“De acuerdo al relevamiento realizado, desde noviembre de 2015 hasta noviembre de 2017 se duplicaron los precios de los medicamentos que se venden en el mercado doméstico; y los fármacos relevados incrementaron sus precios en promedio 102% en el lapso mencionado, variación nominal muy superior al incremento en el nivel general de precios, por ejemplo, publicado por el instituto de estadísticas porteño que acumuló una inflación de 74% entre diciembre de 2015 y septiembre de 2017”, destaca el último informe publicado por la Undav.

Y señalan que este incremento del 102% registra un “22% más que el avance que registró la inflación del índice de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

El Observatorio de Políticas Públicas de la universidad, a cargo de Santiago Fraschina, agregó que hay subas nominales “que llegan, en ciertos casos, a alcanzar más de 380%” y como datos estadísticos señalaron que “4 de cada 10 medicamentos más que duplicaron sus precios en el último bienio, mientras que 7 de cada 10 aumentaron más que el nivel general de precios locales”.

Desde la Undav plantean que el mayor inconveniente que tiene la reforma previsional que implica ajustar las jubilaciones según la inflación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) es que el consumo de los pensionados tiene una “baja representatividad del nivel general de este índice”.

“Esto es producto de que el costo de vida de los jubilados escasamente se ve reflejado por medio del IPC” ya que “la canasta de estructura de gastos de los jubilados poco se correlaciona con los patrones de consumo definidos según la metodología general del índice”, explican.

Y como ejemplo de esto dan cuenta que, en octubre de 2017, “la inflación acumulada desde enero para el IPC nacional es de 19,5%, mientras que el rubro salud, el incremento fue del 23,2% a lo que falta agregar el impacto del aumento de la medicina prepaga en diciembre”.

Para realizar este estudio de campo, el observatorio realizó un relevamiento sobre más de 120 drogas de consumo masivo, en función a su precio de venta al consumidor final.

Tomando en cuenta el tipo de medicamentos, es decir de acuerdo a la patología que trata, “las subas más pronunciadas se dieron en los destinados a los tratamientos para las tiroides (+183%), los broncodilatadores (+157%), antidepresivos (154%) y antiespasmódicos (134%).

“Otro impacto relevante sobre el gasto familiar en salud, se vincula con los aumentos en prepagas”, destacan desde la Undav y agregan que porque “las empresas se enfrentan a una menor demanda, buscaron compensar vía precios la merma de ingresos”.

Por este motivo, en el acumulado de los dos últimos años, el aumento en la cuota fue del 88,4%, esto es, 13 puntos porcentuales por sobre la inflación.

Otra comparación significativa que realizaron desde el observatorio tiene que ver con la del incremento de los precios de los medicamentos, y las jubilaciones y asignaciones familiares.

Del análisis surge que la inflación de fármacos alcanzó el 102% y “este número se contrasta notablemente con los aumentos nominales que experimentaron en el último bienio la jubilación mínima, la asignación universal por hijo (AUH) y el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) cuyos montos crecieron un 69%, 69% y 59%, respectivamente”.

Desde la Undav afirman que “tanto el poder de compra de la AUH y la jubilación mínima (medido en medicamentos) cayeron más de 16%, en tanto el SMVyM se redujo en términos reales un 21,5%”.

“Se dificulta el acceso a los medicamentos para la población en general, incluso al punto de que personas en estado de vulnerabilidad deben acudir a la vía judicial para acceder a los mismos, en un contexto de deterioro permanente de las alternativas públicas”, concluyen en el informe.

Fuente e imágenes: Va Con Firma