por Carlos Marcel * –

El viernes pasado, se canceló hasta nuevo aviso el servicio de guardia e internación pediátrica del Hospital Bouquet Roldán. Tres meses antes, lo propio sucedió con el mismo sector del Hospital de Centenario.

La gravedad del problema fue abordada por las doctoras Gabriela Josovich y Alejandra Balerio, responsables pediátricas del Hospital Castro Rendón y Bouquet Roldán, respectivamente.

Para Josovich, “hay una falta de médicos pedíatras para cubrir las guardias y la internación” y criticó a los funcionarios, quienes, según la médica, “salieron a decir que cerraban por refacciones y es una mentira”.

El inconveniente mayor, coinciden todos los profesionales, es el atraso que pesa en los salarios y un obsoleto sistema de guardias que los desgasta. “Veinticuatro horas seguidas de trabajo es mucho para cualquier trabajador, más aún si pensamos en profesionales que velan por la salud de la población” afirmó la médica.

Los dos cierres recargan todavía más el trabajo de los hospitales Heller y Castro Rendón. Este último, que cuenta con 24 camas destinadas a pacientes de alta complejidad de toda la provincia, “no da para más”, según la visión de la jefa del servicio, ya que por los cierres mencionados asisten a “todo tipo de pacientes a pesar de que no contamos con las camas que necesitamos y que ya hemos pedido”.

Con 500.000 habitantes o más en todo el territorio provincial, el hospital más grande de la provincia debería contar con, al menos, 50 camas. “En el Castro Rendón tenemos 24 camas y es muy poco para la población de la capital, ni hablar del total provincial, por supuesto que es poco”, explicó Josovich.

“No estamos en condiciones de atender a los pacientes complejos que tenemos. Muchos de ellos son inmunosuprimidos, o sea que tienen las defensas bajas, ya sea por su enfermedad o por su tratamiento, y necesitan estar en habitaciones aisladas donde tengan su propio baño. No lo tenemos”, describió.

En el hospital Castro Rendón trabajan en el mismo sector, seis enfermeros y ocho médicos, con un solo baño para todos, que a la vez funciona de vestuario de enfermería. “Si tenés que ir al baño con el cambio de turno de enfermería, hay cola de espera, tenés que hacer cola y esperar también para hacer tus necesidades”, aseguró Josovich.

La decadencia de los baños es compartida por el hospital Bouquet Roldán, donde los usuarios (médicos, pacientes, familiares y enfermeros) deben meter la mano por un agujero en la pared para vaciar la mochila, debido a la anquilosada construcción.

Para colmo de males, o en el origen de ellos, según se vea, las clínicas privadas se llevan la parte del león de los recursos destinados a la salud y modernizan su equipamiento, en desmedro de los hospitales públicos que deterioran sus prestaciones año a año.

Gabriela Josovich lo describe de este modo: “cuando yo derivo un paciente al sistema privado, el Estado se hace cargo de su costo, o cuando un paciente oncológico debe hacerse radioterapia y acá el aparato que hay es obsoleto, mandan a realizar las radioterapias a Cipolletti. Con lo que se gasta en un año se podría comprar el equipamiento para el público, de este modo sin dudas se enriquecen unos pocos empresarios privados en desmedro de la salud pública”.

Las dos profesionales coincidieron en que la pediatría no es solamente atender la alta complejidad que se observa en el Castro Rendón, la base de la pediatría es la baja complejidad, la atención temprana del niño sano, la vacunación, la detección de enfermedades con los controles, “si eso no se hace la población se pone en riesgo”, sostuvieron.

Para Alejandra Balerio, responsable del servicio de pediatría del hospital Bouquet Roldán, la suspensión del viernes se extenderá por tiempo indeterminado porque no pueden “sostener las guardias de 24 horas los 30 días del mes”.

Balerio está a cargo del servicio desde 1995. Cuenta que las camas sobre las que se internan sus pacientes son de 1989. También que hay humedad en las paredes, los tubos de oxígeno apenas se pueden apoyar y las ventanas “se abren solas”.

“Nosotros queremos el lugar en el que estamos trabajando, tanto los médicos, como el personal de enfermería y el resto del personal”, sostiene con esperanza.

“Creemos que la salud pública se basa en la atención primaria, creemos en el sistema público y por eso no abandonamos el servicio, sino que queremos que vuelva a ser lo que fue. Los nuevos profesionales buscan nuevas cargas horarias y nos cuesta mucho conseguir nuevos pedíatras, porque ya casi en ningún lugar del mundo se realizan guardias de 24 horas.  Es muy difícil sobrecargar a una persona 24 horas porque hay que preservar el recurso humano para preservar la salud de los pacientes y también de los profesionales. Si no realizamos un cambio en las cargas salariales y en las cargas horarias no vamos a conseguir gente para trabajar” diagnosticó Balerio.

La médica formada en Neuquén recordó que “este sistema de salud fue lo que fue porque a un gobernador se le ocurrió trabajar en la atención primaria de la salud”.

Antaño, las guardias eran una excepcionalidad en el trabajo y ahora se ha convertido en una norma, actualmente el 70% de la atención es por esa vía y el resto por consultorio externo, cuando la prevención y la promoción de la salud se debe hacer en un consultorio y saliendo a la calle a trabajar extra muros. El aumento de la guardia explica por sí mismo el deterioro del sistema de salud, porque a la guardia llegan cuando falló el sistema de prevención.

Las soluciones en el corto plazo, resultan utópicas, por inviables. La complejidad de la escala salarial a contemplar, el rediseño de las guardias y la reconstrucción de los espacios de trabajo suenan a refundación, más que a reformas sectoriales. Mientras tanto, la crisis terminal afecta la calidad de vida, cuando no la vida misma, de la infancia neuquina.

(*) Periodista. Conductor del programa radial “La Palangana” de FM Mix.

Fuente: Va Con Firma