El candidato de la derecha, que se impuso en todas las regiones del país con la coalición Chile Vamos, comparó los números que obtuvo este domingo con los que sacó en 2009 en primera vuelta: “Son muy parecidos”, dijo, dando a entender que el desenlace podría ser el mismo que entonces: su llegada a la Presidencia. Sin embargo, en aquella ocasión, Piñera obtuvo en primera vuelta ocho puntos porcentuales más que los que consiguió sumar ayer.

Lo cierto es que el empresario se veía terminando la jornada como ganador y presidente de Chile electo, sin necesidad de una segunda contienda electoral. De hecho, ya tenía preparada una celebración a la altura de su supuesto aplastante triunfo, pero tuvo que rebajarla porque los resultados no fueron los esperados.

Algo similar le ocurrió al aspirante socialdemócrata, quien espera ser el heredero de Michelle Bachelet. Guillier, que lidera el bloque Fuerza de la Mayoría, pretendía conseguir una segunda posición más contundente, pero tuvo que vivir todo escrutinio con la presión del Frente Amplio, que quedó como tercera fuerza, pisándole los talones. De hecho, ya dejó caer que para la segunda vuelta espera recibir los votos de este bloque emergente.

“Esta noche comienza un nuevo Chile, más amplio, más diverso y solidario. Las puertas están abiertas para todos y espero recibirlos en mi casa para llegar a La Moneda. A trabajar porque en segunda vuelta somos más los que queremos un cambio en Chile”, dijo Guillier después de conocer los resultados.

El Frente Amplio, el gran triunfador

Lo más inesperado de la noche llegó de la mano del Frente Amplio, la coalición de izquierdas que aglutina a 12 partidos y movimientos sociales, que logró sumar a un 20% del electorado en torno a la figura de su candidata, la periodista Beatriz Sánchez. Unas cifras llegaron a duplicar los resultados que las encuestas pronosticaron y que quedaron alejados de las lecturas que se han hecho sobre las posibilidades del bloque.

Además del sorpresivo resultado para la candidata, los “frenteamplistas” irrumpieron en el Congreso pasando de tres a 20 diputados. “Chile quiere cambios y lo dijo hoy día votando”, expresó Beatriz Sánchez, al comienzo de su discurso, con un marcado tono victorioso.

“El cambio viene para quedarse“, añadió la periodista, que no se olvidó de criticar que si las encuestas “hubieran dicho la verdad”, quizás la coalición de izquierdas habría pasado a segunda vuelta.

Su llegada modificará de forma sustancial el escenario político del país suramericano, y renovará parte de la clase política. De hecho, en la elección parlamentaria de ayer se aplicó por primera vez un sistema proporcional para el reparto de escaños, lo que terminó con el llamado “sistema binominal” que impuso la dictadura de Pinochet para favorecer a las mayorías.

En el otro extremo, el candidato de la derecha radical, José Antonio Kast, también fue de los que salió del guión pautado por los sondeos. El ultraconservador acumuló casi un 8%, llegando a duplicar las predicciones de las últimas semanas, que lo dejaban con un 2 o 3% de apoyos.

Los grandes derrotados de la noche fueron, sin duda, los demócrata-cristianos y su candidata Carolina Goic, que quedó relegada a una quinta posición, incluso por detrás de la extrema derecha. En las parlamentarias, los resultados no fueron más alentadores: perdieron seis de los 19 diputados.

Parece que la decisión histórica de concurrir en una lista separada de la socialdemócrata, hecho que provocó que por primera vez la centro-izquierda llegase con dos candidatos presidenciales a la primera vuelta, pasó factura a la formación demócrata-cristiana.

Hacia la segunda vuelta

Las elecciones de este domingo han sido las más atípicas desde la vuelta a la democracia en Chile e implicarán sí o sí un reacomodo del mapa político del país.

Los resultados confirman el fin de la era de la Nueva Mayoría-Concertación, que venía ocupando el poder casi ininterrumpidamente desde la restauración de la democracia, a principios de los 90. Con su desmoronamiento, muchos de los parlamentarios históricos del país llegan al fin de su trayectoria institucional. Al menos, por esta legislatura.

Aunque la mayoría quedará en manos de la derecha, con 73 diputados, el parlamento se presentará mucho más fragmentado a partir del próximo marzo.

La atención se concentrará, desde hoy mismo, en el balotaje del 17 de diciembre que disputarán socialdemócratas y conservadores. La débil victoria de Piñera y el sorpasso que logró dar el Frente Amplio abren un escenario incierto para la segunda vuelta, en el que la participación, que ayer fue casi del 47%, cuatro puntos menos que en las anteriores presidenciales, puede ser nuevamente un factor clave.

Las previsiones podrían quedar nuevamente en papel mojado si el electorado que ayer le hizo confianza a la izquierda, elige el mal menor y aplica el voto útil. De ser así, contra todo pronóstico, la socialdemocracia podría salvarse y Alejandro Guillier podría convertirse en el nuevo presidente de Chile.

Fuente: Meritxell Freixas – Público