Tras un encuentro entre el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y la conducción de la CGT, en el marco de la Conferencia sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, realizada en el predio de La Rural, se llegó a un principio de acuerdo por la reforma laboral.

Según informó la agencia oficialista Telam, los referentes gremiales y el funcionario de Poder Ejecutivo acordaron sobre  “los puntos y artículos del proyecto de reforma laboral que aún generaban discordia”.

Por su parte, Héctor Daer, miembro de la conducción de la central, aseguró que lograron imponer cambios en la negociación: “Se dejó de lado lo que perjudicaba al 50% de los empleados de las PYMES”, dijo. “Además, se sacó el banco de horas y el cese tiene que ser regulado por cada convenio colectivo para el fondo”, describió. Por lo visto, esas modificaciones alcanzaron para acompañar un proyecto que muchos dirigentes sindicales y especialistas en temas laborales entienden como “peor que la reforma del 90”.

En la previa a la reunión pactada se hablaba de “14 puntos” en los que tanto el gobierno como la central obrera tenían discrepancias.  “Se alcanzó el nivel de consenso necesario”, dijo el ministerio de Trabajo en un comunicado.

También informaron que “luego del trabajo conjunto que viene llevándose adelante con los distintos sectores se alcanzó el nivel de consenso necesario para enviar el proyecto de ordenamiento laboral al Congreso para su tratamiento en las próximas semanas”

Si bien no ha trascendido el proyecto final que se enviará al Congreso, se conoció que entre ambos lograron esbozar un borrador. Entre los principales puntos que tuvo que ceder el gobierno fue en la eliminación de la figura del “trabajador independiente” fuera de la ley de Contrato de Trabajo y también habría sido eliminada la intención de crear un banco de horas.

No se han difundido los puntos ante los cuales cedieron los sindicalistas. El viernes el proyecto ingresa al parlamento y comienza un nuevo capítulo. La actitud de la CGT ya comienza a ser cuestionada y comienza a surgir voces que parecen entender con mayor amplitud el deseo y el ánimo de las bases.

Uno de los puntos nodales que se cambió del proyecto oficial fue el artículo que equiparaba a trabajadores y empresarios en una relación de “cooperación entre las partes” que genera “derechos y deberes recíprocos”. “Eso se retrotrajo porque dejaba de lado el derecho tutelar”, señaló Daer.

Otro cambio que los sindicalistas consideraron importante fue el que se refería al concepto de renunciabilidad que impulsó el Gobierno. El texto redactado por Cambiemos permitía que los trabajadores renuncien a sus derechos de convenios personales, por ejemplo un sobresueldo acordado con el patrón por una tarea extra. El proyecto, según los sindicalistas, quedó que no se puede renunciar a los derechos que plantea la ley de Contrato de Trabajo y de Convenio Colectivo. Si el trabajador quiere renunciar, esos acuerdos personales sólo serán válidos si cuentan con el aval del sindicato.

En cuanto a las indemnizaciones, se volvió a incorporar para su cálculo a las horas extras y las comisiones, que la iniciativa oficial había excluido. El aguinaldo sí quedó finalmente afuera del cómputo, aunque los líderes cegetistas argumentan que hay un fallo judicial que avala en ese punto al Gobierno. Otro ítem que se eliminó es la creación del “banco de horas”, que prácticamente suprimía la posibilidad de que el trabajador cobre el recargo correspondiente a las horas extras.

“Sí quedo el fondo de cese a cargo de los empleadores”, agregó Daer, aunque explicó que “eso tiene que ser regulado por Convenio Colectivo”.

En cuanto al blanqueo de trabajadores, se incorporó el pedido de la CGT: Que los derechos individuales del trabajador que se blanquea no se computen desde el momento en que se produce el blanqueo sino desde la fecha en que se inició la relación laboral, sin límite de retroactividad. Eso atañe, por ejemplo, al cómputo de la antigüedad, las vacaciones o el cálculo de la indemnización. En cuanto a los efectos previsionales, será cómo máximo retroactivo hasta 5 años.

Cabe recordar que existe una fuerte puja dentro de la central obrera respecto a la reforma laboral. En este contexto, el dirigente cegetista, Pablo Moyano, criticó en duros términos al Gobierno y afirmó: “Van a venir por Hugo y por mi. Sería un orgullo caer en cana con un gobierno gorila como éste, por defender a los trabajadores. Nuestros dirigentes van a seguir peleando. Hay un canal en América que todas las noches dice que Moyano tiene que estar preso”. Además, la Corriente Federal de los Trabajadores, otro sector interno de la CGT, también se opone a la iniciativa oficial.

Fuente: Agencia Paco Urondo / Tiempo Argentino