Una excursión a un país amargo, de tan rico.

 

XLI.

Nacido y criado en las más arraigadas tradiciones del contrabando, la elusión y la prebenda, este descendiente de Ubu ungido Príncipe de Urgenta no es capaz de otra conducta que la fuga continua.

Donde sea, como fuere, evade hasta el modo más elemental de hacerse cargo o de asumir la responsabilidad de sus actos. Sin embargo, su ambición lo ha puesto en un problema para el que no estaba preparado: la visibilidad del Trono, algo que sus ancestros inmediatos supieron evitar como a la peor de las pestes. Ellos, justamente, que tras la caída de aquel mítico Ubu Rey, se dedicaron a hacer fortuna gracias a movimientos oscuros y pasos secretos, jamás hubieran aprobado esta equívoca notoriedad para quien está en cabeza del negocio familiar.

Pero, es muy sabido y más sufrido, el eternamente joven y codicioso Príncipe, acumulando los desprecios y humillaciones con que su padre lo formó, no tuvo empacho en liquidar fortunas y escrúpulos hasta ser coronado por encima de todas las testas y las gorras del país. Las mismas que hoy festejan su rabiosa alegría.