El presidente de facto de Brasil, Michel Temer, consiguió superar anoche una votación en la Cámara de Diputados que lo podría haber separado del cargo ante las graves imputaciones de negociados y sobornos que pesan en su contra. El mandatario seguirá en funciones, debido a que oficialismo consiguió los votos necesarios para rechazar una acusación formal que le hizo el fiscal general de la República, Rodrigo Janot.

Para que la denuncia fuera aceptada y Temer tuviera que dejar la jefatura del Estado durante seis meses, hasta un veredicto del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), eran necesarios dos tercios de los votos de los 513 diputados, es decir 172 miembros de la Cámara, número que fue superado ampliamente por los defensores del gobernante.

El oficialismo sumó 227 diputados en favor de su continuidad como jefe del Estado, contra 263 que se pronunciaron por la suspensión. El sector opositor se compone de una diversidad de bloques políticos encabezados por el Partido de los Trabajadores (PT) que lidera el ex presidente Lula Da Silva,

Temer era vicepresidente de Brasil pero llegó el máximo cargo luego del golpe parlamentario que hace un año destituyó a la presidenta constitucional Dilma Rousseff. La sesión de ayer de los diputados volvió a convertirse en escenario de gritos, empujones e insultos entre los propios legisladores.

El diario O Globo, cabeza de la todopoderosa cadena mediática que contribuyó decisivamente al derrocamiento de la anterior mandataria y exaltó a Temer hasta que comprobó su debilidad política -tiene una popularidad del 5%-, informó que el gobierno gastó “ingentes” cantidades de dinero para garantizar su permanencia en el cargo.

medio publicó que el presidente “alivió las deudas del sector rural, que serán renegociadas con mucho descuento, para conquistar al bloque ruralista”, un sector de diputados que representaron unos 100 votos a su favor.

Otro de los diarios más influyentes, Estado de Sao Paulo, difundió en sus notas que esa estrategia implicará un costo de nada menos que 1.600 millones de dólares.

 

La denuncia del fiscal Janot fue formulada después de que a mediados de mayo se divulgaran una grabación de audio y un video. En el registro sonoro se escucha una conversación entre Temer y Joesley Batista, dueño una de los grandes emporios empresarios de la alimentación, donde el mandatario parece avalar el pago de un soborno al encarcelado ex diputado Eduardo Cunha para que no declare judicialmente en su contra.

El video, a su vez, muestra al entonces diputado Rodrigo Rocha Loures, un cercano asesor de Temer, cargando una maleta con 500 mil reales, equivalente a unos 150 mil dólares. Batista está detenido y acusado, pero por el sistema de “delación premiada” que le permite beneficios en la pena si aporta información a los jueces, dijo que el dinero era parte de un soborno al presidente para favorecer los negocios de su compañía.

Es la segunda vez en menos de dos meses que Temer logra mantenerse en el cargo, luego de que el Tribunal Superior Electoral lo absolviera de delitos en la campaña de 2014, en la que fue reelecto como vicepresidente acompañando a Dilma Rousseff, destituida el año pasado en un juicio político.

Aun así, distintos medios informativos brasileños dan por seguro que el fiscal Janot presentará una segunda denuncia contra Temer, esta vez por asociación ilícita y lavado de dinero.