al final del año con un aumento acumulado del orden del 30 por ciento, una cifra que supera ampliamente la estimación del 17 por ciento con la que insiste el Banco Central.

La suba de las prepagas constituye otro golpe al bolsillo en un año en el que los trabajadores han visto reducido el poder de compra de sus salarios. Dependiendo del plan, una familia de cuatro personas para entre 4 mil y más de 10 mil pesos por la cobertura de una pregaba. El sistema de medicina privada tiene cinco millones de afiliados, de los cuales cuatro millones derivan sus aportes desde distintas obras sociales.

En la resolución publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno justificó el nuevo aumento en las “variaciones de la estructura de costos y en un razonable cálculo actuarial de riesgo” de las empresas.

 

Fuente: Página/12