Francisco se reunió ayer con los participantes de una conferencia internacional respaldada por la Iglesia sobre la lucha contra la pornografía infantil y la protección de los niños en la era digital. Apoyó plenamente sus propuestas para endurecer las sanciones contra quienes abusan y explotan a los niños y para mejorar los filtros tecnológicos para evitar que accedan a la pornografía online.

El Papa sostuvo que la Iglesia conocía bien el “grave error” de tratar de ocultar el problema del abuso sexual, una referencia a la larga historia de la institución religiosa de encubrimiento de sacerdotes que abusaron de niños en todo el mundo. Dijo que era necesario un enfoque internacional interdisciplinario para evitar “que se corrompan sus mentes y se violenten sus cuerpos”.

Usando términos que son nuevos en el léxico papal, Francisco denunció la “pornografía extrema” en la red que consumen adultos y el uso cada vez mayor del “sexteo” y la “sextorción” entre los casi 800 millones de menores que navegan en la red. El sexteo es la acción de transmitir desde un dispositivo una foto lasciva o sexualmente explícita -de sí mismo o de algún conocido- que no fue creada por la industria pornográfica. La sextorción es la extorsión a través del sexo.

La conferencia fue planeada hace unos dos años, pero se realiza justamente mientras el Vaticano enfrenta su propio escándalo de pornografía infantil. La Santa Sede retiró de su embajada en Washington a uno de sus principales diplomáticos por estar involucrado en una investigación de pornografía infantil. La policía de Canadá emitió una orden de arresto para monseñor Carlo Capella, acusado de poseer y distribuir pornografía infantil en una visita a una iglesia en Ontario. Capella se encuentra en el Vaticano, donde los fiscales han abierto una investigación.